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AntiMúsica :: 08/08/2009

Berisso: hip hop juvenil, protesta y debate

Prensa de Frente
Una de las primeras canciones que escribió el grupo de adolescentes decía ?soy argentino y por eso protesto?, pero la letra hablaba de las problemáticas del barrio

Desde hace ya muchos años, el Hip Hop se metió en los barrios marginales latinoamericanos. Su esencia es escupir verdades, hablar del barrio desde el barrio y convertir a los raperos en cronistas callejeros. Así lo entienden en Villa Arguello, ubicado en la frontera entre Berisso y La Plata.

“Acá de Villa Arguello les iremos contando
las cosas que están pasando.
Cada día, más pibes se están matando,
porque se están drogando,
están bardeando.
Este es nuestro territorio que estamos marcando,
con nuestro rap, estamos luchando.
V-I-LL-A A-R-G-U-E-LL-O Villa Arguello.
A que si, a que no;
acá en Villa Arguello bailamos Hip Hop.”

(Parte de la letra de una de las canciones del taller)

Además de rapear, bailar y escribir canciones, a través del taller que funciona en el Centro Deportivo y Recreativo de 62 y 126, los pibes discuten sobre género, discriminación y trabajo colectivo. No sólo lo hacen los adolescentes y jóvenes, también tienen su espacio los “mini hip hop”, nenes y nenas de entre 6 y 11 años.

“El hip hop acá en el barrio llegó de la mano de un grupo de adolescentes que se interesó más que nada por el tema del rap”, cuenta uno de los encargados del taller, Juan Martín Shikiya, más conocido como El Chino. “El taller de mini hip hop es un desprendimiento del taller de adolescentes. Los más chiquititos empezaron a pedir cancha al ver a sus hermanos o amigos más grandes.”

La actividad nació hace algunos años en el Club, pero este año, al ver las ganas de hacer hip hop de los chicos, una docente del turno tarde propuso llevar el taller de “mini” al Centro Educativo de Villa Arguello, un establecimiento provincial que funciona a contraturno de la escuela.

“El taller les ha servido para practicar escritura y trabajar las faltas de ortografía, por ejemplo, -cuenta el Chino-. La idea es escribir canciones en forma colectiva. Todas las expresiones del hip hop, la música, el rap, el baile, los grafitis en los murales, tienen que ser creaciones colectivas.”

Rosina, Lautaro, Esteban, Brian, Ivan, Mauricio, Ernesto, Agustín, Cristina, Nahuel, Luciana, Mia, son algunos de los “mini hip hop”. Suelen identificarse con la película de Eminem o con el Nades, uno de los jóvenes del barrio que empezó a rapear en el taller hace 5 años y hoy está por grabar un disco.

“Antes el hip hop mostraba más el barrio que ahora –dice el Chino, integrante del Club y militante del Frente Popular Darío Santillán-. Hoy ves un video y está el chabón tirando plata, en una piscina de una mansión, con minas en pelotas. Acá las canciones las hacemos sobre temáticas que elijan los chicos. Los estribillos lo fueron armando entre todos y todas. Hemos grabado alguna canción el año pasado, hicimos un videito y realizamos un grafitti que está en la fachada del club.”

El trabajo conjunto, solidario y participativo, también genera el debate. Una de las primeras canciones que escribió el grupo de adolescentes decía “soy argentino y por eso protesto”, pero la letra hablaba de las problemáticas del barrio, donde también hay muchas familias peruanas. Entonces, ¿solo los argentinos pueden protestar? ¿no les pasa lo mismo a los vecinos que no son argentinos? En el taller de “mini hip hop” también se abordan esos interrogantes.

El estribillo de otra de las canciones decía “vienen los pibes, acá rapeando.” Sin embargo, como también hay “pibas” en el taller, se decidió que el primer estribillo hable de “los pibes” y en la segunda parte, hable de “las pibas”.

“Nos gusta mostrar –dice el Chino- que el hip hop también es una experiencia colectiva, no solo de competencia. En cualquier encuentro de hip hop está la competencia de por medio. Si bien algunos la toman como algo cultural, para juntarse, seguir creciendo y mejorar la rima; hoy se toma para la competencia del uno contra el otro, de este barrio contra el otro, esta esquina contra otra esquina y muchas veces terminan en agresiones.”

El hip hop en Villa Argüello, intenta torcer la lógica de la competencia como único componente. “Por lo menos acá los pibes tienen una alternativa de ver que se puede encontrar con el otro no para bardearlo, sino para crear colectivamente. Estás compartiendo un momento y en vez de armar dos grupos para rapear y bardear al otro, entre todos podemos hacer una canción de algo que nos interese y queramos decir.”

 

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