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Estado español :: 22/03/2006

Cárcel del Zuera: Ayer murió otro preso, 29 desde su apertura

Centro de Documentación Contra la Tortura
Ayer moría una persona en la cárcel de A Lama (Pontevedra), antes de ayer otro, que había denunciado tortura, intentó suicidarse en Nanclares de la Oca (Álava) Hoy ha muerto otra persona en Zuera (Zaragoza), y van 29 muertes desde su apertura El 1 de abril tendrá lugar la V Marcha a Zuera convocada por Iniciativa Ciudadana Contra las Macrocárceles.

Mañana, 23 de marzo, Mercedes Gallizo comparece en la Comisión de Interior del Congreso de los Diputados para explicar los nuevos planes de inversión penitenciaria y justificar las muertes en prisión.


El Periódico de Aragón, 21 de marzo de 2006

El polvorín penitenciario
Hallan a otro preso ahorcado en su celda de la cárcel de Zuera
La víctima utilizó un cable de radiocasete para colgarse en la ducha. Ángel Julián Oyarzabal cumplía condena por una violación en Jaca.

J. M. PÉREZ BERNAD (21/03/2006)
Un preso de la cárcel de Zuera fue hallado ayer ahorcado en su celda por los funcionarios de la prisión. El recluso estaba colgado con un cable de radiocasete en la ducha.

Los hechos ocurrieron alrededor de las doce de mediodía en la módulo cinco, conocido como el de talleres, cuando los funcionarios advirtieron que no había bajado al patio y subieron a buscarle a su celda.

El fallecido, Ángel Julián Oyarzabal Barraga, de 49 años, estaba solo en la celda porque su compañero se encontraba disfrutando de un permiso, y trabajaba en el taller de cableado, según informaron fuentes penitenciarias no oficiales.

Oyarzabal cumplía condena por una violación cometida en el mes de febrero del 2002 en Jaca. En aquella ocasión, el recluso, que trabajaba de camarero, secuestró durante diez horas a una prostituta de origen colombiano, a la que obligó a realizar prácticas sexuales bajo la amenaza de abrirle el estómago con un cuchillo.

Cuando la mujer pudo liberarse, solicitó auxilio a varios vecinos, que persiguieron al violador hasta que fue detenido por la Policía Local. El ministerio fiscal solicitó para él una condena de 15 años de prisión. Oyarzabal ya había sido detenido con anterioridad a estos hechos en 16 ocasiones, una de ellas también por delito de agresión sexual.

Las fuentes penitenciarias consultadas señalaron que el fallecido no era un preso conflictivo en el interior de la cárcel, "como suele ocurrir con los condenados por agresión sexual", y no había dado muestras en los últimos tiempos de encontrarse deprimido ni de tener graves problemas que pudieran llevarle a adoptar esta decisión. Por el contrario, parecía un interno bien adaptado, que, además, realizaba un trabajo remunerado en los talleres productivos de un centro penitenciario.

29 MUERTES Desde que entró en funcionamiento la prisión de Zuera, 29 reclusos han fallecido por diversas circunstancias, nueve de ellos ahorcados. Durante el pasado ejercicio del 2005, fue el centro penitenciario español con más internos muertos, incluidos los que murieron en la cárcel y los que habían sido trasladados con diversas patologías a la sección vigilada del hospital Miguel Servet, en Zaragoza.

La última muerte se registró el pasado mes de enero, cuando se detectó un brote de legionela, que también afectó a otros tres reclusos. No obstante, estos últimos se recuperaron tras ser hospitalizados.

Era el segundo brote de legionela que afectaba a la prisión, aunque en el anterior no se registró ninguna muerte. Esta situación ha llevado a la Dirección General de Instituciones Penitenciarias a adelantar un proyecto para renovar todas las tuberías de distribución de agua, pese a que la prisión sólo tiene diez años de antigüedad.

La cárcel de Zuera, que se construyó para albergar a 1.008 internos, ha experiementado en los dos últimos años un fuerte incremento de ingresos, hasta acoger a más de 1.700 y convertirse en una de las cárceles más masificadas de España.

http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/noticia.asp?pkid=238988


COMUNICADO V MARCHA A LA MACROCÁRCEL DE ZUERA

Con esta ya son cinco las convocatorias de la Iniciativa Ciudadana Contra las Macrocárceles, para levantar la voz contra las políticas penales, penitenciarias y sociales cada vez más represivas que imperan en la actualidad, que han convertido a Aragón en la Comunidad Autónoma con más personas presas por habitante y a la macrocárcel de Zuera, a la prisión con más muertes de todas las cárceles del estado.

La Marcha a la Macrocárcel de Zuera también tiene como causa la terrible constatación de que, en este centro penitenciario, el recurso al castigo y al encierro para solucionar los conflictos sociales no puede dejar de generar agresión y muertes, 13 desde la última Marcha a esta cárcel, en abril de 2005.

La muerte de 28 personas en esta prisión desde su apertura, como las más de 4.000 la década pasada en todo el estado, se sigue asumiendo como logro por las autoridades políticas, que confirman su fe en el modelo de macrocárcel aprobando, en el último consejo de ministros, la construcción de otros 46 centros de diferentes capacidades antes del año 2.012.

Esta apuesta por que haya más personas encarceladas y por invertir dinero público en construir más cárceles, para que unos cuantos hagan negocio y vivan de excluir y mantener encerrados a cada vez más personas, ha provocado y sigue provocando más inseguridad ciudadana y más marginación. Y es que, los problemas que afectan a los grupos sociales criminalizados (con los que se justifica la inflación policial, penal y carcelaria a la que asistimos durante las dos última décadas) se han de enfrentar en el ámbito de la política social y no de la política criminal.

Si sumamos lo que hoy cuesta una plaza carcelaria al año, incluyendo todos los conceptos (pago a funcionarios, gastos corrientes, inversiones etc) nos sale alrededor de 30.000 euros al año, por cada plaza, unos cinco millones de pesetas. Si se destinara todo ese dinero a políticas laborales, educativas y sociales, la gran mayoría de estas personas jamás hubiera cometido los delitos por los que se encuentra en prisión.

Hay que recordar que la tasa de delincuencia grave es mínima. Los robos con violencia e intimidación y los delitos contra la libertad sexual no suponen ni el 5% del total, y los homicidios no llegan al 2% de los mismos. Los delitos origen de las condenas se deben mayoritariamente a pequeños delitos contra la propiedad y relacionados con el menudeo de drogas.

Por el contrario de mantener encerrada a una persona presa, viven además de funcionarios de ejecución penal, empresas que construyen y prestan servicios de mantenimiento en las cárceles y organizaciones no gubernamentales, pero además, de perseguirlas, detenerlas y vigilarlas, viven los policías y de procesarlas los operarios del derecho.

Desde aquí se entiende la apuesta por construir más prisiones y no liberarnos de la necesidad de la cárcel y avanzar hacia una sociedad donde cada vez haya menos personas presas, aplicando alternativas sociales que sustituyan a la reclusión penal, alternativas que existen pero no interesa poner en práctica.

Lo cierto es que la realidad de las llamadas "cárceles de la democracia", es el hacinamiento, es la negación del derecho a la salud, es la falta de excarcelación de las personas enfermas, son las muertes no naturales sin esclarecer, son los suicidios inducidos, son los malos tratos, así como incluso las coacciones sexuales a mujeres presas, junto un largo etcétera.

Nos presentan la construcción de más y más centros de reclusión, como si fuera el gran remedio, cuando el fracaso del actual sistema de macrocárceles es estrepitoso. En términos de justicia social, los resultados de la actual política penitenciaria hablan por sí solos. El 73% de los actuales presos han sido condenados con anterioridad. De los excarcelados el 49% vuelven a prisión en un corto periodo de tiempo, en menos de tres años.

Y ante esto, la solución que da el estado es la dotación de millonarias inversiones de dinero público en la construcción de cada vez más cárceles, para que empresas privadas y particulares se lucren durante los próximos seis años con el negocio de encarcelar principalmente a pobres y extranjeros.

Desde la Iniciativa Ciudadana Contra las Macrocárceles volvemos a denunciar las políticas penales y penitenciarias del estado español, que no hacen sino perpetuar las desigualdades e injusticias sociales.

SIN PRIVILEGIOS, NO HABRIA CARCELES

LAS CARCELES NO SIRVEN, LAS MACROCARCELES TAMPOCO

 

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