Continua la pantomima en el conflicto de Delphi

Continúa el oscurantismo en torno al plan alternativo de la Junta de Andalucía al cierre de Delphi. Desde que el pasado 22 de mayo el consejero de Empleo, Antonio Fernández, anunciara que la solución a los despidos de los 1.600 trabajadores de la factoría puertorrealeña, pasa por su recolocación en cinco empresas que se instalarían en la Bahía, actualmente el panorama no está mucho más claro. A día de hoy se sabe que las empresas Sadiel y Genesis Solar se instalarán en la Bahía con sendos proyectos, pero aún no se ha aclarado que ambas vayan a absorber al personal de la factoría de Delphi.
Según anunció la Junta, Genesis Solar se instalará en la Bahía con un proyecto de fabricación de placas solares. Generará 108 empleos, pero la Junta no aclaró que la empresa vaya a contratar a trabajadores de la factoría. Por su parte, Sadiel, que se instalará con la filial Software Factory, estima crear 400 puestos de trabajo, ahora bien, el lunes rechazó por segunda vez, confirmar las palabras del consejero de Empleo y dijo que la plantilla estará "compuesta principalmente por profesionales de la Bahía de Cádiz". González Byass, por su parte, ha mostrado su interés en crear un proyecto de biodiésel, pero aún no ha concretado nada. Respecto al fabricante de componentes de automoción, Ficosa, afirmó el pasado 24 de mayo que de momento no prevé implantarse en Puerto Real.
La Junta mantiene una estrategia ambigua frente a la crisis industrial que azota a la Bahía, la administración pública utiliza el desastre de la factoría puertorrealeña para ocultar las continuas pérdidas de empleo en la Bahía. Las alternativas de la Administración andaluza no cubren ni el 15% de los puestos de trabajo destruidos. Pero mientras los políticos y delegados de CCOO y UGT muestran su optimismo por la mejora de la situación provocada por el cierre de la fábrica de componentes para automóviles de Delphi en Cádiz.
El próximo martes el comité de empresa de la planta de Delphi en Puerto Real (Cádiz) se reunirá con la multinacional norteamericana, los agentes sociales y la juez de lo Mercantil para negociar el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) y al objeto de buscar "nuevas soluciones".
Delphi está llevando a cabo un plan para controlar el proceso cuanto les sea posible, acelerar su salida y que el resultado final beneficie al máximo sus intereses. La compañía no ha mostrado ninguna flexibilidad en su posicionamiento inicial y se ha mantenido en sus trece desde la primera vez que se sentó a una mesa con los trabajadores.
Ayer el ministro de Industria, Joan Clos, declaró que "defendía la reorientación de los modelos producidos en España hacia vehículos de gama más alta para afrontar la competencia internacional", y calificó de "accidentes en el camino" los cierres de fábricas de proveedores, como las de GDX en Catalunya o Delphi en Andalucía.
Mientras, el Pleno del Parlamento andaluz, convocado para los días 13 y 14 de junio, debatirá seis proyectos de ley del Gobierno de la Junta de Andalucía, mientras que el presidente del Ejecutivo andaluz, Manuel Chaves, tendrá que pronunciarse sobre los acuerdos adoptados para paliar los efectos del cierre de Delphi y respecto a las relaciones de la Administración autonómica con los ayuntamientos.
Por otra parte, la multinacional anunció la venta de su filial de negocio encargada de la producción de catalizadores a la empresa belga Umicore por 42,7 millones de euros. Delphi señaló que la venta es una consecuencia del plan de reestructuración de la compañía anunciado en 2006.Delphi calcula que la venta podría estar cerrada en el tercer trimestre de 2007. En la operación incluye la maquinaria, propiedad tecnológica e intelectual de la unidad, fábricas en Tulsa (EEUU), Florange (Francia) y Port Elizabeth (Sudáfrica) y acuerdos de comercialización para vehículos de dos y tres ruedas en el mercado indio.
Los principales cargos directivos de la planta puertorrealeña de Delphi percibieron en 2006 una remuneración que superaba con creces los 100.000 euros. El sueldo de los ingenieros Juan Aguilera y Alberto Rojas -los dos mejor pagados- sumó la nada despreciable cifra de 432.360 euros -a los que en otro tiempo se les hubiera llamado más de 70 millones de pesetas-. Ambos dejaron su puesto en la factoría recientemente. El gaditano Aguilera es, en la actualidad, uno de los altos cargos de la multinacional en Asia. Rojas, por su parte, ocupa un puesto similar en la estructura que la organización tiene para dirigir sus operaciones en Europa.
Las razones esgrimidas por la dirección de Delphi en Puerto Real para justificar el cierre de su factoría son la acumulación de pérdidas en los últimos años y el planteamiento de negocio futuro de la multinacional, en el que no tienen cabida la fabricación de los productos que se manufacturan en las instalaciones del polígono de El Trocadero. La compañía asegura que en los últimos cinco años se acumularon 150 millones de euros de pérdidas. Según la cuenta de resultados de la empresa, ésta sufrió en el año 2005 una pérdida de su valor de 68 millones de euros. Al año siguiente, sin embargo, el salario de sus diez empleados mejor pagados suponía el 2,35% de la inversión que la firma hacía en su personal, 1,2 millones de euros, de los que Aguilera y Rojas se repartían más de un tercio. Todo ello a pesar de que la dirección de la compañía pidió a sus trabajadores que se apretaran el cinturón a la hora de negociar los sucesivos convenios colectivos en aras de la buena marcha de la firma.
Los datos citados revelan aún cifras sorprendentes. Más de 120 cargos de responsabilidad tenían un salario que superaba los 50.000 euros, lo que supone unos ingresos netos mínimos mensuales superiores a los 3.000 euros. Sin embargo, no son pocos en este grupo tenían unos ingresos que superaban ampliamente los 60.000 y 70.000 euros. De hecho, todas sus nóminas suman más de ocho millones de euros, un 15,5% de la suma total destinada a remunerar a los empleados de la fábrica.
Otro dato revelador es que los 29 empleados que ocupan los cargos de dirección y jefatura de los diferentes departamentos en los que se estructura la empresa percibieron el 4,3% de los recursos económicos que la organización invirtió en 2006 para remunerar a su plantilla, más de 2,2 millones de euros.
Esta semana los trabajadores de la empresa de Servicios Industriales Portuenses Nimalsa S.L. volvieron a protagonizar una jornada de protesta contra los despidos de diez empleados de esta firma, que funciona como industria auxiliar de Delphi. Las protestas de la plantilla están siendo apoyadas por trabajadores de otras empresas, que reclaman a la dirección de Nimalsa que reconsidere los despidos y readmita a los empleados, acogiéndose a la fórmula del Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) que están estudiando la Junta de Andalucía y los sindicatos para el caso de varias industrias auxiliares afectadas por el cierre de Delphi.







