lahaine.org
Madrid :: 23/02/2005

De cara al próximo congreso del PCE: Nosotros y la refundación comunista

Carlos M. Gutiérrez - miembro de Corriente Roja y del C.C. del Partido Comunista de Madrid
Me parece que no corren buenos tiempos para la aplicación del centralismo democrático, ¿por cierto se ha aplicado alguna vez?, ¿la mayoría de las veces lo que ha habido no ha sido centralismo burocrático?

"Mientras la realización cada vez más instalada de la alienación capitalista a todos los niveles hace cada vez más difícil a los trabajadores reconocer y nombrar su propia miseria, los pone en la alternativa de rechazar la totalidad de su miseria o nada, la organización revolucionaria ha debido aprender que no puede ya combatir la alienación bajo formas alienadas." Guy Debord (La sociedad del espectáculo)

En un momento en el que el Congreso del PCE parece vislumbrarse cercano, la cuestión de la refundación comunista y la necesidad de la reconstrucción del movimiento obrero y popular deben ocupar el primer plano en el debate de la izquierda. Un lugar común bastante extendido entre muchos camaradas según el cual IU es el gran problema del PCE constituye en mi opinión una falacia absoluta y una simplificación que confunde e impide ir a las raíces del problema. La crisis del PCE, y de todos los partidos comunistas en general, es mucho más profunda, y tiene más que ver con los cambios en el capitalismo y en la incapacidad de los comunistas de comprenderlos y actuar en consecuencia. En Europa Occidental este ocaso de la identidad comunista se empezó a labrar con la aceptación del marco institucional por parte de los comunistas. Una equivocada e interesada interpretación de algunos teóricos marxistas como Gramsci o una, también, muy alejada de la realidad, interpretación de lo que fue la experiencia de los frentes populares llevó a las organizaciones comunistas de occidente a hundirse en el fango del llamado "eurocomunismo" que constituía en si mismo la aceptación del marco de la falsa democracia burguesa y la renuncia al cambio revolucionario. Pretender que la salida de IU supondría la panacea para todos los problemas del PCE me parece, además de una simplificación que da la espalda a la historia y que no nos podemos permitir, ilusorio e idealista...

De cara al próximo congreso del PCE propugnar la salida de IU del PCE con firmeza puede ser beneficioso para "agitar y despertar conciencias", y ser muy positivo siempre que todos y todas seamos conscientes de que es algo prácticamente irrealizable y sigamos teniendo como tarea central y prioritaria la paciente reconstrucción de la clase y del bloque popular antagonista. No debemos ni podemos de ningún modo embarcarnos en la enésima pelea congresual, la tarea de la refundación comunista es mucho más amplia y, lo siento, supera los marcos de los que es actualmente el Partido Comunista de España. Los instrumentos que, en este siglo XXI, necesitan los trabajadores y los oprimidos para liberar a toda la humanidad, no están aún construidos y el agotamiento definitivo de los instrumentos que conocimos en el siglo XX, por suerte o por desgracia, es solo cuestión de tiempo.

En una de las trampas en la que no debemos caer los comunistas de ningún modo es en volver a entrar en frentes por la defensa de las siglas. Los mismos camaradas que pretenden ahora defender estas posturas frentistas de salvación del partido, son los que han reconocido que el problema, a principios de los noventa, cuando se planteó la disolución del PCE, es que había muchos liquidadores que se quedaron dentro y que han estado haciendo su trabajo de destrucción. Pues bien, ahora un frente supondría exactamente lo mismo, aliarse con aquellos a los que lo único que les interesa es garantizar sus puestecillos y no trabajar lo más mínimo en la perspectiva de la necesaria refundación comunista.

Defender cuestiones como el centralismo democrático o la vuelta sin más a las células, se que en esto discrepo con bastantes comunistas, me parece otro error capital. El mismo error de los que piensan que con que el PCE se presente como marca electoral es suficiente para revivir el cadáver. ¿Cómo podemos hablar de una vuelta al pasado sin el más mínimo análisis de lo que ha cambiado en la sociedad, en la organización del trabajo, en las organizaciones sindicales?. No se trata de volver a un, idealizado muchas veces falsamente, pasado, se trata de estudiar que ha cambiado; de saber adecuar las formas organizativas a las exigencias de la sociedad; de combinar sabiamente la organización territorial con la sectorial partiendo del conocimiento de que la destrucción de la gran industria hace cada vez más difíciles las células de fábrica. Por último y para terminar este punto, me parece que no corren buenos tiempos para la aplicación del centralismo democrático, ¿por cierto se ha aplicado alguna vez?, ¿la mayoría de las veces lo que ha habido no ha sido centralismo burocrático?.

Más importante que esto me parece necesario recalcar la necesidad para los comunistas de tener una política hacia el movimiento obrero independiente y propia. No se puede consentir que los comunistas miren hacia otro lado ante unas burocracias sindicales que atacan directamente a los intereses de los trabajadores. Lenin y otro autores como Troskty dijeron cosas sobre la actuación en los sindicatos que seguramente eran acertadas y eficaces para las condiciones de la Rusia de principios del siglo XX, esto no debe servirnos de cortapisa para actuar del modo adecuado en el Estado Español a principios del siglo XXI. Debemos ser capaces de hacer nuestros propios análisis y buscar nuestras propias soluciones, el marxismo marca orientaciones y líneas de actuación pero no dogmas.

Debemos, también, saber en que partido militamos y en que estado real se encuentra, dejando, en lo posible, a un lado los sentimentalismos. Cada partido comunista del mundo viene marcado por su propia historia y esta a su vez marca el tipo de militante ante el que nos encontramos. En el caso español, nos vamos a encontrar, en su gran mayoría, con militantes, en líneas generales, muy abnegados, sinceros y generosos en el trabajo, pero que no han sido educados para desarrollar su capacidad para el análisis y la reflexión. La historia del PCE se puede caracterizar por lo que decía antes: unos militantes ejemplares y abnegados y unos dirigentes, salvo escasas excepciones, no muy proclives a hacer respetar la democracia interna y generalmente poco brillantes intelectual y teóricamente. Tenemos que tener en cuenta que va a ser muy difícil explicar y hacer entender que la cuestión del comunismo, o lo que es lo mismo de la liberación de la humanidad entera, están muy por encima del amor a unas siglas.

Respecto a la situación organizativa interna del partido tampoco debemos engañarnos, muchos camaradas han abandonado el partido o están adscritos sin ningún tipo de actividad. La inmensa mayoría de las Agrupaciones llevan años inactivas, y lo que es peor, casi todas, incluso las que se hacen llamar "críticas", han asumido la lógica según la cual se falsean los censos, se pagan las cuotas de los militantes con dinero que se obtiene de fiestas locales o por otros medios, para mantener unas patéticas y estériles peleas por la mayoría. No hagamos falsas cuentas , agrupaciones con censos de 100 o más militantes, en realidad tienen en realidad menos de 10 camaradas activos. No caigamos jamás en la dinámica del abandono de la ética por la obtención del poder. Al final se paga, es una de las lecciones más importantes que podemos sacar de nuestro pasado. Debemos de mantener una íntima e indisoluble relación entre medios y fines.

El camino de la refundación del comunismo, que me parece necesario e imprescindible, y que de ningún modo se solventará con un retorno acrítico al pasado, pasa por una combinación audaz y prudente de análisis y de acción. En este camino el papel de los que provenimos de las viejas organizadores debe ser el de saber construir los puentes necesarios para que los jóvenes se empeñen en la tarea de la reconstrucción de clase, y que, en este proceso vayan creando, siempre bajo criterios democráticos y no alienados, junto a nosotros, los instrumentos: partidos y organizaciones sindicales, necesarios para la defensa de los intereses del conjunto de los trabajadores. Es un camino apasionante en el que ni las siglas ni las respuestas a todas las preguntas están dadas de antemano.

 

Contactar con La Haine

 

La Haine - Proyecto de desobediencia informativa, acción directa y revolución social

::  [ Acerca de La Haine ]    [ Nota legal ]    Creative Commons License ::

Principal