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Estado español :: 28/01/2008

Declaración de Corriente Roja ante el proceso de ilegalización de EHAK y ANV

Corriente Roja

En el transcurso de las últimas elecciones autonómicas realizadas en la Comunidad Autónoma Vasca, nuestra formación compareció en rueda de prensa en Bilbao, con otras, para pedir el voto por el Partido Comunista de las Tierras Vascas. Más allá de las coincidencias programáticas con este partido, entendimos que no había otra manera de defender los derechos democráticos, brutalmente amputados a la izquierda abertzale. EHAK-PCTV, que concentró el voto abertzale, consiguió un gran éxito electoral, obteniendo nueve parlamentarios.

De la acción política parlamentaria de EHAK-PCTV, los medios del régimen sólo nos presentan su negativa a secundar el paripé condenatorio que se ha hecho condición indispensable para la entrada en el club democrático: o se condena una violencia, solo una, o ilegalización. Esta línea ha sido secundada por todos los partidos del régimen monárquico y seguida sin fisuras por los medios de comunicación, convertidos en instrumentos de propaganda oficial, una especie de reedición del NODO franquista. Ni siquiera se han molestado en informar que EHAK-PCTV ha votado contra las privatizaciones del Servicio Vasco de Salud, de la enseñanza o contra los macroproyectos de transporte, como el elitista e impopular TAV, como lo hubiera hecho cualquier fuerza política de izquierda coherente en una institución.

También se pretende ilegalizar ANV, entre otros motivos, por solidarizarse con los últimos detenidos en Navarra y Euskadi, salvajemente torturados, y con un colectivo de presos políticos que crece alarmantemente cada mes. Los últimos presos son las víctimas del sumario 18/98 y, en breve, se añadirán los electos y electas de Udalbiltza, alcaldes y concejales independentistas democráticamente elegidos y llevados a ese tribunal de excepción que es la Audiencia Nacional, con toda la parafernalia de los antiguos tribunales franquistas.

En estos días parece dibujarse con la previsible ilegalización de EHAK y ANV el último peldaño, por ahora, de un proceso de podredumbre política iniciado con la aprobación de la Ley de Partidos. Una ley diseñada para extender la represión a todo el que se oponga a la unidad de España y, a su vez, que impida cualquier debate entre los pueblos y los ciudadanos haciendo invisibles las opciones disidentes, que ha permitido eliminar en la práctica el ya dudoso delito de apología por la pertenencia o colaboración con el terrorismo si no se defienden estrictamente los dogmas constitucionales. La posterior ilegalización de Batasuna abrió paso a la implantación de un clima de silencio prudente, de temor a defender públicamente ideales independentistas, el retorno a la clandestinidad, la organización a través de la astucia, la confidencialidad. Un estado de excepción política caracterizado por cosas que aún muchos creen del pasado: cierre de medios de comunicación, inseguridad y arbitrariedad judicial, mentalidad policial instalada en las instituciones, ilegalización de organizaciones políticas, juveniles, movimientos sociales y culturales, cierre de sedes y locales de encuentro, secuestro de bienes, sentencias injustas o desproporcionadas, dispersión, torturas en comisarías, cuarteles y cárceles, y un largo etcétera.

Sin embargo, todo ha sido insuficiente. El movimiento popular vasco no solo no ha sido eliminado sino que, tras varias reestructuraciones, sigue siendo capaz de plantear ofertas alternativas a un pueblo que, contra toda lógica estatal, sigue avanzando por diferentes vías en su proyecto soberanista y socialista a través de un entramado asociativo plural y diverso que hace de la autodeterminación un principio de participación y de organización plasmado en multitud de luchas concretas.

Es esta capacidad de resistencia y firmeza en los principios lo que resulta insoportable para el régimen, que teme sobretodo, no a las acciones de ETA, sino a la izquierda abertzale y a la capacidad de movilización de todo un pueblo.

La nueva ofensiva del imperialismo español repite, de nuevo, la fórmula de privar a cientos de miles de ciudadanos de una expresión política e institucional propia. La ilegalización de EHAK y ANV impedirá, además, que su mensaje limpio y solidario, llegue a millones de hombres y mujeres en todo el Estado. Sobretodo a las gentes que ya desde hace tiempo afirmamos que a este engendro institucional de pelotazos, prevaricaciones, nepotismos, al reino del enriquecimiento rápido con la mas alta tasa de muertes obreras en el centro de trabajo, aunque los timadores de la política basura y la iglesia, su colaboradora necesaria, lo llamen democracia, no lo es.

La refundación de las izquierdas revolucionarias en el Estado español no puede hacerse mirando para otro lado ante la continua involución democrática del régimen borbónico. No hay otro camino para avanzar en nuestro proceso político que el de conjugar de forma inseparable las luchas sociales con la lucha contra el nacionalismo imperialista español, centralista y chovinista de nuestras clases dominantes. Debemos ser conscientes y saber transmitir la evidencia de que no es verdad que sea posible defender todas las opciones políticas de forma pacífica en el actual marco, como se nos repite permanentemente en el engaño de la eterna transición. Hemos de comprender y hacer comprender que la legislación represiva no se limita a un territorio y que la ley de partidos y la legislación antiterrorista son instrumentos contra toda la militancia realmente alternativa, antisistema, anticapitalista y republicana de la totalidad del Estado. Los casos contra piquetes de huelga, la condena de Cándido y Morala o de los independentistas catalanes que quemaron los retratos del rey, la presión constante sobre la izquierda soberanista gallega, etc., son la expresión, creciente, de todo ello.

Sabemos, desde inequívocas posiciones de clase, que nuestro sitio en el enfrentamiento entre naciones oprimidas y naciones opresoras, es siempre al lado de las primeras. Nos lo dicta nuestra ideología y nuestro sentido de la solidaridad.

Las izquierdas consecuentes debemos trabajar en la clave de que si hasta ahora España nunca pudo convertirse en una "nación de naciones", no será jamás otra cosa que una gran cárcel de pueblos. Las consecuencias son evidentes, están a nuestro alrededor:

· el ejercicio soberano y efectivo del Derecho de Autodeterminación solo será posible en un marco político que impugne y rompa con el régimen de la transición.

· un pueblo que oprime a otro pueblo, nunca será libre.

POR LA SOLIDARIDAD INTERNACIONALISTA

POR EL SOCIALISMO, CAUSA DE LOS OPRIMIDOS

¡VIVA LA LUCHA DEL PUEBLO TRABAJADOR VASCO!

Coordinadora Estatal de Corriente Roja
Madrid, a 20 de enero de 2008

 

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