"Gamballito". Otra visión de una huelga que dura ya más de 2 años.

Sobre la huelga de los trabajadores de PFERD-RÜGGEBERG en Vitoria, es hora de HABLAR CLARO. SE está llegando a una degradación sobre objetivos, reivindicaciones, medios, etc.... que lleva a la clase trabajadora en general a una desorientación. Es hora pues, de decir la verdad para fortalecernos ideológicamente y aclarar el panorama.
Hasta ahora hemos sido prudentes porque hemos potenciado la UNIDAD de la lucha, pero las últimas DERIVACIONES DEL CONFLICTO en las que quedan demostrados intereses exclusivamente sectarios, nos hacen reaccionar y aclarar nuestra postura.
La Huelga de la empresa Caballito, empezó por unos intereses sectarios del sindicato ELA. Un sindicato que está sacrificando los intereses de la Clase Trabajadora y los pone al servicio de su propia estructura sindical. El origen de la huelga está en la negociación del convenio colectivo. Dicha negociación se estaba llevando a cabo de forma paralela a un proceso en el que la empresa tenía el proyecto de cambiar de localización a unas nuevas instalaciones en un nuevo polígono industrial, con nueva maquinaria y con una mayor capacidad productiva.
Incluso ante la posibilidad de un bloqueo de las negociaciones, y también preparando este cambio de instalacones y de maquinaria, la dirección había acumulado suficientes discos abrasivos como para resistir huelga o dificultades técnicas en el traslado durante varios meses.
Por lo tanto el planteamiento de huelga indefinida era contraproducente, y tampoco se habían identificado los verdaderos problemas que podían afectar a los trabajadores: mantenimiento del nivel de empleo, de los puestos de trabajo y de las condiciones.
Sin embargo ELA, se lanzó a una huelga indefinida, con el único objetivo de captar afiliación. Hay que tener en cuenta que en este momento e el único sindicato que dispone del subsidio de huelga y utiliza el mismo, no contra la empresa, sino contra los demás sindicatos, provocando contradicciones en la plantilla.
Desde ELA, siempre ha existido, la idea de alargar el conflicto, con el objetivo de provocar la necesidad y la dependencia de un subsidio de huelga, aumentar así la afiliación y constituirse en estructura sindical única.
La dependencia económica del subsidio de huelga impide que se desarrollen alternativas y nos lleva hacia una espiral controlada por una burocracia sindical interesada.
Da igual si los planteamientos reivindicativos sean los acertados, si el momento y la forma de la convocatoria sean los oportunos, si la huelga va a tener o no su efecto de presión hacia la Dirección de la Empresa, si los objetivos generales marcados están más o menos cercanos.
La cuestión para esa burocracia sindical es muy otra: el planteamiento reivindicativo es sólo la excusa. La oportunidad de la huelga viene dada en tanto en cuanto a su especulación de más afiliación.
Por lo tanto la huelga no va contra la dirección, sino contra los trabajadores.
Nos encontramos lanzados en una huelga sin objetivos acertados, contraproducente en cuanto al momento en que se desarrolla, y una huelga prostituída por los intereses exclusivos de una estructura sindical a través de su subsidio de huelga.
Sin embargo con los intereses y los anhelos de trabajadores y trabajadoras NO SE JUEGA, no se comercia, no se engaña. AL FINAL LOS RESULTADOS SIEMPRE SON INSATISFACTORIOS, DOLOROSOS.
LO QUE ESTÁ HACIENDO ELA ES UNA VERGÜENZA
Después de más de 23 meses de huelga se está llegando a la conclusión objetiva y subjetiva de fracaso. Y ahora una vez realizada la cosecha (de afiliación) la cuestión para ELA radica en ver cómo se saca la patita: la GAMBA
LO QUE ELA ESTÁ NEGOCIANDO EN ESTE MOMENTO es ver cuántos trabajadores quemados por su estrategia se apuntan a una lista de supuestos excedentes (77) para que con una indemnización se queden en la calle.
La oferta empresarial que ahora les parece "aceptable" es la misma que la de hace año y medio.
ENHORABUENA. Dos años de lucha, de solidaridad, de engaños para al final acabar vendiendo los intereses de los trabajadores, y además tratar de vender como victoria lo que en realidad ha sido la gran manipulación de los intereses de los trabajadores.
Es hora, por lo tanto, de desmarcarse de esta estrategia que nada tiene que ver con los intereses de los trabajadores afectados ni de la Clase Trabajadora en general.







