I Aniversario de Herria Abian

El próximo 14 de febrero se cumplirá un año desde que HERRIAabian! se presentó en “La Carola” de Bilbo con un manifiesto que recogía una intención clara: “Nosotros y nosotras; personas trabajadoras y paradas, mujeres, jóvenes, nekazaris y arrantzales, pensionistas, personas migrantes, ecologistas, personas con discapacidades, autónomos dependientes, estudiantes… Nos negamos a pagar una crisis que han creado los especuladores en su avaricia. No vamos a permanecer con los brazos cruzados ante esa refundación del Capitalismo que pregonan, es más, apostamos por un modelo económico y social alternativo al Capitalismo. Y vamos a movilizarnos por el cambio social que necesita el Planeta y Euskal Herria”. Desde aquella fecha, un centenar de colectivos y más de un millar de personas a título individual han dado su adhesión a ese manifiesto.
Habrá quien vea la botella medio vacía después de estos 12 meses, y no le faltará razón si tenemos en cuenta, entre otras cosas, que aún falta la adhesión de muchos colectivos, organizaciones y personas a esta iniciativa; que HERRIAabian! aún tiene pendiente entablar relaciones y comenzar una dinámica en Lapurdi, Nafarroa Beherea y Zuberoa; y que no hemos conseguido detener los recortes de derechos. Sin embargo, somos más quienes preferimos ver la botella medio llena teniendo en cuenta que:
1. Hemos consensuado de una manera participativa entre todos y todas un diagnóstico común de la situación.
2. Hemos sido capaces de acumular a muchos sectores entorno a dos mínimos: la necesidad de cambio profundo del actual modelo económico y la necesidad que tiene nuestro pueblo de tener instrumentos, de tener soberanía también en el ámbito económico, para poder llevar a cabo ese cambio.
3. Hemos definido los cuatro ejes –reparto del trabajo, reparto de la riqueza, democratización de la economía y desarrollo democrático del ecosistema- que deberían vertebrar ese cambio social que demandamos. En estos momentos a través de un proceso participativo estamos desarrollando esos cuatro ejes con el objetivo de confeccionar ALDAKETARAKOabiapuntua, una herramienta que pretende recoger a través de un proceso participativo los mínimos y los ejes del cambio social que necesitamos Euskal Herria y su clase trabajadora.
4. Durante este año hemos asistido a un reactivar de las luchas. HERRIAabian! ha salido a la calle a denunciar la situación socioeconómica y a reivindicar el cambio social. Pero tan importante o más que eso, es que hemos visto cómo desde diferentes ámbitos se ha producido una activación de luchas, que favorece el ir cambiando la correlación de fuerzas: el trabajo conjunto de la mayoría sindical y diferentes iniciativas del movimiento popular –a favor del derecho a la vivienda, o de los derechos de las mujeres, en contra de los EREs, de los accidentes laborales, las iniciativas organizadas por los agricultores y agricultoras, las personas pensionistas, las que están llevando adelante la juventud y estudiantes, las tres huelgas generales que se han producido en Euskal Herria...- son muestra de ello.
Los recortes continúan y empeoran nuestras condiciones de vida
Eso sí, la situación de la población no ha mejorado. Y es que aunque desde las elites económicas y políticas nos hablan de “brotes verdes” a través de sus grandes medios de comunicación, la realidad en Euskal Herria es que:
1. Se siguen recortando los derechos laborales y sociales de la población. Diferentes leyes, decretos, reformas, directivas, medidas anticrisis que dictan Estados Unidos y la Unión Europea, y nos imponen Paris y Madrid con la colaboración de los Gobiernos de Gasteiz e Iruñea, están diseñadas para que la patronal y la banca sigan acumulando beneficios a costa de empeorar las condiciones de vida de la mayoría de la población: Más de 180.000 personas desempleadas, miles de personas con contratos precarios, casi 350.000 personas pensionistas con ingresos inferiores al umbral de la pobreza, miles de personas sin poder acceder al uso de una vivienda o esclavizadas por una hipoteca, recortes de gasto social, privatizaciones de servicios sociales y públicos, miles de hectáreas de nuestro territorio cementadas, abandono del sector primario y apuesta por un sector servicios precarizado que nos aleja de la soberanía económica y de un crecimiento endógeno y equilibrado…
2. La pésima situación socioeconómica y la nefasta gestión de la crisis que se está implementando por parte del Estado español –un déficit del 11,4% del PIB, una productividad estancada y una burbuja inmobiliaria de la que aún no hemos visto sus peores efectos- nos puede seguir arrastrando al abismo, ya que para revertir esa situación, a buen seguro se va a apostar por el recorte de derechos laborales y sociales a través de una disminución del gasto social, que se desviará a la amortización de esa deuda. La ausencia de soberanía en materia económica propicia que muchos de esos recortes vengan impuestos a Euskal Herria desde Madrid. Es el caso, por ejemplo, de la futura reforma laboral a través de la cual nos quieren hacer trabajar más y en peores condiciones); o de la próxima reforma de las pensiones, que pretende que trabajemos hasta los 67 años, cotizando para una peor pensión, o para que nos busquemos la vida mediante planes de pensiones privados, que sólo benefician a los especuladores de nuestras vidas...
3. Eso sí, el problema no es sólo de soberanía económica, sino también, y sobre todo, de falta de democracia económica. Y es que, en los casos en los que existe posibilidad de definir las actuaciones desde las instituciones hoy en día vigentes en Euskal Herria tampoco se están garantizando los derechos de la población, ya que observamos que se está privando de la participación en las decisiones económicas a los agentes que plantean cambios en la forma de hacer las cosas. Se impulsa un falso diálogo social con sindicatos de obediencia al capital –los mismos que en el Estado español ya han firmado la paz social para posibilitar el recorte de derechos a golpe de reforma-, dejando de lado a la mayoría sindical vasca; se aprueban presupuestos públicos sin tener en cuenta a los agentes sociales; se imponen macro-infraestructuras… Estos son algunos ejemplos claros de la manera de hacer las cosas de la clase política que nos gobierna. No les importa la ética, sino la estética de su política. Ya lo hemos visto con el Lehendakari López, que ante el rechazo popular a su gestión no se cuestiona su actuación sino que achaca esa falta de aceptación a no haber sabido proyectar mediáticamente sus actuaciones. En el caso de Sanz, ni siquiera necesita enmascarar sus actuaciones, ya que cuenta con agentes sindicales –los mismos que hemos mencionado anteriormente- a su servicio, que a cambio de medallas de oro y suculentas partidas presupuestarias no dudan en posicionarse al lado de la patronal.
Organización y lucha, claves para el cambio
Ante esta situación, creemos que sigue siendo necesaria la activación y la organización de la población para hacer frente a los ataques del capital y para ir conquistando el cambio que queremos. Cada colectivo, cada sector, cada una de nosotras, debemos aportar nuestro granito de arena en todo este proceso de cambio. En este sentido, HERRIAabian! nos puede ofrecer un lugar de encuentro para acumular fuerzas e ir dibujando los puntos comunes en la dirección de ese cambio. De momento, esos puntos mínimos los hemos situado en que creemos que es imprescindible que las personas que sacamos este pueblo adelante día a día, podamos tomar decisiones también en el ámbito económico y social para posibilitar un cambio profundo del actual modelo.
Así las cosas, aprendiendo de las experiencias de otros pueblos, Euskal Herria debe ir construyendo su propia alternativa, porque esa será la aportación más adecuada que podamos realizar a la lucha internacional contra el modelo capitalista. Ese modelo habrá que construirlo desde la base y de una manera participativa. Sabemos que no va a ser fácil, porque las elites políticas y económicas están impulsando la desmovilización y la desideologización de la población. Y cuando eso no les funciona, no están teniendo reparo en recortar libertades democráticas y están activando sus mecanismos represivos ante el crecimiento de las respuestas populares, como es el caso de Laborantza Ganbara, la criminalización del movimiento contra el TAV, el ataque a la autoorganización de fiestas populares o las listas “negras” contra sindicalistas comprometidos en numerosos centros de trabajo, entre otras. Aún así, creemos que merece la pena la lucha. Es hora de superar el miedo y la falsa comodidad a la que nos ha empujado la desideologización que han impulsado esas elites económicas y políticas, y mediante el trabajo diario de hormiguita de cada cual, la organización, la lucha y la acumulación de fuerzas, conquistar el cambio que necesitamos.







