lahaine.org
Estado español :: 06/04/2006

La calle es nuestra, recuperémosla

Ateneo Libertario Bitácora de Utopí­a

Salamanca: una ciudad de tod@s, no un parque temático.

El viernes 17 de Marzo miles de jóvenes salieron a emborracharse, a diferencia de cualquier otro fin de semana, se convocaron todos juntos en la calle. Primero la policía intervino en los márgenes del río (ahí no hay vecinos que molestar), empezaron a echar a la gente bajo amenaza de multas. Ante esta situación empezaron los primeros disturbios. A mucha gente que había decidido ese día divertirse no le quedó otra que irse a la ciudad. La policía, consciente de esta situación, empezó a cargar en San Justo y Anaya con el material "antidisturbios" (pelotas, porras y gases lacrimógenos), golpeando a diestro y siniestro, sin importar si esas personas pasaban por la calle o salían de algún bar a ver qué ocurría. Con la indignación de la gente que allí se encontraba ardieron contenedores y se prepararon barricadas, se contestó a la policía con botellas o cualquier cosa que hubiera a mano. ¿Acaso pensaba recoger tomates el campesino que sembró judías? No obstante, la prensa, que durante días antes había estado promocionando el macrobotellón, habló de escandalosa y vergonzosa la actitud de los jóvenes que a él asistieron. Hablaron de violentos organizados (les faltó decir también: y terroristas suicidas).

Difundieron por doquier información sensacionalista o las imágenes de contenedores ardiendo (¿no tenían la foto de varios policías dando ostias a un chaval tendido en el suelo?). ¿Es eso la objetividad de prensa? Un ejemplo sencillo, ante estos dos hechos que allí ocurrieron: "todos los policías cargaron contra la población desarmada" y "un chaval lanzó una botella al coche del SAMUR" podrían haber citado dos tipos de titulares. ¿Por qué carajo sólo hablaron del segundo? No queremos hablar ahora nosotros de "buenos y malos". Sólo constatamos que mientras se oyen las moralinas y las noticias alarmantes, dieciséis chavales recibieron unas ostias y al calabozo, y luego tendrá que pagar 6000 euros si no quieren pudrirse en la cárcel. Podía haber sido cualquiera, y sin embargo, luego todos hablamos del "no a la violencia".

No queremos denunciar un hecho concreto (cosas parecidas ocurren todos los días). Denunciamos que se nos pretende imponer un modo de vida en el que las calles son pasarelas. En la calle sólo se puede circular, no hay puntos de encuentro. "Salamanca culta y limpia" dicen, cuando sería más correcta la máxima de todo escaparate: "mirar, pero no tocar". Cualquier reunión de más de veinte personas en la calle sin permiso es ilegal. Vamos de casa al trabajo, del trabajo al bar, tienda, cine, restaurante o centro comercial, y de ahí para casa, ver un poco la tele y vuelta a empezar. La vida ya no se hace en la calle, los niños tienen que jugar en sus casas, tampoco hay teatro en las plazas, ni tertulias, ni puestos ambulantes; y si los hay, tienen que estar continuamente peleándose con la policía local y el Ayuntamiento (pregunten si no a los del Corrillo). No se puede beber en la calle, como tampoco se puede comer en la Plaza Mayor (ya hay bares y restaurantes para eso). Tampoco puedes aparcar tu coche en la calle si no es pagando. No puedes anunciar actos culturales, o denunciar nada en la calle, te multarán también por pegar carteles. No hay a penas sitios para anunciar noticias en la calle, y si los hay, están repletos de anuncios de bares o espectáculos privados. ¿Por qué nos extraña tanto que lo único que sepan hacer los jóvenes sea beber?

Que luego se gasta mucho en limpieza dicen. No pusieron esas pegas a la propaganda por el archivo, que pagamos todos. ¿No resultará mucho más caro que la ciudad esté llena de policías persiguiendo a los turistas por comer en la plaza, a los jóvenes por beber en la calle, u a otros por poner carteles? Nadie se pregunta por todo el dinero que pasa por las manos de los concejales, cuando un día montan un aparcamiento, otro un centro comercial o venden un terreno público a empresas privadas. ¿No ocurre algo parecido en la plaza de San Justo? Algunos piensan que están protegiendo a los vecinos, pero por qué no siguen una política similar con el resto de zonas de bares. ¿No será que tienen ahí algún interés especulativo, o será que las otras zonas son propiedad de los caciques que dirigen esta ciudad? ¿No es un gasto mucho mayor mantener a todos esos especuladores que están haciendo de Salamanca un parque temático? ¿No pasa lo mismo dentro de la Universidad? Cada poco hay un puesto de promoción comercial dentro del campus, mientras tanto si tú organizas una protesta o celebras las fiestas de tu facultad, viene la policía y te echa. La semana después del sonado botellón una docena de policías estuvo en el Campus Miguel de Unamuno pidiendo DNI's a todo el mundo y abriendo las mochilas de los estudiantes (¿qué ocurría, esperaban encontrar a Bin Laden estudiando empresariales?).

Es una pena que los vecinos de un barrio tengan que sufrir estas consecuencias. Pero si los jóvenes organizaran los botellones en sus casas, no molestarán así igualmente a los vecinos.
Ellos quieren imponer un tipo de seguridad que ahoga toda libertad, nosotros haremos que la calle vuelva a ser nuestra.

 

Contactar con La Haine

 

La Haine - Proyecto de desobediencia informativa, acción directa y revolución social

::  [ Acerca de La Haine ]    [ Nota legal ]    Creative Commons License ::

Principal