La música necesita nuevos caminos

Metak era una discográfica tal vez demasiado pequeña para competir con los grandes emporios y con las facilidades que para el acceso gratuito a la música ofrecen las nuevas tecnologías; pero era grande en el pequeño mercado de Euskal Herria. Tal vez por eso, y también porque los nombres que componían su catálogo están entre los más conocidos del panorama musical vasco en la actualidad, el cierre de Metak ha provocado un pequeño terremoto y muchas reflexiones en torno al futuro que espera a la producción musical de este país.
Los datos de los últimos años referidos a las ventas de las discográficas señalan un continuo descenso, que en muchas ocasiones se achaca únicamente al pirateo a través de internet. Es cierto que las nuevas tecnologías facilitan el acceso a la música fuera de los canales de distribución, así como la proliferación de negocios paralelos que se nutren de ese pirateo, pero sería demasiado simplista situar en ese hecho toda la responsabilidad de la crisis del mercado musical. Hay que tener en cuenta, entre otras cosas, que los precios que la música alcanza en el mercado ordinario suponen también un freno importante al consumo y una dificultad añadida para competir con las masivas descargas de música de internet.
A una época de cambios no se le puede hacer frente negándose a cambiar, y de ello parecen conscientes hoy en día tanto los responsables de las discográficas que actúan en Euskal Herria como los autores e intérpretes. El problema está en buscar los nuevas ideas que, sin intentar competir directamente con el fenómeno de la música gratuita ítarea que se antoja más que difícilí, sean capaces de abrir nuevos espacios, nuevos mercados y nuevas formas de conseguir consumidores de la producción musical que se hace en Euskal Herria. Teniendo en cuenta, además, que salvaguardar unas redes de producción musical y un mercado propio es de vital importancia para que este país no acabe desapareciendo del globalizado panorama de la música.







