LAB pide economía de guerra, contra el despilfarro de la clase política

La sección sindical de LAB en la Diputación vizcaina ha denunciado que los recortes por la crisis se carguen sobre salarios y derechos de los trabajadores, mientras no se tocan los cargos de confianza, la creación de nuevos puestos directivos o los gastos en viajes, excursiones y comidas.
La sección sindical de LAB en la Diputación foral de Bizkaia denunció ayer que las medidas anunciadas «a bombo y platillo» para atajar el descenso en la recaudación y presentadas como «economía de guerra» por el diputado general, José Luis Bilbao, pretenden «cargar sobre las espaldas de los trabajadores la responsabilidad y las consecuencias de la crisis».
Los delegados de LAB en la institución foral señalan que el equipo de gobierno ya ha anunciado las primeras medidas «que van a imponer sin negociación alguna con los sindicatos» y pese a que suponen saltarse el convenio, vigente hasta 2011, una duración de 4 años en la que insistieron los propios responsables forales.
Según LAB, las primeras medidas, además de la congelación salarial, tienen que ver con la eliminación de ayudas a los trabajadores, que suponen mejoras sociales importantes, relacionadas con la salud y de uso común entre la plantilla.
Frente a estos recortes, la central abertzale plantea «¿por qué no se revisan y se recortan dietas y dedicaciones innecesarias?» y apunta en el mismo sentido que el ahorro no afecte a los «sobresueldos» por la impartición de cursos.
Las medidas de ahorro anunciadas por José Luis Bilbao chocan, según subraya LAB, con el número de cargos de confianza en la Diputación vizcaina, que cifra en 85, al tiempo que cita expresamente el nombramiento de Manu Castilla como asesor del diputado general «la misma semana en la que se anunciaba la puesta en marcha de la `economía de guerra'» tras «cobrar una indemnización de 36.475 euros de EITB, donde ejercía también como alto cargo».
Además, critican que se anuncie la unificación de dos departamentos para reducir gastos, cuando los diputados afectados «continúan como cargos de confianza». En el mismo contexto sitúan la creación en setiembre de dos nuevos puestos directivos en el IFAS, «a costa de la amortización de plazas de camareros» con el correspondiente incremento del gasto, «al que hay que sumar la privatización del servicio que venían prstando los camareros».
LAB suma a la lista de gastos exentos de recortes, la duplicidad de gastos de gestión, personal directivo y locales que supone el anunció de refundición de 10 sociedades forales en dos agencias públicas, cuando «ocultan» que escindían Lantic pero creaban una sociedad nueva, Zugaztel, o los 5.000 euros gastados en el alquiler del Txinbito para asistir a las regatas de la Kontxa en el capítulo de viajes y excursiones de los políticos, así como las «comidas de 36.000 euros, en las que se llega a ofrecer percebes y Möet Chandon, como la de julio en el pabellón de la Casilla».







