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31/10/2017 :: Països Catalans

Las «infiltradas»

x Laia Mateu

Señores y señoras de la ANC, Òmnium y otras entidades que supuestamente mueven el proceso independentista de Catalunya, así como partidos políticos pro referendum que están detrás. El rumbo que estáis marcando para las respuestas populares es bastante vergonzoso, y uno de los principales ejemplos de ello fué el dia 3 de octubre, durante la huelga general en Catalunya.

Recordamos que ese día se convocó una huelga general (no una parada), para denunciar especialmente la brutalidad policial y las actuaciones estatales. Vosotros que os llenáis la boca de transversalidad, de inclusión y de diversidad dentro del movimiento independentista, estáis actuando como verdaderos verdugos, queriendo controlar absolutamente todas las expresiones de la gente. Pretendéis canalizar las emociones, los sentimientos y todas las maneras de hacer. Esto no seria nuevo, ya hace tiempo que lo intentáis con vuestros discursos de «democracia», «civismo», «pueblo de paz» y unas cuantas tonterias mas, apoyados por medios de comunicación, siempre al lado del Poder. Por suerte, el movimiento independentista es muy amplio y no todos son burgueses que se han sumado al carro en los últimos años. Pero lo que ha ido pasando en las ultimas semanas, y que llegó a uno de sus puntos máximos en la manifestación del 3 de octubre en Tarragona -y supongo que en muchas otras ciudades- traspasa la linea de lo aceptable. Decidisteis por vuestra cuenta imponer como tenia que ser aquella manifestación, aunque precisamente esta convocatoria no era vuestra, o como mínimo no era solo vuestra; recordamos que, una vez mas, os sumasteis a la convocatoria de huelga a ultima hora. Esta huelga general y las manifestaciones que la acompañaban las convocaron sindicatos, y sindicatos especialmente combativos, con el apoyo de movimientos sociales anticapitalistas (sí, formados por personas que vosotros tacharíais de radicales e incívicos).

Delante de la escalada inevitable y normal de indignación y cabreo que muchas personas sentían y sienten por los hechos ocurridos en los últimos meses y semanas (identificaciones en las calles, intimidaciones por parte de la policía, militarización de pueblos y ciudades, declaraciones incendiarias por parte del Estado...) y llegando a uno de sus puntos máximos el pasado 1 de octubre (robo de urnas y papeletas, agresiones verbales y físicas, brutalidad, tensión acumulada...) habéis querido apaciguar los ánimos, habéis decidido que el pueblo empezaba a estar descontrolado, que podía haber reacciones que no encajaban con vuestro discurso de paz social. Delante de esto, en vez de asumir que el pueblo es soberano (eso que tanto os gusta decir), y que las reacciones de la población han de tomar el curso que esta misma población sienta y decida, habéis querido controlarlo todo una vez más. Como si vuestro mantra de pueblo pacífico, de «hola Europa» -por cierto, una Europa asesina que nos ignora una vez más- y de no confrontación, fuera el único discurso y visión válida y aceptada para afrontar la situación actual. Los mensajes y comunicados que corrieron por las redes y móviles durante esa jornada, y que ya son la tónica en todo lo que ha venido después, diciendo que teníamos que salir pacíficamente, que el Estado busca cualquier excusa para cargar contra nosotros, que no tenemos que caer en provocaciones, han acabado inevitablemente calando entre las personas, la mayor parte de ellas como bien sabéis y con eso jugáis, poco acostumbradas a la revuelta social y la protesta. Y habéis puesto intencionadamente el miedo dentro de la gente, una gente que había estado perdiendo precisamente este miedo. Pocas veces habíamos visto imágenes de gente mayor resistiendo delante de la policía, personas fuera de grupos revolucionarios plantando cara a la represión, gente corriente cortando las calles y chillando por lo que está pasando. Pero esto parece que no podéis permitirlo, no podéis permitir que estas personas «de bien» se radicalicen, y empiecen a parecerse a aquellas que en el fondo tanto odiáis y tanto teméis. Así que hicisteis un paso mas, y empezasteis a sembrar y difundir el mensaje tóxico que cualquier persona que no acate vuestras indicaciones puede ser un «infiltrado», «un provocador». Hemos recibido decenas de mensajes repitiendo esta mierda. Mensajes sin ninguna clase de fundamento. Pasando fotos de gente cortando carreteras y diciendo que fuéramos con cuidado, que seguro que eran infiltrados; cuando eso de cortar carreteras y quemar neumáticos es el mínimo y normal en una huelga general. Criminalizando actuaciones tan normales en una manifestación como hacer piquetes activos para que los negocios bajaran las persianas, pegar carteles en cristales o pintar las puertas de un banco. Habéis conseguido que ahora esas acciones estén aun más estigmatizadas y se asocien a indeseables que quieren bombardear «El Procés». Se ha llegado al punto enfermo de decir que no se chillen consignas contra la policía porqué esto también es provocación -aunque esa policía haya mandado a gente al hospital y hasta haya sacado el ojo a una persona-. Todas las personas que muestren esas actitudes pueden ser infiltrados que quieren reventar convocatorias. Incluso hemos llegado a recibir indicaciones de como actuar si se detectan infiltrados -obviamente según los criterios que vosotros mismos habéis decidido-, y hasta se pasó un numero de teléfono para que la misma gente que asistió ese día a la manifestación pudiera denunciar a los supuestos infiltrados, igual que una caza de brujas. Todo esto trajo situaciones tan deplorables como que la misma gente de la manifestación se sintiera y se sienta con el derecho a hacerte callar si no sigues sus pautas de mani silenciosa, o vengan a recriminarte que hayas pegado carteles en la pared. Que te señalen por no seguir sus consignas y sus formas de actuar, diciéndote que no tienes respeto; ¿Pero respeto para quien? ¿Cómo se puede ser tan perverso de hacer que las mismas personas te exijan un supuesto respeto, cuando ellas no están respetando que haya diversidad de maneras de expresarse y denunciar lo que está pasando? Y para acabar de culminar el tema, ese mismo día 3 de octubre se pasaron mensajes de un supuesto toque de queda a partir de las 21’00 horas, para dejar a los infiltrados solos en la calle. Pervertir expresiones tan fuertes como toque de queda es deplorable, y aun peor utilizarlas aleatoriamente y en beneficio propio. ¿A caso ahora alguien se cree en potestad de decidir cuando la gente tiene que irse a casa?

Si hay personas que piensan que la manera de responder a la represión y la brutalidad es caminar en silencio, llevar camisetas blancas en señal de paz o repartir claveles a los mismos que nos abren la cabeza, algunas no compartiremos sus métodos, pero nunca iremos a imponer como tienen que hacer las cosas, atacarlas y señalarlas en caso de no hacerlas como nosotras pensamos, o lincharlas socialmente.

No esperéis que todas mantengamos las sonrisas delante de las porras.

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