lahaine.org
Euskal Herria :: 16/03/2005

Manu Errazkin y Anttoni Galdos: «Es muy importante ir allá, que vean que estamos orgullosos de Oihane»

PAT - Presoen Aldeko Taldeak
Su hija se fue, pero ellos siguen. Ese es el mensaje con el que Manu Errazkin y Anttoni Galdos se plantarán ante los muros de Fleury. En plena huelga de hambre, destacan que la marcha del próximo sábado será «un revulsivo» para los represaliados y llaman a movilizarse porque el respeto a los derechos de los presos «está en manos del pueblo».

Ambos sufren en carne propia los efectos de la política penitenciaria del Estado francés. El pasado julio, su hija Oihane apareció muerta en su celda de Fleury. Pero Anttoni Galdos tiene claro que este sábado acudirá a la prisión parisina.

«Yo quería volver para que la directora me viera. Para mí es muy importante que nos vean allá, que vean que se ha ido Oihane pero que estamos muy orgullosos de ella. Que no vean que, como la han matado, se queda ahí la cosa. Cuando trajimos a Oihane, yo quería volver para preguntarles a la directora y a las funcionarias por qué cantidad de dinero habían hecho lo que habían hecho», aseguró ayer a GARA.

Junto a ella estará Manu Errazkin, su marido, para quien acudir a la marcha de este sábado «es un acto de solidaridad y una buena ocasión para reivindicar que son presos políticos», sobre todo teniendo la huelga de hambre que han comenzado para exigir el reconocimiento de dicho estatus.

Anttoni destaca que la muerte de su hija fue también «un palo muy fuerte para las chicas de Fleury. Necesitan un revulsivo». Su marido recuerda que, en otras ocasiones, los familiares han organizado algún pequeño acto en el exterior que ha sido «una inyección de moral, aunque sólo sean unos gritos y una txalaparta. Eso es mucho para ellas».

Nadie se dirigió a ellos tras lo acontecido el pasado julio. «Nos han devuelto la ropa y sus efectos personales, pero no sabemos nada, por ejemplo, del poco dinero que tenía Oihane. Lo hemos pedido peroÅ  Puede ser que lo quieran para no desequilibrar los presupuestos del Estado francés», ironiza Manu Errazkin. Al parecer, la prisión alega problemas porque no existe un testamento.

Zona militarizada
Manu explica que Fleury es en realidad un macrocomplejo que comprende, además del pueblo, tres cárceles, una escuela de funcionarios y un cuartel de la Gendarmería. «Es una zona muy militarizada», resume. Respecto al centro penitenciario en sí, destaca que «pese a ser una de las más modernas en cuanto a su construcción, la dejadez es constante. Se ve en detalles como la falta de pintura, las humedades, las calefacción no funciona como es debido...».

Anttoni afirma que «durante los tres años que hemos ido, en la celda de visitas los chicles, las salivas y más cosas no se han limpiado». No obstante, subraya que la mayor diferencia entre las cárceles francesas y españolas es que «los funcionarios franceses no son conscientes de que nuestros presos tienen a un pueblo detrás. Además, en Fleury son muy jóvenes, están aprendiendo y son muy prepotentes. Por ejemplo, te dicen qué ropa interior puedes meter y qué ropa no».

Se puede llegar a extremos impensables. Así, durante la conversación los padres de Oi- hane narran cómo las funcionarias son capaces de negar un vaso de agua a una niña de dos años o cómo un niño ha de orinar en la celda destinada a la visita porque no se permite salir a nadie del habitáculo durante el tiempo de duración de la misma.

Preguntados por su opinión acerca del ayuno puesto en marcha por el Colectivo de Presos, Manu Errazkin considera que «están echando el resto, y la última forma de lucha es la huelga de hambre». En su opinión, la clave está sin embargo fuera de las cárceles. «Está en manos de este pueblo el que se respeten los derechos de nuestros presos. Yo veo el problema en la calle, ahí es donde nos debemos mover. Ellos no se pueden movilizar más. porque además se movilizan todos. Nos toca a nosotros», asevera.

«En este pueblo estamos todos los días hablando de momentos importantísimos, pero creo que en este momento es muy importante decir "aquí estamos"», indica Anttoni. «Si ellos son capaces de ir a una huelga de hambre y nosotros no somos capaces de hacer una marcha, apaga y vámonos», estima Manu.

En este punto de la charla surgen las preguntas acerca de cómo llevar a las calles a esa mayoría de la ciudadanía que aboga por la repatriación. Anttoni Galdos insta a esas personas a acudir a París. «Está en su mano la manera de mostrar que están de acuerdo con las demandas de los presos. Ir a París supone mucho para la situación que van a vivir los presos dentro de las cárceles. Y ver a mucha gente impresiona a los funcionarios».

Manu recuerda que el Parlamento de Gasteiz aprobó en su día una propuesta para que los presos regresaran a Euskal Herria, pero critica que «luego no se ha hecho nada, siempre ha puesto excusas». Al margen de las competencias del Ejecutivo de Lakua, denuncia que los partidos que lo componen «no hacen nada para presionar».

«Aquí, lo que está clarísimo es que hay una parte de esta sociedad que se está venga mover, que está reivindicando soluciones. Y que está haciendo grandes esfuerzos para poner sobre la mesa soluciones. El resto sigue "erre que erre" con lo suyo. Algunos son totalmente inamovibles y otros remolones al 100%», sentencia.

Presoen Aldeko Taldeak (PAT)
www.pat-eh.org

 

Contactar con La Haine

 

La Haine - Proyecto de desobediencia informativa, acción directa y revolución social

::  [ Acerca de La Haine ]    [ Nota legal ]    Creative Commons License ::

Principal