Nuevo episodio de contaminación en Muskiz reaviva las críticas contra Petronor y el Gobierno Vasco
Tras el lema "Nahikoa da!", al rededor de 150 vecinos han denunciado los incidentes que tuvieron lugar el pasado domingo y ayer.
Un nuevo incidente en la refinería de Petronor ha vuelto a disparar la preocupación en Muskiz(Bizkaia). Este jueves por la mañana se registraron concentraciones elevadas de benceno en el barrio de San Julián, apenas cuatro días después de otro episodio similar que ya había generado alarma vecinal.
El Departamento de Medio Ambiente del Gobierno Vasco reconoció que ayer entre las 10.15 y las 11.00 horas se detectaron niveles de entre 80 y 132 microgramos por metro cúbico, cifras muy superiores a los valores habituales. Aunque la administración calificó el episodio de “puntual” y aseguró que los niveles descendieron con rapidez tras la aplicación de medidas correctoras, el suceso ha vuelto a poner en cuestión los controles sobre la actividad del complejo petroquímico.
Según la versión oficial, la incidencia se produjo en uno de los tanques de gasolina, lo que provocó la evaporación de parte del combustible y la emisión de compuestos volátiles a la atmósfera. La empresa afirmó haber activado sus protocolos de seguridad para minimizar el impacto. Sin embargo, colectivos vecinales subrayan que no se trata de un hecho aislado, sino de una cadena de episodios que se repiten con demasiada frecuencia.
Aunque en un primer momento el Ejecutivo sostuvo que no era necesario adoptar medidas extraordinarias, posteriormente difundió recomendaciones a la población: permanecer en interiores, cerrar puertas y ventanas, evitar actividad física en el exterior y extremar la precaución en el caso de menores, personas mayores, embarazadas o pacientes con enfermedades respiratorias y cardiovasculares. Para los vecinos, estas indicaciones evidencian la gravedad real del episodio, más allá del mensaje tranquilizador inicial.
Un patrón que preocupa
El incidente llega pocos días después de otro registrado el domingo, cuando se detectaron picos significativos de benceno y xileno coincidiendo con emisiones extraordinarias en las antorchas de la refinería. El benceno está catalogado como sustancia cancerígena por organismos internacionales de salud pública, un dato que aumenta la inquietud en una zona acostumbrada a convivir con la actividad industrial.
Vecinos y plataformas sociales denuncian que la reiteración de estos episodios demuestra fallos estructurales en la supervisión y reclaman mayor transparencia en la información que se facilita a la ciudadanía. También cuestionan la cercanía entre responsables políticos y la dirección de la compañía energética, considerando que puede existir un conflicto de intereses a la hora de fiscalizar su actividad.
Movilización y exigencia de cambios
La jornada concluyó con una concentración en Las Karreras, donde alrededor de 150 personas exigieron responsabilidades y reclamaron un control institucional más estricto. Los asistentes insistieron en que la salud pública debe situarse por encima de los intereses económicos y pidieron que se acelere una transición energética real que reduzca la dependencia de este tipo de instalaciones. Para los manifestantes, el debate ya no es solo técnico ni puntual, sino político: consideran que la repetición de incidentes obliga a replantear la relación de las instituciones con la refinería y a priorizar el derecho de la población a respirar un aire seguro.







