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10/04/2020 :: Països Catalans

Para avanzar en un nuevo 15 M hay que hacer un balance crítico del anterior.

x TrinCHEra - Organización Obrera Popular Revolucionaria
Para saber dónde y con quienes no hay que ir, para no volver a cometer los mismos errores.

Para avanzar en un nuevo 15 M hay que hacer un balance crítico del anterior.
Para saber dónde y con quienes no hay que ir, para no volver a cometer los mismos errores.

Explicar cómo estamos hoy es algo simple, porque es una realidad que la podría describir cualquiera de nosotras/os, pero hacerlo en relación a hechos históricos, como fue el 15M, es todo lo que los de arriba, las clases dominantes, los ricos, los patrones, los partidos del régimen y los que lo legitiman, no quieren y tratan de evitar por todos los medios.

Ni que hablar de pensarlo en relación a otros momentos históricos como fueron las grandes manifestaciones posteriores al pacto de la Moncloa, ni que hablar de las resistencias a la dictadura franquista y el debate político profundo que atravesaba la república en 1936.

La memoria es terca y no sabe de represiones más que para volver fortalecida, con la experiencia histórica a cuestas, buscando ser interpretada como continuidad y aprendizaje, pero ese valor no es un abstracto como el dinero, es algo concreto, vivo, que solo podemos ejercer quienes, pasada la historia por encima nuestro, seguimos siendo los/as mismos/as pringados/as, explotados/as, oprimidos/as y pobres del mundo. 

El valor de pertenecer a una clase histórica, la clase obrera y popular, llamada a transformar la historia, se muestra con creces en estos días donde la importancia sustancial de lo que va a determinar nuestro futuro, como clase y como humanidad, se está poniendo en juego segundo a segundo, con el valor de la vida de por medio, como siempre, como “costo” de la historia, algo no siempre tan claro para todos/as y de las mismas formas. 

Es por esto que alcanzar a hacer un sintético balance sobre los puntos de atraso fundamental que significó la derrota del 15M, nos puede hacer ganar las calles con una perspectiva de combate mucho más efectiva y trascendente, si es que soñamos todos y todas juntas cambiar la historia, y cambiarla en un sentido profundo de humanismo, solidaridad y amor al prójimo.

El 15M logró mover, en primer lugar, a una masa heterogénea, de diversos sectores de clases sociales, con diversos y contrapuestos intereses entre sí incluso. Desde una clase trabajadora precarizada, pauperizada, juvenil, a unas capas medias profesionales, autónomas, pequeño burguesas, comerciantes, estudiantiles, venidas a menos y de la más diversas procedencias. 

Esta diversidad propia de la realidad material y concreta de lo que estaba expresándose sin mayores ideas en la  estructura económica y social del estado, conllevó a que esas multitudinarias asambleas terminaran por concentrar una serie interminable de demandas de los más diversos calibres, algunas, hasta sin saberlo, contrapuestas entre sí.

“El que mucho abarca poco aprieta”, dice el refrán, y así se mostraban los pliegos de reivindicaciones, tan amplios como insuficientes e inconsistentes, y, a la vez, contradictorios. Comisiones de las más diversas titulaciones encaraban la tarea de “escuchar a una base diversa y heterogénea” y así nacieron las plataformas y agrupaciones más “importantes” de ese gran movimiento social, un movimiento que no solo se expresó con similares características en el resto de Europa para
ese momento y para esa época, como Grecia, como Portugal, sino también pensemos incluso recientemente, lo que ha sido el no tan grande del “movimiento de las sardinas” en Italia.

El 15M constituyó sus principales demandas, nuevamente, sobre el peso político de un sujeto que sujetó otra vez a la clase obrera y popular, poniéndole palos en su camino, fragmentándola, dispersándola, no dejándole ver cuál es su verdadera salida, independiente, a la cabeza y dirigiendo, constituyendo su verdadera y única función histórica: la de trascender a una profunda transformación social por ser el único sujeto capaz de lograrla, por ser quienes transformarnos día a día la materia para supervivencia de toda la humanidad.

Era claro, y la actualidad también lo demuestra: la ausencia sustancial de uno de los sujetos fundamentales de esa clase obrera, la de los sectores estratégicos, la mal llamada “aristocracia obrera”, que no estuvo fuertemente representada, ya que una de las premisas fundamentales de toda esta miseria ha sido la de las conducciones sindicales burocráticas y traidoras que han podido “atar bien atada” a esa clase obrera y ponerla lejos, circunstancialmente, de la mayoría de sus
compañeros/as de clase, lejos de la solidaridad de clase, una transformación social-estructural-cultural de nuestra clase pocas veces tenida en cuenta desde lo material y desde lo subjetivo, desde la conciencia, ni que hablar desde lo estratégico, aquí y en la mayoría de los países del mundo.

Y ante esta realidad que hoy nos sigue aquejando, nuevamente esa pequeña burguesía, esas capas medias pauperizadas, asumieron el control político de las principales demandas, atravesando la mayoría de las propuestas de aquellas comisiones con diversos prejuicios, incluso, de corte sumamente reaccionario, sectario y contra histórico. Fueron y son tiempos de lidiar con un atraso en la conciencia muy complejo, un atraso que también nos trajo hasta aquí, a este nuevo episodio del “sálvese quien pueda” y el “yo vengo a protestar solo por lo mío”.

Así, a quienes les resolvieron algunos de sus problemas, quizás hasta menos importantes que otros, se volvieron a sus casas, a seguir con sus vidas, a aplaudir incluso, las reformas laborales que se renovaban, a aplaudir incluso, las nuevas represiones, los nuevos marcos jurídicos para criminalizar la protesta social.
Los de siempre, las burguesías de todo tipo, tamaño, bandera, nacionalidad y color, unificadas en todos los partidos políticos sistémicos, salieron a por todas sin dudarlo, y si ya venían arrasando con lo esencial desde el triunfo del franquismo en el exterminio de nuestra más grande experiencia histórica, lo continuaron con todo lo que significó el “post 15M”. Lanzaron la contra ofensiva al ver la debilidad de nuestra clase en ese mar de desencuentros y heterogeneidad de intereses y clases sociales, como sucedió durante toda la farsa del “procés” encabezado por los patronos y empresarios catalanes de todo tamaño, mal llamados “indepes”, con los/as que nada tenemos que ver las y los de abajo.

Hagamos un recuento de esas demandas más sentidas y articuladas social y políticamente y comparemos la situación actual:
• Una de las plataformas más importantes fue la PAH (plataforma de afectados/as por la hipoteca), fijémonos, hemos pasado de gente de toda clase, fundamentalmente capas medias venidas a menos, que podía pagarse una cuota de una hipoteca y tuvo que salir a protestar porque no pudo seguir pagándola y quedó en la calle, a los Sindicats d’habitatge, gente de clase obrera y popular que no puede pagar la renta. De no poder pagar la hipoteca a no poder pagar la renta, y ni que hablar de quienes no podemos pagar siquiera una habitación en piso compartido. Primer dato de la espiral de mierda en el que nos metieron.

• Hubo un detrimento y ajuste real del salario, mucho mayor que en ningún momento histórico, disimulado y encubierto bajo los paupérrimos aumentos de salario mínimo inicial, cuando los costos de vida, fundamentalmente el alquiler, pasaron a “absorber” las consecuencias del estallido de la burbuja inmobiliaria, como en cualquier Pseudo “democracia” liberal capitalista, dejando los salarios pulverizados, sobre todo, en los grandes centros urbanos proclives a la especulación y al mercado más voraz, como Barcelona, Madrid, Bilbao, Palma de Mallorca, etc. Consecuentemente con este “fenómeno”, desnivelando los salarios generales en las 
afueras de las grandes ciudades. Quienes más sufrimos esta consecuencia fuimos los/as mileuristas, sobre todo del sector servicios, quienes conformamos la masa de trabajadoras y trabajadores más grande del estado. Estos datos se complementan con los datos mundiales de “obrerización” cada vez más grande del mundo por concentración y acumulación de riquezas fundamentalmente. Nunca antes en la historia de la humanidad hubo tanta esclavitud asalariada como ahora. Es decir, como con las hipotecas, pasamos de reclamar trabajo a perderlo, de reclamar mejores condiciones de vida, a varias reformas laborales por la cabeza, por si una no
bastaba a las anteriores y el estatuto franquista del año 77. Pedimos salud y educación, y tuvimos un arancelamiento cada vez mayor y una privatización y dependencia del sector privado cada vez mayor, como fue en Catalunya con la reestructuración del Cat Salut.

• Ni que hablar del paro. Las reformas laborales lo terminaron de institucionalizar cada vez más, en lo material y en lo subjetivo. Se pasó a agradecer, prácticamente, a la patronal y a los/as empresarios/as cuando nos despiden, y así, “poder cobrar el paro”. La perversión de toda lógica hizo naturalizar una condición que hoy se muestra exponencial e insostenible. Del pedido de trabajo del 15M a la mayor ola de despidos, suspensiones, desahuciados/as y desocupados/as de la historia de este estado.

• ¡Participación política, “DEMOCRACIA REAL YA!” ... bueno ya veis. Fue tan obsceno este régimen, que compró a los/as indignados/as, PODEMOS fue el reflejo fundamental de ese desastre por la base, ese desastre que comienza con trabajadores/as escuchando y avanzando a la cola de la pequeña burguesía y sus programas de nada misma. Una clase obrera avanzando a la cola del “pacifismo” y de las demandas fundamentales de un sector social que luego, un día como hoy, estaría aliviado de entregar ERTE’s, ERE’s, con una sonrisa cínica. 

• Participación política y, por supuesto, libertades democráticas, ahí las tenéis, luego del 15M, más destruidas que nunca. Ley mordaza y profundización de esta, aplicación del 155 y de toda la batería habida y por haber de cualquier excusa, invento, y todo lo que sea necesario mediante la “legalidad” burguesa, para perseguir, criminalizar, procesar, detener y apresar a luchadores y luchadoras sociales, populares, sindicales, obreros, culturales, etc.

• Mención especial debe llevar el recordado artículo 135, aprobado entre gallos y medianoche, que posibilitó otras de las grandes maniobras “legales” del régimen para justificar la “estructuración” de la deuda externa, dejando de forma obscena y explícita las prioridades y el carácter profundo de clase que articula a este estado podrido. Todos estos puntos esenciales de ese movimiento nos demuestran el espiral de mierda en que nos metieron hasta llegar hasta aquí, peor, mucho peor que en el 15M, so producto de una crisis estructural que nace con este sistema, se reproduce con este sistema y se acentúa por fenómenos como el COVID 19,  dejándonos aparte de muy mal, muertos/as en vida, muertos/as en la cama de una UCI, muertos/as de miedo confinados/as en una casa, muertos/as de angustia y
dolor por las muertes de nuestros/as seres queridos, muertes evitables en su mayoría. Todos los caminos del 15M demuestran que la vocación del estallido social, la mayor virtud de ese legado que es nuestro, que reivindicamos, deben reencausarse y clarificarse para no volver a fracasar, para no volver a quedar ni siquiera al principio del camino. Para esto va a ser determinante tener en cuenta algunas cosas esenciales:

• Debemos clarificar a los/as sujetos, los intereses de los/as sujetos de las nuevas protestas, que serán, a diferencia del 15M, en su gran mayoría, sectores de la clase trabajadora tanto asalariada como desocupada, popular, y “nuevos/as” trabajadores/as en la calle producto del cierre de sus pequeños comercios, de la caída
de sus actividades como cuentapropistas, autónomos etc. Y seguramente aparezcan sectores que, como en el 15M nos quieran llevar por la acera de intereses contrapuestos, algunos de ellos enviados/as por los mismos de arriba, por todos los partidos institucionales del régimen, desde la falsa “izquierda” institucional a la extrema derecha, de los servicios de inteligencia al sentido común más reaccionario de la pequeña burguesía. Es por ello que, ante todo, los trabajadores y trabajadoras debemos sostener con firmeza indoblegable y, ante todo: LA INDEPENDENCIA DE CLASE, Y LA DIRECCIÓN ABSOLUTA DE LA CLASE OBRERA Y POPULAR (no obrerista), bajo otra premisa de suma importancia, la DEMOCRACIA OBRERA DIRECTA, la participación real de las bases OBRERAS Y POPULARES en las discusiones y las votaciones. 

• Una pregunta que siempre nos hacemos es ¿cómo diferenciamos los intereses y a las personas en las asambleas? ¿Como sabemos quién defiende que intereses, que privilegios, y quienes no? Bueno pues con las demandas programáticas. Son el “filtro” de toda organización social de cualquier tipo, el programa define bandos en la historia y en la vida. Quienes sufrimos la mayoría de la putrefacción de este sistema, quienes somos la mayoría del mundo, nuevamente evidenciaremos en las calles nuestras demandas, que, por lógica, por naturaleza, se contraponen a los intereses de los de arriba y a los de no tan arriba que gozan de esos beneficios y privilegios mutuos.

• Esas demandas, esos programas, deben estar anclados de forma innegociable, en los mínimos históricos expropiados por las clases dominantes, esos mínimos son las columnas vertebrales por las cuales el régimen de los parásitos estructuró toda su “legalidad”, su “constitución franquista” y su “estado unificante” y
omnipotente. Esas demandas fundamentales son la derogación y destrucción de toda la normativa laboral anclada en los estatutos franquistas del 77 y envuelta en todas las reaccionarias reformas laborales, y la otra columna son las libertades democráticas fundamentales, la derogación y destrucción de las leyes mordaza,
antiterroristas (anti-yihadismo), y todas la reglamentaciones y jurisprudencias fascistoides que llegan al día de hoy, para lo cual hay que pedir a su vez el desprocesamiento y la libertad de todos/as los/as luchadores/as obreros/as y populares. 

• SIN HERRAMIENTAS QUE NOS PERMITAN HACERNOS DE UNA NUEVA CAPARAZÓN DE LUCHA, DE PROTECCIÓN, DE TRINCHERA, frente a los ataque simultáneos de los de arriba, a los ataques represivos que vendrán seguramente y con más fuerza y brutalidad por parte de nuestros enemigos de clase, será difícil avanzar, por esto tenemos que encolumnar todas las demandas inmediatas y las que vayan creciendo al calor de una nueva conciencia histórica en estas dos premisas fundamentales, en estas dos herramientas fundamentales: TUMBAR LA REGLAMENTACIÓN NEO-ESCLAVISTA DE LA LUCHA OBRERA, DE LA HUELGA, DEL TRABAJO EN SU CONJUNTO Y TUMBAR LAS LEYES REPRESIVAS. 

• Los programas que impulsemos deben ser concisos y deben apelar a promover dos nociones fundamentales:perspectiva estratégica de lucha, es decir, conquistas inmediatas de lo básico, de lo mínimo, que ayuden a ganar confianza en las propias fuerzas, pero además, tener en cuenta la necesidad de hacer crecer esas
demandas, como puede ser, la necesidad de un ingreso universal de emergencia para las/os desocupados y una garantía inmediata de un techo donde vivir, pero con la perspectiva de trabajo, de dignificación y de vivienda propia, algo que seguramente un gobierno de las clases dominantes no estará dispuesto a cumplir y animará a comprender una vez más nuestro rol histórico como clase, la necesidad de ir a por un gobierno de la clase obrera. 

• Y, por último, no podía faltar el hecho de comprender de que, hasta aquí, y como se mostró el 15M, hemos llegado débiles, gracias también al pacifismo y lo débil de nuestras protestas, a la tibieza de nuestros métodos. Cuando la sangre arde, la calle puede que también, y hay que prepararse para resistir progresivamente,
construyendo un PLAN DE LUCHA progresivo que contemple métodos progresivos, pero que lo haga a sabiendas de que se está midiendo y amedrentando con miedo escénico, desde ya, la movilización y la lucha popular en las calles, las que serán escenario de una lucha contra un estado gobernado e institucionalizado por las mismas clases que instrumentaron y estructuraron la pobreza y la miseria humana en la que estamos sumergidos, en todos los sentidos y de una forma mucho peor al 15M.

La premisa FUNDAMENTAL Y DETERMINANTE que deben encerrar todas estas reflexiones compañeras y compañeros, es que más allá de la situación actual estructural del capitalismo que ya sabemos que se cae a pedazos, más allá de los pronósticos y la cantidad de palabreríos soltados por estos días y todos los días por los de arriba, debemos comprender que siempre, siempre y más que nunca, siempre, todos sus “planes económicos” se sustentan con un margen de
maniobra que es evaluar cuan fuertes o débiles estamos los/as trabajadores/as. Si estamos débiles avanzan, y avanzan y avanzan, hasta que sea insostenible, porque no tienen límites, su límite es nuestro límite, en la historia y en la vida, es algo empírico y palpable, todo lo demás es humo. Y si no avanzamos avanzan ellos, ya lo vienen haciendo sobre prueba y error, siguen ajustando las tuercas y aquí no pasa sustancialmente nada, sin reacciones sustanciales, sin protestas sustanciales.

Por esto compañeras y compañeros, pensemos que Alimentos, Salud universal y gratuita, Techo, Trabajo, Salarios Dignos, Educación Gratuita, LIBERTADES DEMOCRÁTICAS, son los principios elementales, tanto de las demandas básicas, las inmediatas, las mínimas, como las que estructurarán una sociedad futura que no podemos seguir mendigando a los de arriba, por eso hay que salir a luchar con fuerza para construirla desde abajo, para de una vez por todas, expropiar a los expropiadores de toda la vida, a los que los unifica un estado y una constitución putrefactos e irrecuperables a los que hay que destruir, incinerar y forjar desde cero, para nosotros/as esa sociedad debe pensarse constitucionalmente directa y democrática, nueva y en Transición al Socialismo / Comunismo, uno de un nuevo tipo,
Humanista y Radical.

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