¿A causa de qué Cuba es invencible?

Uno. En uno de sus últimos artículos ("¿Tenemos los días contados?", Cubadebate 6/2/2026), el presidente de Casa de las Américas y exministro de Cultura, Abel Prieto, comenta la publicación en Facebook de un video de Fidel, donde hace un recorrido humorístico acerca de los muchos momentos en que los enemigos de Cuba pronostican el final inminente de la revolución: "Años 60, de hoy a mañana no pasa... Años 70, de esta semana no pasa... Años 80, de este mes no pasa... Años 90, de este año no pasa... Año 2001, de este siglo no pasa".
Dos. Bien. Seamos indulgentes con los palafreneros del imperio y, dados los tiempos que corren, otorguémosles el beneficio de la duda. Naturalmente, no me refiero a gánsters como el secretario de Estado, Marco Rubio. Detengámonos, mejor, en sujetos deliberadamente insidiosos como el académico cubano Samuel Farber.
Tres. Dice: "El muy autoritario sistema político es, en sí, un factor económico determinante; es fuente de apatía, indiferencia e irresponsabilidad dada la escasez de incentivos (...) que podría proveer el control democrático desde abajo, patrocinado por un sindicalismo independiente y por los mecanismos de control democrático creados por los trabajadores en sus lugares de trabajo. No obstante, el embargo estadunidense (N. de la R.: jamás emplear la palabra 'bloqueo') es un elemento no menor para llegar a la crítica situación económica del país" ("Cuba: ni autoritarismo ni protectorado, democracia", Nueva Sociedad, 2/2026).
Cuatro. Sin embargo, con un cachito de honestidad intelectual, Farber debería haber incluido en su "crítica constructiva" (¡ejem!) todas las premisas de lo que el capitalismo occidental supone entender a la hora de hablar de libertad y democracia. Un escenario en el que obliga a reconocer que si de un lado la verdad sin atenuantes sostiene que todo ha sido ya dicho y escrito, otra con atenuantes indicaría que dada la floja memoria de los pueblos, hay que volver a repetir y rescribir todo.
Cinco. Por ejemplo, el rol de Cuba en 67 años de revolución (con o sin apoyos foráneos). Un montón de años que, de tomar como referencia el día que Fidel fue juzgado por el ataque al cuartel Moncada (1953), abarca una gran verdad sin atenuantes: la tenaz y sostenida lucha de cuatro generaciones de cubanos, junto con la de miles de millones que en el mundo optaron por echar su suerte "con los pobres de la tierra".
Seis. Por otro lado, y parafraseando al pensador francés Alexis de Tocqueville (1805-1859), no menos verdadero es que los ideales triunfantes de las grandes revoluciones (v. gr. Francia 1789 o Rusia 1917) suelen tornarse incomprensibles para sus hijos. "La evolución cambia el mundo, pero los que viven en el mundo cambiado no comprenden por qué se ha hecho la revolución", dice Tocqueville.
Siete. Como fuere, no sería el caso de los millares de cubanos que el 27 de enero, en La Habana, participaron en la Marcha de las Antorchas, precedida -como apuntó Abel- del homenaje póstumo del 15 y 16 rendido a los 32 héroes caídos durante el secuestro de Nicolás Maduro, presidente constitucional de Venezuela, y su esposa Cilia Flores. Hijos o nietos, digámoslo una y mil veces, de los millares que en el decenio de 1980 derrotaron a la supremacista Sudáfrica, consiguiendo la liberación de Nelson Mandela y la independencia de Angola y Namibia. Y esto es lo que a mi entender, así como en Vietnam o Palestina, no soportan los yanquis.
Ocho. En alguna ocasión, mi hermano y maestro Ángel Guerra Cabrera preguntó desde cuándo Cuba fluye por mis venas. Respondí: "No lo sé. Supongo que mientras cumplía con las tareas del cole y pregunté a mamá '¿qué es habanera?' Porque en el edificio donde vivía, por el pozo de aire, oía a la asturiana del sexto piso entonando: '¡Canto un tango y es una habanera / la misma manera, esta habanera / Tan dulce y galana / y el mismo compás...!' Con afán didáctico, mamá respondió: 'Una danza típica de Cuba'. Y el melómano de papá amplió el dato: 'Mi habanera preferida es la que Bizet compuso para Carmen, su ópera más famosa. Se llama 'El amor es un pájaro rebelde'".
Nueve. Luego, y más o menos por aquella época, el conserje del edificio deslizó por debajo de la puerta del departamento la revista Life en español. En la portada, una gran fotografía de Fidel, y en páginas interiores, tramos del reportaje del periodista australiano Herbert Matthews al líder de la revolución cubana, realizado en la finca El Chorro, ubicada en la Sierra Maestra. Matthews pronosticó: "Antes de que termine el año, el mundo tendrá a un héroe o un mártir" (New York Times, 24/2/1957).
Diez. Tras darnos el último abrazo, le dije a mi hermano y maestro: "Márchate en paz, Ángel. La suerte de Cuba ya no pertenece sólo a Cuba: es nuestra". Y bajito, susurré a su oído: "gracias".
La Jornada







