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Argentina :: 08/07/2009

Elecciones y golpe de Estado. El hilo invisible

FAR

Montevideo, 1 de julio de 2009

Declaración política del FAR

Que América Latina es un volcán –aunque aún no haya entrado en erupción- y que el imperialismo norteamericano no está en condiciones de apagarlo como en los últimos 30 años, es un dato incontrastable de la realidad.

La “crisis” hondureña, último eslabón de una cadena donde se inscribe Bolivia, Venezuela, Cuba y El Salvador entre muchos más, se ha vuelto a reafirmar.

No hay ninguna duda que el golpe hondureño contó con la venia yanqui, explicada no sólo en la denuncia del propio Zelaya sino en el sugestivo viaje –horas antes de que el mismo se desatara- del embajador del imperio.

Pero tampoco hay dudas de que en A. L. no existe espacio –hoy por hoy- para este tipo de salidas; o mejor dicho, la relación dialéctica entre el proceso de recomposición del campo popular y la crisis política/económica del capital han creado una nueva situación.

Una situación favorable a la lucha obrera y popular, en general.

En cuanto comenzó la ola de condenas al golpe el propio Obama tuvo que salir a condenarlo y exigir la reposición de Zelaya. Las manifestaciones populares a favor de Zelaya sólo podían ser detenidas con las tropas en las calles. Y esto ocurría en uno de los países que también fue blanco de las peores represiones en los 70/80 y por el hecho de amagar “alinearse” con la propuesta del presidente venezolano.

Mientras tanto en Uruguay y Argentina se realizaban comicios que con sus resultados se emparentaban con ese hilo invisible que parece unir a los pueblos al sur del Río Bravo.

Si bien lo de Uruguay eran elecciones internas el triunfo de Mujica sobre Astori desnudaba los límites del “progresismo” (expresado en la menor cantidad de votantes al interior del FA) como los de una propuesta abiertamente neoliberal; pero sobre todo, lo que dejaban estas internas era la posibilidad real de gestar nuevamente en el paisito una propuesta revolucionaria con peso de masas.

En nuestro país también las cosas caminan en ese sentido. Se equivocan quienes creen que la derrota fue sólo la del kirchnerismo. La gran derrotada de la jornada fueron las propuestas abiertamente emparentadas con la década de los 90. Hasta punto tal que unos días más de campaña y la diferencia entre Micetti y Solanas se hubiese resuelto cabeza a cabeza.

El PRO perdió 20 puntos con respeto a la elección 2007, confirmando lo que a través de nuestra prensa veníamos sosteniendo en debate con aquellos que sostienen –o ven- un avance de la derecha.

El resultado obtenido por Solanas se basó en la defensa incondicional de la recuperación de los resortes básicos de la economía por el Estado y la nación.

Sólo en los últimos 4 días “apareció” un posicionamiento programático sobre la base del ¿furcio? de Macri, cuando planteó que reprivatiza todo como en los 90.

Sobre ello se montó el kirchnerismo para una campaña –la última- de identificar a Unión Pro con el menemismo; pero el escaso tiempo no le permitió capitalizar esa gaffe de su contrincante.

Rápido de reflejos –y consciente de lo que está en la cabeza y sentimientos de nuestra clase hoy- los asesores instruyeron a De Narváez para que desmienta a Macri. Así éste tiene que salir a doblar la apuesta y anunciar que se debe estatizar además el agua, el gas y la electricidad. Y Claudia Rucci va más allá todavía, dice que todo debe estar bajo la órbita del Estado. Sumado a que durante toda la campaña electoral machacaron con la inclusión social, otra de las grandes deudas con el pueblo del kirchnerismo.

Y aquí es necesario saber diferenciar lo siguiente: lo que los candidatos van hacer producto de su pertenencia de clase por un lado, y por otro, lo que la masa trabajadora anhela; lo que en su intimidad avizoran como solución para sí y para la nación. Y fundamentalmente, lo que ya no están dispuestos ni a escuchar.

¿Imaginamos posible hoy que alguien hable como lo hizo Cavallo en los 90 cuando anunció que en pocos días echarían miles de trabajadores?

El resultado electoral ha mostrado nuevamente (y esta vez aumentado) una masa importante de no votantes (que la burguesía y sus partidos intentan achacarle a la gripe A), una pérdida de votos de todos los partidos del sistema y un desgranamiento acorde a ello.

No existen 3 bloques sino una infinidad de caciques territoriales que de aquí en más iniciarán una negociación para definir con quien es más negocio alistarse.

Este dato –que influirá notablemente en la vida institucional de los días por venir- significa que de aquí al 2011 aumentará la ingobernabilidad y los choques de clases.

Al otro día de los comicios Kirchner renuncia a la presidencia del PJ nombrando a Scioli como el sucesor y encargando a éste y a Hugo Moyano (uno de los vicepresidentes del PJ) la tarea de reorganizar al mismo; pero el nuevo presidente del justicialismo –que salió perdidoso en su carrera por la presidencia de la nación- no recibe sino que va en busca de Moyano, y no a la CGT sino al sindicato de camioneros. Toda una demostración, coherente con la nueva aspiración de Moyano.

El Martes las paredes aparecen empapeladas con anuncios de que en Chubut nace una nueva Argentina; que la salida es Reutteman y el más importante: Moyano presidente 2011 firmado por el MTA.

Y más importante por varios motivos, uno, la construcción de poder que ha venido haciendo todos estos años. Otro, porque es lo más cercano al “ideal” histórico del peronismo, en momentos en que éste está en un proceso de explosión y descomposición, y porque empalmaría con ese corrimiento de las masas trabajadoras –nuevamente- hacia posiciones anticapitalistas, aunque estas sean borrosas para nuestros teóricos e intelectuales y por ello mismo despreciables, sin realidad.

Moyano sabe que no puede aspirar a la presidencia de la nación –desde el lugar que ocupa en la CGT- si se “olvida” de las reivindicaciones más elementales (salarios y ocupación) del grueso de nuestra clase. Lo que lo llevará a chocar no sólo con la UIA y el grueso de la patronal sino con los propios K.

Esto sin explayarnos en la muy posible vuelta a escena –no como candidato pero sí como gran elector- de Duhalde, con sus consabidas consecuencias al interior de Unión-Pro y del ACyS.

Y es en estos aspectos que el resultado electoral argentino, como las internas uruguayas, se emparentan con las movilizaciones del pueblo hondureño reconociendo un mismo hilo conductor y revalidando aquello que magistralmente el Che definiera en “Táctica y Estrategia de la Revolución Latinoamericana” como el volcán que aunque “no está en erupción… (con) los ruidos subterráneos anuncia su advenimiento”.

Junio 30 de 2009
Frente de Acción Revolucionaria (FAR, Argentina)

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