Ante una multitud de personas en Santiago de Chile, cantó Víctor Jara "el derecho de vivir en paz?"
Santiago de Chile 07 de diciembre de 2009.- En el día de ayer el pueblo de Chile le dio una emotiva despedida a Víctor Jara, Miles de personas lo acompañaron.
Para mí fue muy impresionante, porque por primera vez, luego de ocho meses en este país, vi a este pueblo expresándose, sin tabúes, sin miedos y con mucha sinceridad: con bailes, cantos, llantos y gritos; agradeciéndole a Víctor, su lucha por los más humildes, por las injusticias y por su manera de reivindicar el folklore y la cultura popular de su pueblo.
Me cautivo la participación de la juventud, que desde que estoy aquí nunca la había sentido así, por lo menos no de esa manera. La esperanza, caminaba entre sus bailes y sus gritos, sus sonrisas, sus llantos… Muchos de ellos, no habían nacido cuando Víctor le cantaba a su pueblo, otros eran muy chicos, para ese entonces; sin embargo, en sus sentimientos está él vivo, arde como una llama encendida, por sus padres que fueron callados, ante la crueldad de una perversa dictadura que pretendía apagarla por la fuerza. Pero, ahí está viva, y aunque aún, luego de estos 36 años, la quieran apagar, no podrán extinguirla…
En la caravana un señor tenía a su guagua (como le dicen aquí a los niños pequeñitos), en los hombros, al ver pasar la carroza con el ataúd, justo cuando estábamos cerca del rio Mapocho, escuché decirle a su padre: ¿Papá, está muerto? Y él le respondió con mucha emotividad, ¡no hijo está vivo…! Y es que Víctor está vivo…está vivo en este pueblo… Ayer lo vi, caminando entre nosotros, con mucha alegría, y con mucha pasión por la vida. Nos cantaba a todos los que íbamos con él. Escuche muchas veces cantarles a los niños con su “Luchín”, al amor con “Te recuerdo Amanda”, pero la más solicitada por todos fue “El derecho de vivir en paz”, que fue coreada por la multitud, miles de veces, durante los cuatro kilómetros, aproximadamente, del recorrido. Cada vez que la escuchaba, sentía el clamor de este pueblo, decía muchas cosas con su canto, como lo dice la propia letra de la canción: “…Es el canto universal cadena que hará triunfar, el derecho de vivir en paz.”
Ello, vislumbra, en los próximos años, el despertar del pueblo chileno, un embrión que anda caminado por las calles de las ciudades, pueblos y barrios de Chile… Yo lo he visto, sólo espera el momento preciso para su parto…
Ese embrión se expresa, y se expresará aún más en los próximos años, por la misma lucha de Víctor Jara, por la que fue asesinado, al ser detenido, justo al día siguiente del golpe de Estado de 73, en la Universidad Técnica del Estado, junto a cientos de estudiantes y profesores, y llevados al Estadio de Chile, donde fue torturado por la dictadura, y acribillado con 44 balazos.
Hoy, producto de una investigación de su muerte, luego de 36 años, aún esperando la justicia humana, el pueblo de chile con una gran fiesta, como lo merecen los artistas, los teatreros, los cantores del pueblo, le devolvió a Víctor Jara, el derecho de vivir en paz…
Derecho que aún siguen clamando a gritos los familiares y amigos de muchos chilenos que fueron cruelmente asesinados durante la dictadura, y al igual que Víctor Jara, sus restos fueron tirados en fosas comunes en el Cementerio General, sólo con una única identificación “NN” o desconocido. Allí aún yacen, como quien espera alquien, sin saber si algún día llegará…







