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28/10/2020 :: Argentina, Argentina, Anti Patriarcado

Argentina. 'Las travestis y trans están en un grito de auxilio constante'

x Estefania Santoro
Las medidas urgentes y necesarias para salir de la precariedad

La directora de Diversidad Sexual de la Secretaría de Mujeres y Políticas de Género de La Matanza celebra el cupo laboral trans decretado este mes por el Gobierno y reflexiona sobre la necesidad de una nueva Ley de Educación Sexual Integral que incluya la perspectiva travesti. Las medidas urgentes y necesarias para salir de la precariedad.

Florencia Guimaraes García es militante travesti, coordinadora del Centro Travesti de Día La Casa de Lohoana y Diana, un lugar de contención, formación y ayuda para personas travestis y trans, y además es trabajadora en el Centro de Justicia de la Mujer de la Ciudad de Buenos Aires. En La Matanza, el territorio donde organiza, activa y construye su militancia colectiva desde hace más de siete años. Por eso fue nombrada Directora de Diversidad Sexual de la recientemente creada Secretaría de Mujeres, Políticas de Géneros y Diversidad Sexual de ese municipio. Conoce el territorio y las necesidades de sus compañeras travestis y trans mejor que nadie. Desde ese saber y con la memoria siempre presente de Diana Sacayán -gran activista matancera que luchó incansablemente por los derechos de su comunidad- ocupa hoy ese cargo para que las voces y las demandas travestis sean escuchadas.

A sus 40 años, Florencia es una sobreviviente. La expectativa de vida de la población travesti-trans en nuestro país no supera su edad. Como la mayoría de sus compañeras, Florencia sufrió violencia, exclusión y discriminación desde muy joven por su identidad. En la escuela, la humillación era constante, recuerda que no la llamaban por el nombre que su mamá había elegido al nacer. Maricón, mariposón, puto, trolo así se dirigían a ella sus compañeritxs de colegio. Algo tan simple y cotidiano como pasar al frente para dar una lección para ella era una situación muy dolorosa: “Tenía pánico de pararme en frente de mis propios compañeritos y compañeritas. Cuando estaba en cuarto grado una docente me dijo: ‘Guimaraes, ¿por qué no pasa al frente, es maricón?’ Esas fueron sus palabras, yo quebré en llanto, pegué un portazo, se rompieron los vidrios del aula y salí corriendo, inocentemente a la dirección, esperando ser contenida por la directora y lo que recibí fue una sanción, un castigo, me retaron porque pegué un portazo, no importó que una docente me dijera trolo adelante de todos mis compañeros y que todos estallaran de la risa”, recuerda.

“Dentro de la comunidad LGTBI estamos en el fondo, nuestras vidas siguen precarizadas y marginalizadas. Las últimas en la lista de toda la sociedad seguimos siendo las travestis”

El sistema educativo siempre ha sido un espacio expulsivo para las identidades travestis y trans. Según las estadísticas de la investigación “La Revolución de las Mariposas” en 2005 en la Ciudad de Buenos Aires solo el 20.8% por ciento de las travestis y trans tenían secundario completo. Recién a sus 36 años Florencia pudo terminarlo, como ella, muchas abandonan la escuela porque se convierte en un espacio muy hostil donde no se respeta su identidad, “se me cagaban de la risa mis compañeros y hasta los profesores. Como decía Lohana Berkins, cuando un niño negro llega a su casa después de haber sido maltratado y discriminado, se encuentra con un abrazo porque ahí lo espera una familia que en su negritud comprende todas esas violencias que sufre. Cuando una travesti llega a su casa lo único que recibe son palizas, expulsión, somos pateadas de un lado para el otro, en la casa, en la escuela, en el sistema médico, en el acceso a la justicia, seguimos siendo expulsadas de todas las instituciones. Por eso aún falta mucho, tenemos un 90% de compañeras que no acceden a un trabajo y solamente tenemos como supervivencia la prostitución y no es una elección en este caso, porque no hay un abanico para elegir otra cosa. A los 15 años yo ya estaba parada en una esquina, cumplí 40 hace poco, de todas mis compañeras, que empezamos unas cuantas juntas, la única que está viva soy yo”, cuenta.

—¿Alcanza la implementación de la Ley de Educación Sexual Integral para integrar a las niñeces trans en las escuelas?

—La ley de Educación Sexual Integral (ESI) quedó completamente desfasada en el tiempo, es importantísimo que se aplique, que sea obligatoria, pero quedó antigua, fue antes de la Ley Identidad de Género y la Ley de Matrimonio Igualitario, entonces necesitamos una reconfiguración en todas estas cuestiones porque si no, se sigue reproduciendo la lógica binaria. Agarramos los cuadernillos de la ESI y cuando hablan de vínculos reproducen dos varones cisgénerogays, dos mujeres cisgénero lesbianas. Las personas travestis, trans, no binarias, parece que no existiéramos, que no tuviéramos relaciones sexo afectivas con nadie, quedamos siempre por fuera. Si yo soy una niñez o adolescencia trans y estoy en una escuela y me muestran una filmina donde veo dos cuerpos donde hay un niño con pene y una niña con vagina, delgados, con cabellos amarillos ¿dónde estoy yo? No existo, miro alrededor y a la filmina y veo que casi todos los demás se sienten conformes con lo que están viendo, pero yo no existo.

Siempre nos ponen en el lugar de lo otro, lo abyecto, lo monstruoso, lo que está mal, nos van disciplinando desde la niñez. La institución escuela, que es el lugar obligatorio donde te educan y que representa la segunda institución después de la familia, nos impone cómo tenemos que ser. Esto es muy violento para las infancias y adolescencia trans, travestis, no binaries y otra multiplicidad de identidades, por eso es tan necesario poder hablar de una Ley de Educación Sexual Integral que debe ser reformada. Nosotras venimos exigiendo que tiene que tener perspectiva travesti que no es lo mismo que la perspectiva de género o diversidad sexual. Las travestis tenemos nuestros saberes y conocimientos, no necesitamos interlocutores, queremos ser parte de la bibliografía y de la historia porque hemos sido y seguimos siendo invisibilizadas, porque queremos que en la escuela hablen de nuestra Loahana Berkins, de Diana Sacayán y un montón de otres compañeres, es necesario, es una deuda que toda la sociedad tiene hacia nosotras.

—¿Hubo avances sociales desde la aprobación de la Ley de Identidad de Género o es solo una pose de algunos sectores para ser políticamente correctos?

—Pareciera que está todo maravilloso, que hay Ley de Identidad de Género, que hay cupo laboral travesti trans, pero en lo concreto, para nosotras las travestis y trans poco han cambiado nuestras realidades cotidianas. Hay mucha hipocresía también, no podemos hablar de los mismos derechos para todas las personas porque nosotras dentro de la comunidad LGTBI seguimos estando en el fondo, nuestras vidas siguen precarizadas y marginalizadas. Las últimas en la lista de toda la sociedad seguimos siendo las travestis. Ya llevamos 64 compañeras muertas en lo que va del año. La violencia que hay en los hospitales hacia las travestis y trans es constante, nos humillan, nos maltratan, hemos llevado compañeras que ya estaban en un estado irreversible y nos decían ‘ustedes siempre vienen a último momento’. Sí, las compañeras van cuando ya no dan más porque prefieren no ir a un lugar donde van a ser todo el tiempo humilladas, ¿quién tiene ganas de pasar por eso? si ya lo pasamos desde la niñez, todos los días con la policía que nos violenta, nos viola. La policía sigue criminalizándonos, persiguiéndonos, porque seguimos llenando la caja chica de todas las comisarías, esto es histórico, les conviene que las compañeras sigan en una esquina prostituyéndose.

La sociedad, el Estado y todos los espacios mayoritariamente siguen reproduciendo el binarismo de género, nos encontramos con el binarismo desde un formulario cuando vamos a un hospital hasta cuándo vamos al ANSES a hacer un trámite. Más allá de que existe una Ley de Identidad de Género sigue persistiendo este binarismo. Creo que sí hubo un avance en la sociedad porque si no, no estaríamos hablando de esto y tiene que ver con un avance sobre todo del colectivo LGTBI y también de les jóvenes que es un avance maravilloso, lo hemos visto en estos últimos años, quizás más profundamente a partir del primer Ni Una Menos y después de la manifestación impresionante por el derecho al aborto seguro, legal y gratuito. Hoy podemos hablar de un montón de cosas que antes no se hablaban como, por ejemplo, de los géneros no binarios.

—¿Qué falta para que haya una real inclusión de las personas travesti y trans?

—Necesitamos más políticas públicas que abarquen a las travestis y trans sabemos que van a haber nuevamente planes de viviendas sociales y nuestro planteo -algo que ya lo venía haciendo Lohana hace muchos años- es que incorporen a las travestis y trans al acceso a la vivienda. Es fundamental, si una tiene un techo lo demás es mucho más sencillo. Hoy ante esta pandemia se desnudó toda la violencia estructural que venimos denunciando hace años porque si el 90% de nosotras subsiste de la prostitución y hoy no puede salir a una esquina a pararse, eso repercute en no poder pagar el alquiler, no comer, no poder seguir mandándole guita a esa familia en la provincia que las echó, pero ayudan a sus madres con sus hermanitos donde generalmente hay un padre violento.Ninguna persona de las que hoy es asistida por el Estado puede comer con una bolsa de mercadería que tiene ocho productos para un mes, eso es una humillación, es violento, ninguno de estos funcionarios come con un paquete de arroz, yerba, harina y una leche en polvo durante un mes. Si hoy estamos en una emergencia socio sanitaria necesitamos que se aborde como corresponde, que esos módulos alimenticios incorporen leche, carne, verdura, artículos de higiene y de limpieza. El Estado tiene que poner el foco en nuestra comunidad, lo está intentado, pero no alcanza porque las compañeras están en un grito de auxilio constante.

“El día del decreto de Gobierno fue histórico para nosotras, pero también para toda la sociedad. Se trata de un cambio de paradigma y un reconocimiento del Estado a tantos años de exclusión”

—¿Cómo vivieron el decreto del Gobierno que garantiza el cupo laboral travesti-trans en el Estado?

—Ese día estuvimos sin dormir de tanta emoción y tanta euforia. Realmente fue un día histórico para nosotras, pero también para toda la sociedad porque se trata de un cambio de paradigma y un reconocimiento de parte del Estado a tantos años de exclusión, discriminación y persecución al colectivo travesti trans. El decreto viene a reconocer que hemos sido siempre despojadas del sistema, a reconocer que las personas travestis y trans venimos gritando que queremos trabajar, y que necesitamos salir de ese lugar en donde nos metieron, que es la prostitución; eso no fue una elección para nosotras sino una imposición. El 90% de nosotras subsiste de la prostitución y ese subsistir es muy corto y se lleva la vida de nuestras compañeras a los 35 años de edad. Esa es la expectativa de vida que tenemos. Entonces esto nos llena de emoción, de fuerzas, de esperanzas, de ese motor de cambio que nos decía Lohana Berkins que es el amor, el amor que nos negaron. Es una conquista de todo el colectivo travesti trans pero sobre todo de Diana Sacayán y Lohana Berkins, víctimas de los travesticidios. Diana en los años 2000 decía que necesitábamos cupo laboral travesti trans y la mirábamos todas las personas y los movimientos sociales como si estuviese delirando. La asesinaron un mes después de que pudo conquistar la ley de cupo laboral en la provincia de Buenos Aires. Es tiempo de celebrar pero que la memoria siga activa. Ahora hay que luchar para que esto se cumpla en todos los espacios y en todos los ámbitos. Para que cada persona travesti trans pueda tener una mejor calidad de vida. Para que cada personas travesti trans puedan ejercer una elección verdadera. Las travestis somos capaces de todo: revolucionamos cada espacio que pisamos. Hoy hubo un Gobierno que escuchó el grito desesperado de nuestra comunidad exigiendo que queremos trabajo.

revistacitrica.com/las-travestis-y-trans-estan-en-un-grito-de-auxilio-constante.html

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