Argentina y Venezuela en un nuevo mundo con energías escasas

Los dos países más mencionados en Sudamérica, por su vinculación con la agresiva politica estadounidense liderada por Trump han sido, en el último año, Argentina y Venezuela.
Argentina ha sido maniatada y recolonizada mediante una gigantesca deuda externa, y su subordinación ha contado con la complacencia del actual gobierno.
Venezuela ha sido agredida militarmente por EEUU, se secuestró al presidente y su compañera. El gobierno, que sigue siendo el mismo que acompañaba a Maduro, está tomando decisiones con una pistola en la cabeza. En los dos casos, y apelando a presiones diferentes, EEUU está ejerciendo algo así como un "protectorado" sobre esos países, que rompe las reglas de la legislación internacional y afecta las soberanías nacionales.
Los gobiernos de Argentina y Venezuela no tienen afinidades ideológicas. Trump ha calificado a la Argentina como "un país amigo" y ha elogiado y apoyado reiteradamente a Javier Milei. Por el contrario, ha caracterizado a Venezuela como una "amenaza inusual y extraordinaria contra la seguridad de EEUU", y acusó a Maduro y su entorno de conformar un cartel de narcotráfico.
Sin embargo, estos dos países tienen algo en común: el petróleo. Venezuela tiene las mayores reservas certificadas del mundo de petroleo, de extracción convencional: 303 mil millones de barriles. Argentina tiene una de las mayores reservas mundiales de gas y petroleo 'shale' a los que se accede por vía del 'fracking'. Su yacimiento con más potencial es Vaca Muerta.
El interés de EEUU por estos dos países con reservas petroleras no es pura casualidad. Debe contextualizarse con lo que esta sucediendo con la producción y la demanda del petróleo en el mundo y sus perspectivas.
Las energías fósiles siguen moviendo al mundo
A pesar de pronósticos mucho más optimistas realizados en las últimas décadas y apelaciones a la descarbonización del planeta, el mundo se sigue moviendo en bases a energías fósiles. Ellas aportan el 80% de lo que se consume, mientras sólo el 10% es aportado por las llamadas "energías renovables" (eólicas, solares, hidroeléctricas), y por la energía nuclear.
La gran fuente energética son los hidrocarburos extraídos en forma convencional (petroleo, gas) o por 'fracking' ('shale' oil y gas 'shale'). El carbón sigue aportando alrededor de un 26% al consumo energético mundial. Su consumo ha decrecido en países como los de la Unión Europea, pero ha aumentado en países emergentes como China e India
El consumo petrolero no se ha reducido por el aporte de otro tipo de energías, por el contrario, en los últimos años la demanda se ha sostenido y viene aumentando. La inteligencia artificial es uno de las nuevos clientes y su demanda ha superado a la reducción del consumo de combustibles de automotores (gasolina, gas oil o gas) al incorporar autos eléctricos al parque automotor.
La 'Internacional Energy Agency' (IEA), ha anunciado para el último trimestre de 2025 y el año 2026 un exceso de oferta de alrededor de 4 millones de barriles diarios. Por lo que se está viendo, este exceso se reduciría a un millón y es probable que en el segundo semestre de 2026, este acumulado desaparezca. En consecuencia, si no intervienen fenómenos externos como una abrupta recesión mundial, no se acumulará petróleo disponible en los depósitos existentes y seguirá presionando el aumento de la demanda.
A pesar de sus pronósticos optimistas para el corto plazo, la IEA advierte que, la producción petrolera necesita nuevas inversiones, porque en caso contrario no se podrá sostener la demanda actual.
El impacto del 'shale' estadounidense
El pico del petróleo (crudo más condensados) se produjo en noviembre de 2018, pero siguieron aumentando la producción de todos los líquidos combustibles , incluyendo los líquidos del gas natural, que no son petróleo. Estos líquidos se utilizan en la industria petroquímica, pero de ellos no se puede obtener diesel o naftas. En los últimos quince años, casi todo el incremento de producción de petróleo y otros líquidos, ha venido de USA. En el artículo "El Ocaso del 'shale' oil...", publicado por Futuro, ciencia ficción y Matrix, se detalla que en julio de 2007, EEUU, producía 7,5 millones de barriles diarios (b/d ) y que esta cifra aumentó hasta casi 23 millones de b/d en Julio de 2025.
La irrupción de los grandes volúmenes de petróleo de 'fracking' estadounidense, y la respuesta de Arabia Saudita que también aumentó sus volúmenes de exportación de petróleo de extracción convencional para no perder mercados, provocó la caída del precio mundial de petróleo entre 2013 y principios de 2016. El precio bajó de 100 dólares a 40 o 50 dólares por barril , y hasta llegó a venderse a 20 dólares. Durante la pandemia de Covid en los años 2020-2022, volvió a producirse una caída de precios, pero esta vez la responsable fue la abrupta caída de la demanda. Esta caída intentó ser compensada por una reducción de la producción de los países de la OPEP.
La novedad es que el 'fracking' estadounidense no solo produce grandes daños ambientales, sino que han aparecido límites geológicos. Hay un agotamiento de reservas, cuya consecuencia esperable es una caída abrupta de la producción. En la actualidad, EEUU está produciendo alrededor de 5.000 millones de barriles anuales de petróleo y condensados (aparte de los LGN y el gas). La misma publicación mencionada precisa que Para 2050 producirán menos de 1.000 millones de barriles anuales. En el caso de los líquidos de gas natural (vitales para la industria petroquímica), están produciendo 2.600 millones de barriles al año en 2025. Para 2050 se quedarán en menos de 200 millones al año.
Esta caída de la producción estadounidense no será compensada por la producción petrolera mundial. Para el resto del mundo el pico de producción petrolera se alcanzó en 2016.
Argentina, que ha recuperado gracias al 'fracking' su condición de país exportador, aporta unos 800.000 barriles diarios, pero el récord de producción anual de petróleo sigue siendo el de 1998, donde se alcanzaron 849.955 barriles diarios. El "milagro de Vaca Muerta" (y otras producciones de 'fracking') ha permitido que nuestro país deje de importar hidrocarburos y pueda volver a exportar excedentes. La situación argentina es representativa de lo que ocurre en el mundo. La aparición del 'fracking' con todos los impactos ambientales conocidos, ha compensado de alguna manera el agotamiento de los pozos petroleros de explotación convencional, pero no pueden abastecer el crecimiento de la demanda mundial.
Las extracciones que utilizan el 'fracking', demandan grandes inversiones y tienen corta duración. El boom del 'fracking' en EEUU ha durado 18 años, pero se pronostica un próximo declive. Se agrega a esta novedad que en el mundo no hay nuevos descubrimientos de grandes reservas de petróleo. Lo único relevante ha sido lo de Brasil-Guyana, y los yacimientos encontrados en Namibia, pero no hay mucho más. Se están explotando yacimientos maduros que todavía están en producción, con pronóstico de declive. Lo de Groenlandia, puede demorar dos décadas y lo de la Antártida mucho más. No hay ningún dato que cuestione que el futuro previsible es una abrupta declinación de la oferta en un mundo donde la demanda de hidrocarburos se sigue incrementando.
Un mundo que no puede seguir creciendo
La ilusión de reemplazar la energía fósil por "energías limpias" ha mostrado sus límites, porque si son finitos los recursos de hidrocarburos y el carbón, mucho más finitas son las "tierras raras" imprescindibles para generar nuevas energías. También se advierte que la producción de nuevas energías consume electricidad, gas o petróleo, con la posibilidad cierta que el balance energético termine siendo desfavorable.
El problema es que el sistema capitalista, dominante en el mundo está diseñado para funcionar y reproducirse con una dinámica de crecimiento perpetuo. Pero solo puede haber crecimiento si todos los eslabones de la cadena responden a la presión asignada. Cuando falla un eslabón de la cadena todo se viene abajo. Por ejemplo, en el modelo agropecuario industrial, en la Argentina, la combinación de cambio climático, con empobrecimiento sostenido de los suelos y el crecimiento de los precios de los combustibles han generado múltiples quiebras. Y estas quiebras, que se iniciaron con los productores, se extendieron a los 'pools' de siembra y a empresas vendedoras de insumos, va a terminar afectando a los productores de combustible de origen agrícola como el biodisel y el bioetanol.
Durante décadas se ha mantenido la idea de que la escasez genera aumenta de precios y los mayores precios permiten realizar mayores inversiones que aumentan la producción, bajando los precios. Esto funciona así hasta que la naturaleza pone un límite. En este caso, la geología. No se puede sacar más de donde no hay.
Se agotan las reservas de energías en un mundo que, además, esta inundado de deudas, y el principal deudor es EEUU. Lo que se viene es que, debido al agotamiento geológico, la energía será cada vez más escasa y más cara.
La primera consecuencia será seguramente que habrá que elegir a dónde se destinan los recursos escasos. Los alimentos por su producción y comercialización generan un gasto de energía inevitable, la electrificación de los transportes e industrias parece otra necesidad impostergable. Aunque sea muy costosa en términos energéticos, no se advierten decisiones de bajar el consumo de energía que demanda la inteligencia artificial, que hoy es parte del engranaje militar. Ese mismo engranaje también demandará energía destinada al aparato militar tradicional. También se destinará energía para equipar fuerzas represivas y construcción de nuevas cárceles, previendo crisis sociales generadas por la desocupación que provocarán las nuevas tecnologías.
Si se produce un racionamiento de energía, se supone que se tratará de atender sectores primarios y militares a expensas de algunos servicios básicos como la salud, la educación y la vivienda, y otros servicios, como el turismo.
La guerra por los recursos
Parece un error la frase, pero nada me parece más preciso que afirmar que: hoy el mundo esta viviendo conflictos bélicos por los recursos energéticos, para aprovisionarse para una futura guerra por esos mismos recursos.
Cuando se discute, por ejemplo, un acuerdo que ponga final a la guerra de Ucrania, no es un detalle menor quién se quedará con los más ricos yacimientos de "tierras raras" de ese país. En el Sahel, gobiernos independentistas se han sacado de encima el colonialismo francés que durante décadas se apropiaron del uranio y otros minerales. Sin haber sido parte de esos procesos liberadores, no faltan las ofertas de China y Rusia para asociarse en la explotación minera.
Libia que tenía las reservas petroleras más importantes de África, se ha mantenido en una situación de total inestabilidad política, con posterioridad al derrocamiento y asesinato de Gaddafi con apoyo de la OTAN. En ese país fragmentado, distintas facciones rivales siguen guerreando entre si, con apoyo de socios externos. Lo único que se mantiene estable es el funcionamiento de las instalaciones petroleras, que están custodiadas por ejércitos privados pagados por las multinacionales extractivas.
El control del petróleo también está presente en otros conflictos que se desarrollan en Irak, Yemen, Siria, Sudan, Nigeria y los ataques realizados contra Irán. Este último país es un gran productor de petróleo pero, además, tiene capacidad de producir tecnología para los diferentes procesos que transita la producción y comercialización de hidrocarburos. De hecho, en Venezuela, pudo reemplazar la tecnología estadounidense.
Planteado este contexto, podemos volver la mirada sobre los dos países mencionados al principio de este artículo.
Argentina y Venezuela en un nuevo mundo de energías escasas
Los yacimientos petrolíferos de Venezuela no solo están muy cerca de EEUU, sino que el tipo de petróleo que producen, en su mayoría son pesados y ultrapesados, complementan los ultralivianos que produce el 'shale' oil. La mayoría de las refinerías estadounidenses fueron construidas desde la lógica que Venezuela era un enclave colonial y por lo tanto están diseñadas para mezclar y procesar estos petróleos diferentes. Trump sostiene que el petróleo de Venezuela le pertenece, porque lo necesita imperiosamente para compensar sus futuros faltantes y estar en condiciones de afrontar una guerra mayor (con China y sus socios) por los recursos mundiales disponibles.
En esas condiciones de extrema necesidad, puede aceptar que el madurismo, o versiones políticas parecidas puedan seguir gobernando ese país, con la sola condición de que toda la producción petrolera venezolana se negocie con EEUU y en dólares. Como es de suponer, en esa negociación reclama precios más bajos, mejores condiciones para sus empresas, desregulación estatal y "seguridad jurídica" sometida a tribunales que controla.
EEUU ha entendido que Venezuela no es Libia, Siria o Irak. El chavismo ha constituido, después de 25 años de permanencia en el gobierno, un entramado político sólido, con capacidad de retroceder ordenadamente, por eso Trump no apeló a un "cambio de régimen", como lo venía prometiendo. Descartó a María Corina Machado y da interlocución a figuras muy representativas del madurismo como Delcy Rodríguez, o apuesta a un relevo con candidatos centristas como Enrique Márquez (un representante de la "oposición democrática") . Con una pistola apuntándole en la cabeza, el actual gobierno bolivariano intenta ganar tiempo y negociar lo mejor posible en un contexto desfavorable. El pueblo venezolano tiene una desarrollada conciencia antimperialista que en lo inmediato va a presionar al gobierno para limitar concesiones y puede empujar cambios si se presentan condiciones menos adversas.
El caso argentino es singular porque ha sido el voto mayoritario quien hizo presidente a Milei, y el apoyo de Trump fue decisivo para que se impusiera en las elecciones de medio término, mejorando el posicionamiento del oficialismo en las Cámaras Legislativas. Aquí no hay amenazas bélicas, ni acciones armadas para obligar a tomar decisiones al gobierno. Hay vocación de servilismo por parte de Milei y una extendida convicción en la sociedad de que llevarse bien con los poderosos, puede aliviar la situación económica crítica y el peso de la deuda externa.
Esta confusión esta siendo aprovechada por el imperio y los grupos locales para realizar profundas transformaciones en desmedro de los trabajadores (Reforma Laboral), de la producción industrial, acompañadas por el retroceso de derechos básicos( salud, educación, vivienda, etc) y un incremento del saqueo extractivista. Sin que siquiera sea discutido, se está involucrando a la Argentina en la próxima guerra mundial por los recursos aprovechándose de nuestra ubicación estratégica en el Atlántico Sur.
Un repaso de los sectores que están ganando mucho dinero en la Argentina, ofrece un panorama desalentador. Solo están ganando los vinculados a la especulación financiera (el 'carry trade' y otras opciones), los petroleros, las mineras y la ganadería. La llamada "bicicleta financiera" es un negocio de corto plazo y del que se beneficia exclusivamente quienes tienen información privilegiada. No solo, no genera empleo porque quita capital a la producción, sino que genera ciclos especulativos donde la mayoría de los involucrados termina perdiendo dinero. Sucedió con los gobiernos militares y con Menem, de la Rua y Macri. El ingreso de capitales especulativos que sostienen artificialmente un peso sobrevaluado termina inexorablemente y se retiran dejando un saldo de abruptas devaluaciones, confiscación de ahorros, endeudados, etc.
Argentina parece un país que vive una situación excepcional en términos de energía, porque en los últimos años han crecido sus exportaciones. Pero las noticias del crecimiento de exportaciones de 'shale' oil y gas 'shale', extraídos por la tecnología 'fracking' está acompañadas por menciones al retiro de Vaca Muerta de grandes multinacionales petroleras como Petrona, Equinor, Shell, Interoil, Total Energies y Exxon. Estas empresas han sido reemplazadas grupos locales como YPF, Pan American Energies, PlusPetrol, TecPetrol, Pampa Energía, etc.
La retirada de las grandes multinacionales está mostrando que el negocio del 'fracking', que obliga a una permanente renovación de inversiones, ha perdido rentabilidad en relación a otras opciones que se le presentan en el mundo. Salen del negocio en un buen momento, lo que les permite valorar sus activos, pero están pensando en que el futuro no será tan atractivo. Es muy probable, que en la próxima década la Argentina no pueda ir más allá de alcanzar su autoabastecimiento
La megaminería a cielo abierto en Argentina ha provocado el daño ambiental que se ha comprobado en otros países. Ha contaminado las napas, destruido ecosistemas (humedales) y afecta a la vida humana, las comunidades y las economías regionales por el aumento de la escasez de agua. Pero a esto debe agregarse que las regalías percibidas por las provincias son muy escasas, que no se produce valor agregado y que hay muy poco control de lo que se exporta, lo que ha permitido el saqueo de "tierras raras", sin pagar por ellas. Las mineras han venido aportando muy poco en el ingreso de divisas y el saldo que dejan es de destrucción y contaminación con escasas posibilidades de recuperarse. El balance entre lo que aportan y lo que debe invertirse para recuperar las regiones mineras, es negativo.
El incremento de las exportaciones ganaderas se han hecho a expensas de privar a la mayor parte de la población argentina del consumo de carne vacuna. Con un rodeo nacional que es inferior al de 1975, mas del 30% se exporta, lo que genera un ingreso de 3.700 millones de dólares anuales. Los ingresos por esta producción han crecido pero son mucho menos importantes que las exportaciones agrícolas. Por cuestiones culturales, la Argentina todavía mantiene un alto consumo de proteína animal por habitante, pero hay un aumento del consumo de carnes de menor valor y menos sanas, como las aves y los cerdos, que transitan toda su vida en condiciones de estabulación. La ganadería genera escaso valor agregado y empleo, y tiene límites biológicos. En condiciones de pastoreo natural, no estabulado, es difícil superar la carga de una vaca por Ha.
La Argentina tenía una base industrial con posibilidades de proyectarse y una economía complementaria con China, Japón y algunos países europeos. La prisión de la estafa de la Deuda Externa y la vocación entreguista de su burguesía local, exacerbada por el actual gobierno, la ha subordinada a un imperio en decadencia, con una economía que compite con la argentina por los mismos mercados.
Frente a un posible escenario de un agravamiento de las tensiones bélicas por los recursos, Venezuela y Argentina están en el bando equivocado. La diferencia es que Venezuela parece reclutado por la fuerza, y es probable que aproveche la primera oportunidad para desertar.
Argentina, por ahora, está seducida por un discurso que promueve el miedo a lo desconocido y se apoya en lo valores más reaccionarios de nuestra sociedad. Resulta paradójico que en un momento bisagra de la historia universal, porque el nuevo mundo que se avecina con escasez de energías va a generar grandes transformaciones, la gran preocupación de la burguesía local sea ejercer una revancha de clases. Certifica que los mueve más un resentimiento que le oscurece la realidad, que una vocación de prolongar su liderazgo. Se vienen tiempos no aptos para mediocres, ni mezquinos. Quizás, en las exigencias que impondrán los nuevos tiempos, surja la gran oportunidad y las fuerzas desde abajo para liberarnos.
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Fuentes consultadas: El ocaso del 'shale' oil USA precede el comienzo del anochecer de la civilización. 6 de febrero de 2026 / Por Futuro, ciencia ficción y Matrix
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