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Venezuela, Venezuela :: 06/06/2026

María Corina quiere ser gobernadora del estado 51 de EEUU

Álvaro Verzi Rangel
La última burla amenazante de la Casa Blanca a Venezuela abre la puerta a la títere ultraderechista

La cuenta oficial de la presidencia de EEUU publica una sucesión de memes en los que sugiere anexionar el Venezuela como el «estado 51», en una nueva burla amenazante de la Casa Blanca a Venezuela y una puerta abierta para que la supuesta líder opositora María Corina Machado, sin mayor incidencia en el pueblo venezolano, se pueda convertir en la Gobernadora de ese estado de EEUU

Perdida en actos xenófobos fuera de su tierra, María Corina Machado señala: "La posición de EEUU y otros aliados pesa en mi decisión de volver, hay que buscar el momento correcto». En Washington siguen las dudas sobre su real valor y posibilidades, pese a que le regalaran un Premio Nobel de la Paz, no se sabe bien por qué (aunque ya se lo regalaron a Obama...). María Corina Machado ha expresado que su regreso a Venezuela dependerá de la coordinación con la comunidad internacional, especialmente con EEUU y otros aliados La posición de estos aliados es crucial para asegurar que el proceso político fluya sin contratiempos (para ella), dijo.

Machado ha señalado que, aunque ha habido pequeños espacios de libertad política y social, el chavismo sigue manteniendo el control de las instituciones fundamentales del Estado. Propuso que el momento correcto para su regreso a Venezuela es cuando se logre un acuerdo entre la oposición y los aliados, lo que permitiría una transición ordenada y exitosa. Algunos interpretaron que lo que desea es que la acompañen tropas estadounidenses.

El comentario de Trump sobre Venezuela preocupa a propios y ajenos: "Eran miserables y ahora son felices". El escritor Luis Britto García publicó un artículo en el que critica lo que califica como "rendición" ante la agresión del 3 de enero y decisiones posteriores a la invasión. Bajo el lema "Resisto, luego existo", Britto propone un enfoque que incorpore a toda la ciudadanía para "resistir y recuperar la soberanía".

El secuestro de Maduro

Últimamente, Venezuela no ha sido referida demasiado por Trump, más preocupado por la derrota en la guerra contra Irán, los fallos del Tribunal Supremo o, de vez en cuando, Cuba. Pero de Caracas, más bien poco, desde que a principios de año Delcy Rodríguez se posicionara como presidente encargada -en el relevo de Maduro- y comenzara a abrir al país a las inversiones estadounidenses, aparentemente cumpliendo cada demanda de Washington. Y logrando mantener la paz interna.

Si bien Trump ya había hecho una referencia a la idea de convertir Venezuela en el Estado 51 y sobre las reservas petroleras venezolanas, recibió respuesta este lunes de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, quien afirmó que Venezuela defenderá siempre su soberanía e independencia y que el camino con Washington es la agenda diplomática de cooperación.

Un artículo de The New Republic compara la política de Trump con la piratería moderna y menciona a Venezuela como ejemplo. Contrario a lo que dice María Corina Machado, el dirigente socialdemócrata Claudio Fermín denunció la política de EEUU en Venezuela como un "atraco a la luz del día" que busca sustituir el Plan de la Patria por un esquema de tres fases de intervención. EEUU controlaría la comercialización del petróleo venezolano y solo empresas con permiso de Washington podrían comprar y exportar el crudo.

La prensa internacional señala que EEUU genera un régimen de estricto control sobre la eventual reestructuración de la deuda venezolana y que EEUU y Catar negociaron la transición venezolana y excluyeron a María Corina Machado .

¿Un plan?

La estrategia no contempla el desmantelamiento de las Fuerzas Armadas, sino su «liberación», dice María Corina Machado y enfatiza que el principal obstáculo reside en grupos "reducidos y ya identificados", como la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) o colectivos armados. Asimismo, garantiza el respeto a los derechos de quienes hoy ostentan el poder, con el fin de evitar represalias y facilitar la transición. Obviamente, no está en el país ni tiene -por el momento- injerencia alguna en las decisiones del gobierno,

Cuando se le pregunta sobre la recuperación de la soberanía nacional, Machado habla del modo de atraer nuevamente a inversionistas, acreedores y gobiernos extranjeros que hoy observan con cautela la situación venezolana.

Respecto a la percepción de Trump sobre el bienestar de los venezolanos, la dirigente ultraderechista aclara que existe una angustia creciente por la demora del proceso. Por esta razón, insiste ante sus aliados en que la vía electoral representa la única herramienta para canalizarla voluntad ciudadana y evitar un desenlace desordenado.

«La clave es Estado de Derecho: un gobierno serio, donde hay justicia autónoma», concluyó para señalar el camino hacia la recuperación de la confianza de inversionistas. Los ciudadanos, por lo visto, no cuentan.

Delcy en La Haya

La intervención de Delcy Rodríguez en calidad de presidenta en funciones añadió una dimensión política a la presentación jurídica sobre el diferendo con Guyana sobre el territorio Esequibo. Ante los magistrados, Rodríguez vinculó su presencia en La Haya con el mandato expresado por los venezolanos en el referéndum del 3 de diciembre de 2023, en el que el pueblo ordenó no someter los asuntos de soberanía e integridad territorial a mecanismos judiciales internacionales y reivindicar el Acuerdo de Ginebra como único instrumento válido.

Rodríguez fue categórica al afirmar que Venezuela no acatará ninguna sentencia que emita la Corte Internacional de Justicia sobre esta materia, independientemente del sentido del fallo, incluso si la CIJ declarara la invalidez del laudo de 1899. Su argumento: cualquier decisión judicial aniquilaría el Acuerdo de Ginebra y contravendría el derecho internacional, haciendo jurídicamente imposible su reconocimiento. Esta declaración constituye una advertencia de consecuencias significativas para el escenario pos-fallo.

"Venezuela no podrá nunca avalar la violación del Acuerdo de Ginebra y la legalidad internacional. Validar una sentencia que pretenda desconocer un instrumento jurídico en vigor y depositado debidamente en las Naciones Unidas iría contra el orden jurídico internacional. La mención de Trump en el umbral de la CIJ subrayó el trasfondo energético y geopolítico que, según la propia delegación venezolana, subyace al diferendo territorial.

CLAE

 

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