Ataques militares maoístas y manifestaciones masivas vs la monarquía nepalesa

En uno de los asaltos más importantes dirigidos por los maoístas contra importantes posiciones militares del régimen, el 24 de enero el Ejército Popular de Liberación [EPL] atacó puntos de control policíacos en la ciudad mediooccidental de Nepalganj. La BBC informó de una batalla que duró una hora en un barrio residencial muy poblado y de tiroteos y explosiones en varios otros lugares, y de fuertes bajas del gobierno cuando el EPL tendió una emboscada a una patrulla del Ejército Real de Nepal [ERN] al sur de la capital el 21 de enero. Se informó de otra batalla en Bhojpur, en el este del país. Un 80% del país se ha liberado, incluida la mayor parte del campo, donde el pueblo detenta el poder político revolucionario. Se han informado de choques entre las tropas del ERN y los soldados del EPL en aldeas a 50 km al sur de Pokjara, una ciudad al oeste del capital.
El rey Gyanendra llevó a cabo un golpe de Estado contra el parlamento el año pasado, disolviendo el parlamento y tomando el poder absoluto sus propias manos. A finales del año pasado la alianza formada por los siete partidos parlamentarios y los maoístas firmó un acuerdo de 12 puntos para emprender una lucha conjunta contra la monarquía, tal como un boicot de las inminentes elecciones municipales, que consideran un plan ligeramente camuflado para darle una imagen más aceptable a la monarquía absoluta, sobre todo en aras de los intereses de las grandes potencias que han apoyado al rey contra la guerra popular desde hace mucho tiempo.
La ciudad de Janakpur, en el sureste, presenció la manifestación más grande del país desde el golpe del Estado del rey. Más de 100.000 personas se tomaron las calles contra la monarquía el 12 de enero. El 19 de enero, a la orden del rey detuvieron a 50 líderes de la oposición y activistas políticos y de derechos humanos y prohibió toda manifestación e impuso un toque de queda nocturno (a partir de la tarde afuera del capital) y cortó todos los teléfonos terrestres y móviles.
Katmandú presenció enormes manifestaciones el 21 de enero. Ese fin de semana, algunos periodistas extranjeros tuvieron la impresión de que el régimen estaba al borde del colapso. La policía usó cañones de agua, gas lacrimógeno y macanas contra miles de manifestantes. La BBC informó que las autoridades llenaron camiones con por lo menos 200 manifestantes y los llevaron a un lugar desconocido. Aunque las manifestaciones del 22 de enero eran menores que del día anterior, la oposición compuesta por los siete partidos parlamentarios anunció planes para una nueva huelga nacional. El 27 de enero, cuando la policía atacó a la muchedumbre que se estaba reuniendo en la capital, miles de manifestantes soltaron una lluvia de ladrillos contra la policía. La monarquía impuso un toque de queda diurno durante el fin de semana, seguido por un toque de queda durante la tarde y la noche los días siguientes. Las calles estaban desiertas, y se veían los picos de los montes Himalaya, ya que el aire estaba más limpio que de costumbre, con casi todo el tráfico parado en el capital y en la mayoría de las carreteras del país. Las escuelas y los negocios estaban vacíos. En Pokjara, la policía abrió fuego contra los manifestantes, dejando a un hombre herido.
Según iban acercándose las elecciones, el número de candidatos se redujo tanto que en 22 de las 36 municipalidades sólo había un candidato y ninguno en la cuarta parte de las municipalidades. Unos 600 candidatos dimitieron. El gobierno colocó a muchos de los candidatos restantes en custodia "para su propia protección". Puede que sea verdad que la protección les venía bien, pero también parece que esta medida tuvo como fin impedir más dimisiones.
Cuando el rey Gyanendra disolvió el parlamento en febrero de 2005, dijo que tenía una agenda de cuatro puntos. Prometió que establecería la paz y la seguridad en el país, que controlaría la corrupción, que gobernaría bien y que con el tiempo entregaría el poder a los representantes del pueblo.
En lugar de eso, ocurrió lo siguiente: bajo el pretexto de la paz y la seguridad, el ERN mató a más personas no armadas que en los años anteriores. Los repetidos y más fuertes golpes del EPL lo obligaron a confinar al ERN a los cuarteles. Bajo el pretexto del alto el fuego unilateral del PCN (Maoísta), el ERN penetró en zonas que antes no había podido alcanzar y llevó a cabo una campaña de matanzas bajo el pretexto de patrullar donde antes no había podido hacerlo. Por eso los maoístas reiniciaron su ofensiva.
El rey acusó de corrupción a los partidos parlamentarios. Dijo que una vez controlada la corrupción, el problema maoísta estaría resuelto, porque el pueblo ya no tendría motivo para oponerse al régimen. Como se sabe, no es sólo la corrupción sino el carácter general de la sociedad y del régimen feudal dominado por potencias extranjeras que la gobierna, que ha llevado a tantos millones de personas a apoyar a la revolución de nueva democracia dirigida por los maoístas, cuya meta es instituir el socialismo y avanzar hacia el comunismo mundial. Sin embargo, hay que señalar que desde el golpe de Estado real la corrupción se ha engullido la tesorería nacional mucho más de lo que hicieron los partidos políticos durante los últimos 15 años. Según el último informe de Transparency International, que clasifica a los países de acuerdo a su grado de corrupción, antes del golpe de Estado, Nepal era el número 90, y en un año cayó al número 127, es decir, es uno de los países más corruptos del mundo desde que el rey asumió el control absoluto. Al rey nunca le ha interesado parar la corrupción, sino solamente emplear esa acusación contra los líderes parlamentarios para parar sus protestas contra el golpe de Estado.
En cuanto a lo de gobernar bien, el rey no ha podido tolerar ni sencillas sugerencias de que el pueblo debería de tener derechos humanos. Los cambios en la burocracia se parecen al fascismo: aumentan de manera importante los poderes, y el número de elementos, que tienen la policía y el ejército. Integró a sangrientos mandales (matones reales) en cada sector de los servicios civiles y judiciales. La inflación ha más que doblado, con incrementos especialmente fuertes de los precios de arroz y comestibles.
Ahora, el plan de Gyanendra para celebrar elecciones municipales no hace sino subrayar su intención de estabilizar su poder personal, y no de entregarlo. Pero en realidad, ha provocado el resultado contrario: ha llevado a los partidos parlamentarios a la lucha contra el rey, al lado de los maoístas.
30 de enero de 2006. Servicio Noticioso Un Mundo Que Ganar.







