Camino de la segunda vuelta 2.0 en Colombia

El espíritu de segunda vuelta se ‘coló’ en la primera vuelta en Colombia.
La polarización política se trasladó al terreno electoral, y como viene siendo ya habitué en América Latina, los candidatos que militan en la equidistancia y moderación tienen poca cabida entre la gente. En Colombia, la estrecha avenida del centro se traduce en la escasa votación de Sergio Fajardo, Claudia López, Roy Barreras…
El electorado tenía claridad que había dos visiones de país completamente contrapuestas.
Por un lado, Iván Cepeda, quien logra el voto progresista previsto. Se queda con el 40,9% de los votos válidos, un porcentaje muy similar a lo que obtuvo Gustavo Petro en primera vuelta en las elecciones del año 2022. Es un votante fiel e ideologizado.
En el otro lado, dos candidatos que disputaban quedarse con la mayoría del electorado conservador y opositor: Abelardo de la Espriella, una suerte de Rodolfo Hernández aggiornado (más joven, más Bukele, más violento), y Paloma Valencia, una uribista (narcoderechista) más tradicional.
Los dos representan casi lo mismo. Se diferencian más en la forma que en el fondo.
Y al final la ‘sorpresa’ llegó en forma de escenario posible. Es decir: había una posibilidad real de que se produjera un fenómeno de ‘voto útil’ para que no gane Iván Cepeda.
Por ejemplo, en nuestra encuesta última de CELAG DATA, existía una fuerte superposición electoral entre el votante de Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia.
El 72% de los votantes de Paloma Valencia estaba dispuesto a votar a Abelardo de la Espriella para evitar que ganara Iván Cepeda.
Y esto fue lo que sucedió. Una mayoría de votantes uribistas optaron por ‘abandonar’ anticipadamente a Paloma Valencia para evitar que gane Iván Cepeda, y se fueron a votar al candidato mejor posicionado, al que tenía más probabilidades.
Así es como Abelardo de la Espriella llega a valores tan altos (43,7%). Tiene un voto exclusivo (más volátil, que viene y va, que busca algo novedoso) más todo el votante tradicional conservador colombiano.
De esta forma, la elección de la primera vuelta se polarizó antes de tiempo.
Y entonces, el 21 junio tendremos la Segunda Vuelta 2.0.
Se trata de una nueva versión de la segunda vuelta, en la que habrá que considerar algunas variables claves aprendiendo de lo sucedido en la elección pasada:
1. En el año 2022, la clave estuvo en el nuevo votante; el que no votó en primera y sí votó en segunda (1,5 millones). Este voto fue definitivo para que ganara Gustavo Petro (fue mucho más importante que el votante de Sergio Fajardo).
2. En el año 2022, la suma de votos de Fico Gutiérrez y Rodolfo Hernández era superior a los votos de Gustavo Petro en 2,5 millones; y ahora, en 2026, la suma de votos de Abelardo De la Espriella y Paloma Valencia supera en 2,28 millones a los votos de Iván Cepeda. O sea, no necesariamente debemos hacer una suma aritmética de votos de primera vuelta para saber lo que pasará en segunda vuelta.
3. El escenario político del año 2022 no era el mismo que el actual, y seguramente habrá que valorar múltiples aristas para ver qué predomina a la hora de votar.
Veremos qué pasa en estas próximas semanas…
CELAG







