Carta del prisionero Politico de la Carcel la Picota Jairo Antonio Fuentes

Contribuido por: Cruz Negra Anarquista-Bogota / Cruz Negra Desde Dentro- Carcel La Picota.
Bogota 28 de diciembre de 2007
Doctora:
Patricia Ramos.
Defensora delegada para política criminal y asuntos penitenciarios.
Respetada doctora.
Ante todo reciba mi saludo de año nuevo deseándole fervientemente que el 2008 traiga consigo buenos augurios en materia de respeto y cumplimiento de los derechos humanos que usted tanto ayuda a defender.
El motivo de la presente es poner en su conocimiento y por su conducto a la procuraduría delgada para asuntos penitenciarios los hechos ocurridos los días 20, 21, 22, 23, 24, 25 y 26 de diciembre del presente año, cuando fui trasladado junto con otras 11 personas del EPC de Ibagué en condiciones que riñen gravemente con el derecho constitucional; pues dicho traslado se ejecutó en un furgón que consta de dos compartimientos: uno para el personal de guardia y otro para nosotros los internos. En el segundo fuimos amontonadas 12 personas junto con colchonetas y maletas que contenían nuestros objetos de uso personal, como ropa y elementos de aseo. Además, fuimos esposados por parejas pero con los brazos entrecruzados, es decir el brazo derecho del uno con el brazo derecho del otro.
En las anteriores condiciones viajamos durante 4 horas y media hasta llegar al EPC. Bogota, conocido tradicionalmente como La picota. Ya en este estas instalaciones fuimos confinados en la llamada oficialmente celda primaria o de recepciones y que los presos conocemos como “La Jaula”. Allí permanecimos desde el día 20 de diciembre a las 10 y 30 de la mañana, hasta el día 26 del mismo mes a las 8:30 de la noche en condiciones de hacinamiento, durmiendo en el piso hasta 19 personas en una noche y en un espacio de aproximadamente 5 X 4 metros, sumándole a esto la compañía de un enfermo psiquiátrico que fue remitido para tratamiento medico de la cárcel de alta seguridad de Acacias, quien por su estado mental sufre de insomnio y paranoia, por lo que varias noches no nos permitió conciliar el sueño.
No se nos asigno patio pues al preguntar por tal asunto ala respuesta de los dragoneantes de turno era que nosotros íbamos para otro establecimiento. A muchos de nosotros nos visitaron familiares a quienes tuvimos que recibir en las condiciones ya descritas, las que desde todo punto de vista son indignas, crueles, inhumanas y degradantes.
Es necesario anotar, que a este mismo sitio llegaron provenientes de la cárcel de Valledupar tres internos quienes dicen van trasladados para Garzon Huila y desde el 21 de diciembre hasta la fecha permanecen en la jaula. Este lugar además se ha convertido en sitio de aislamiento permanente para internos que no pueden o no quieren vivir en los patios, como ha sido denunciado en repetidas ocasiones por el doctor Alberto Romero Barrios, abogado contratista de ese ente de control para el programa de beneficios administrativos sin que hasta el momento se hayan notado mejoras notorias en ese aspecto.
Todos los tratos anteriormente denunciados los tenemos que soportar todos los privados de la libertad que ingresamos al EPC. Bogota o quienes van de paso para detenciones domiciliarias u otros establecimientos penitenciarios.
Doctora Patricia, me encuentro privado de mi libertad, condenado por el delito de rebelión y conexos. En mi condición de rebelde no he creído ni en el Estado ni en sus leyes ni en sus instituciones y el trato que he venido recibiendo durante casi 5 años de privación de libertad no ha hecho sino ahondar mi parecer, pues a pesar de tantas normas que regulan casi hasta lo más minucioso de la vida de los ciudadanos y en este caso el tratamiento que debemos recibir los privados de la libertad muy poco de eso se cumple, las denuncias golpean en el vació. Al INPEC le sucede lo que a los Estados Unidos y al Estado de Israel que a pesar de que pesan sobre ellos una considerable cantidad de resoluciones y recomendaciones de las Naciones Unidas se dan el lujo de no cumplirlas y seguir cometiendo atropellos sin que efectivamente nadie lo impida.
Recurro tanto a usted como persona humanista representante de un ente de control para los derechos del pueblo sin distingos de clase. Ayúdeme a que no se nos siga tratando como un simple número, a que nos trate peor que a los perros pues muchos reciben mejor trato que muchos en Colombia. Que se acaben los continuos traslados de presos de manera indiscriminada, alejándolos de sus familias , negándoles el ejercer el derecho a la defensa en los procesos jurídicos al mantenerlos en establecimientos lejanos al lugar donde se encuentran los procesos no garantizándoles su comparecimiento a los juicios y diligencias judiciales, motivo por el cual se tiene que aplazar los juicios en repetidas ocasiones, impidiéndoles también el beneficio de redención de pena pues la inestabilidad no les permite hacerlo efectivamente.
Que la Jaula de la EPC Bogota sea clausurada hasta tanto no se encuentre en condiciones necesaria para alojar a seres humanos así estemos siendo juzgados por ser delincuentes, terroristas y desechables. Que la misma no sea un lugar de castigo o de aislamiento por motivos de seguridad, sino que sea un alojamiento transitorio donde no tengamos que permanecer por más de 12, máximo 24 horas.
Recurro a usted como otro de los conductos regulares a agotar antes de recurrir a la acción de tutela y ojala nunca a las vías de hecho.
Las siguientes personas pueden ratificar estas denuncias por haber sufrido junto conmigo parte o todo el trato recibido durante los días antes mencionados.
- Aldemar Rojas. Cárcel de máxima seguridad de Combita.
- German Borja Perdomo. Patio 7 EPC. Bogota.
- Luís Alberto Mosquera. Patio 2 EPC. Bogota.
- Cesar Augusto González. Patio 2 EPC. Bogota.
Me suscribo de usted, confiando en su concurso para que tales atropellos no se sigan repitiendo no conmigo ni con ninguna otra persona, no sin antes pedirle disculpas por el manuscrito*, pero como usted debe saber no a todas las personas en Colombia se nos permite el uso de computadores personales y en el caso de la picota ni una silla ni un escritorio.
De usted con mucho respeto.
Jairo Antonio Fuentes Dial.
CC 4.139.389 de Jericó Boyacá.
T.D 38219 EPC.Bogota.
* El original de esta carta se encuentra escrito a mano.







