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13/04/2022 :: Mundo, Mundo

Desgobierno en Perú, al privilegiar contratos y abandonar un proyecto país

x Jorge Lora Cam
La ideología y los principios, el programa y la ética política, son fundamentales

No basta con hablar de patria y de república, de democracia y reformas, hay que incluir en la agenda política el socialismo como perspectiva.

AUSENCIA DE IDEOLOGÍA Y ABANDONO DEL PROYECTO DE CAMBIO DEL ESTADO COLONIAL

El de Boric, al margen de un casi seguro futuro aggiornamiento, al menos, fue un discurso de posesión ideológico basado en principios. fue un discurso de esperanza. Castillo, por el contrario, con tantos asesores espureos no pudo hacer elaborar y leer un discurso digno. En pocos meses contra las ideología y principios de izquierda, sembró la desconfianza, la desesperanza, la incertidumbre y desarticulo a la lánguida izquierda organizada. Su practica se limito a manejar las licitaciones, probablemente para pagar financiamientos de campaña, olvidándose de su proyecto de cambio. Este mecanismo, es el principal para apoderarse de los fondos públicos, en paises donde el Estado solo invierte subsidiariamente a los intereses de las grandes corporaciones privadas, prima la corrupción como hecho indesligable del proyecto neoliberal, en contratación de vías, infraestructura, obras públicas y compras como formas de extraer dinero de Estados impedidos de invertir productivamente. Castillo se limito a otorgar las cuotas y a pagar deudas, mientras que la derecha puso todo sus saberes y largas experiencias en estas lides a perseguir, investigar y denunciar a los nuevos gobernantes, buscando la inoperancia administrativa, la deslegitimación utilizando los medios bajo su control y en pos de la vacancia.

¿Cómo fue que con la misma educación neoliberal los resultados fueron distintos en Chile y Perú? Hay un factor destacable: mientras en Chile los jóvenes resistieron desde las escuelas y universidades, en Perú los jóvenes fueron víctimas de la represión e ideologización neoliberal. El embrutecimiento se generalizó, y los dirigentes y hasta los asesores hoy son recuas de neoliberales "progresistas" o extraviados, sin rumbo y sin dignidad. Pero las relaciones son mas complejas. En Perú, las izquierdas solo existen como una disgregada oposición popular, con solo esbozos de programa, sin proyecto de sociedad alternativo, sin una idea de país creíble por la ciudadanía. La izquierda -y todo el país- esta penetrada y corroída por la ideología y práctica neoliberal. Este patron de hacer política no funciona sin la corrupción. Cuando el gobierno se subordina explícitamente al proyecto neoliberal, queda condenado a la derrota. La izquierda supuestamente "organizada" (Perú Libre, Juntos por el Perú, Frente Amplio) dirigida por camarillas muy contaminadas esta tan intoxicada que se aleja cada día de la otra izquierda popular, llegando a declarar que no tiene ideología, a actuar pragmáticamente y cogobernar con la derecha al dar leyes que amplían el poder corporativo e impiden el encarcelamiento de sus líderes mafiosos. La llamada izquierda "caviar", mostró que aun comprometida con el proyecto neoliberal termina siendo mas progresista que esta otra izquierda convertida en delincuencial. Una izquierda no ideológica, ni principista, es una izquierda sin programa y sin proyecto; una izquierda subalterna a las derechas, no tiene futuro.

Recordemos que las ideologías son mas que simples ideas, pues están fundamentadas en las relaciones de poder y dominación, en la organización institucional, en las relaciones de clase. La ideología sirve para organizar, para convertirse en programa y cuando se enlaza con las clases trabajadoras y pueblos despojados, se convierte en una fuerza material. En un país donde ni el pueblo, ni los trabajadores tienen derechos sociales y el despojo de la propiedad de las comunidades campesinas y nativas de sus territorios se ha generalizado, transfiriéndola a grandes corporaciones y políticos corruptos, la ideología anticapitalista es fundamental. Mas relevante cuando prosigue la política colonial y las concesiones mineras, forestales, servidumbres forzosas son formas de despojo de la posesión, que ocasionan que los pueblos pierdan no la propiedad sino la posesión, es decir, pierdan control político sobre sus territorios; y sobre ello estos pueblos sufren la destrucción de sus territorios a través de la contaminación de los mismos, dejando estos territorios, virtualmente inútiles o inservibles para actividades económicas o actividades de aprovechamiento de los recursos naturales.

De allí que lo primero es reconocer o no, es que vivimos en un ESTADO recolonizado. El estado semicolonial se convierte en los últimos 30 años en un Estado neocolonial incapaz de resolver las necesidades y problemas de la gran mayoría de la población, las condiciones de vida: educación, vivienda, salud, ingresos, derechos sociales, etc. Transformado en un Estado para las grandes corporaciones han privatizado todas las relaciones sociales, desde la administración estatal del país, de poblaciones, territorios, vida económica, sistema político, poderes del Estado: judicial, ejecutivo, congreso, electoral, fuerzas armadas y policiales, gobiernos regionales y municipios, la educación y la cultura, etc. Todo funciona en favor del interés privado y el Estado solo es subsidiario de aquel. Los sectores que se suman a los grandes beneficiados son sectores de la clase media y en menor medida de trabajadores y eso lo consiguen a través de la apropiación de bienes del Estado, de la acción política, de ser mediadores en la imposición de las relaciones antes mencionadas, de tener cargos públicos, ser congresistas, funcionarios, consultores, asesores, lobistas, burócratas, empleados corporativos, etc. Otro origen se encuentra en la economía ilegal: concesiones estatales, negociados en obras públicas, servicios a las corporaciones, narcotráfico, corrupción, trafico de recursos naturales, universidades "bamba", trafico de tierras urbanizables, de pequeñas minas y extracción de minerales, especulación. Hoy vivimos un Golpe de Estado permanente

La captura del Estado fue diseñada en la Constitución fujimorista de 1993, cuando estableció el carácter subsidiario del Estado con respecto al mercado y a las empresas privadas. Este diseño institucional se tradujo en un esquema organizativo que reformó y fortaleció a los organismos (BCR, SBS, Sunat) y a los a ministerios (MEF y transportes) que tienen que ver con el capital y la empresa privada y en contrapartida se colocó a favor de la precarización de los ministerios dedicados a garantizar los derechos de la sociedad y los ciudadanos (educación, salud, seguridad, justicia, etc). La captura implicó una nueva administración neoliberal, sobrepuesta a la vieja administración, nombramiento de directores, gerentes y ministros de las instituciones y aparatos económicos, financiamiento privado de las campañas electorales, corrupción, copamiento burocrático por las clientelas partidarias y el desbordamiento de la corrupción hasta los últimos rincones..

Desde 1990 se configura el neoliberalismo con varios elementos: Un sistema institucional y una administración diseñados para el saqueo. La corrupción se instala progresivamente en todos los espacios estatales Los sujetos de la política ahora son quienes pueden hacer campañas y buscan enriquecerse en los cargos. Ello afecta a derecha e izquierda y al centro. Quien entra al circo electoral debe mercantilizarse, financiar su campaña y luego asumir los costos (Castillo es el mejor ejemplo). Cuando desaparecen los sindicatos y los derechos sociales; se cierran las universidades al contacto con la sociedad y sus luchas, solo quedan los partidos para hacer política. Las ONG atienden las secuelas negativas del neoliberalismo, tienen un lugar secundario.

En el poder real, por un lado, están las mafias de los grandes grupos empresariales que tienen ya capturado al Estado desde hace 30 años y, por otro, las organizaciones creadas por grupos emergentes de poder economíco (minería informal, constructores, transportistas y colectiveros, universidades bamba, cocaleros, constructoras, etc.) que siguieron operando en el gobierno de Castillo. Los primeros hoy cuentan con un equipo de gobierno paralelo donde presuntamente hay expertos que vienen desde los tiempos de Montesinos y algunos de ellos potencialmente cercanos a la cárcel o a la impunidad, que han decidido la vacancia y están logrando compromisos con el otro grupo en el gobierno con similares problemas con la justicia. Estos tienen muy claros sus objetivos de defensa de la propiedad de las poderosas corporaciones, de la Constitución, de las concesiones, los contratos ley y la CIADI, etc. proteger a sus grupos delincuenciales empresariales y políticos, hasta conseguir la impunidad defendiendo el lavado de activos, oponiéndose a la colaboración eficaz, cambiando a las autoridades judiciales TC, Ministerio Público, procuraduría, fiscalía, adaptando el estado de derecho y la propia Constitución a sus intereses a través de un Congreso que ahora se ha configurado para usar todas sus prerrogativas. Todo esto con el consentimiento del Ministerio Público, de algunos políticos de la oposición y los líderes políticos del partido en el gobierno.

Algunos de estos grupos emergentes mafiosos influyen tanto en el gobierno como en el Congreso y favorecen acuerdos entre ellos. Los casos más notorios son Transportes, Educación y Salud. Las mafias de las grandes empresas, la derecha, la ultraderecha, los liberales y los medios concentrados temían que Castillo impusiera otro modelo económico y acabara con la captura del Estado. Este temor los ha llevado a desplegar una oposición brutal y a plantear la vacancia del presidente. Un ataque feroz a Castillo, quien al cambiar de objetivo no pudo escoger a los mejores cuadros de la izquierda y sin una perspectiva programática y estratégica, quedó obligado a buscar "gente de confianza" y organizar un gabinete por cuoteo que incluye al cerronismo y a la centro-derecha para evitar la vacancia. Llama la atención el pragmatismo del cerronismo que los acerca a la ultraderecha.

La derecha posee el poder económico y la política económica sigue en sus manos a través del MEF y el FMI. Castillo en lugar de por lo menos dejar funcionar al Estado, se entretuvo con las licitaciones abandonando la lucha por la constituyente y la renegociación de contratos con mineras y gaseras (Camisea). Rechazó una ligera reforma tributaria minera y se dejó llevar por la inercia de las inversiones mineras. Pactó la impunidad con la corrupción y fue empantanándose en el mas crudo proyecto neoliberal. Después de aisladas luchas de las comunidades y campesinos contra las mineras, en abril de 2022 se enfrenta a la protesta popular, incentivada por la derecha golpista..

ES PRIORITARIO ACABAR CON EL NEOLIBERALISMO

Estamos en un país para las grandes corporaciones trasnacionales, monopolios y oligopolios, para la lumpenburguesía rentista, extractivista y corrupta y para los políticos que administran el Estado. Es tal el dominio de las élites financieras y económicas del mundo, las grandes corporaciones, que éstas no admiten ni leves reformas internas a pesar de los evidentes fracasos cosechados. Pensaron América Latina como una enorme finca repleta de riquezas y recursos, naturales y humanos, puestos ahí solo para su libre disposición. Esas élites locales, ahora acompañadas por empresas e intereses transnacionales con renovadas formas de neocolonialismo, decidieron que el continente debía de volver a estar a su entera disposición como en la colonia. El golpe blando, es un nuevo camino, nueva estrategia del siglo XXI: la prostitución de una falsa democracia colocándola no al servicio de los pueblos, sino al suyo propio, era un camino; y si éste fallaba, se retomaría el golpe bajo, el traicionero y malintencionado, ahora con una careta más moderna, adaptada a los nuevos tiempos, como es el golpe de estado blando, llamado también judicial, institucional, impeachment, el lawfare. Impedir la soberanía popular.

El Estado que expresaba indicios, fragmentos del Estado nación, como la soberanía, el respeto a la propiedad rural, campesina y comunitaria, la división de poderes con autonomía parciales, instituciones escasamente corruptas, una muy frágil ciudadanía, un Estado de derecho que reconocía algunos derechos laborales, sociales. Ese estado no existe mas. En Perú existen poderes e instituciones dispuestas al golpe, los medios, una burguesía delincuencial, sectores de las FFAA y de las clases medias que temen ser afectadas por nuevas políticas, pero no hay un sector político de la derecha que tenga legitimidad, ademas de que los EEUU no los apoyan, aceptan cambios que permitan estabilidad a sus inversiones, pero tampoco hay movimientos sociales sólidos que confronten al gobierno.

La derecha mafiosa quiere un Estado pobre, que obligue al sometimiento popular. De ahí la necesidad de controlar el BCR y tener un ministro de conciliación. En el modelo neoliberal, el mercado actúa como el principal mecanismo de distribución de recursos. Significa esto que, en esta concepción, únicamente disponen de salud, educación, vivienda, etc. quienes puedan pagársela, por lo que la sociedad queda absorbida por el mercado. La economía peruana no tiene problemas de crecimiento pues el 2021 habría llegado al 13,2% y quienes estiman el riesgo-país como las corredoras consideran que se espera estabilidad. Sin embargo, la pobreza y la pérdida de soberanía alimentaria han aumentado, la inflación ese año bordeó el 7% y la dependencia en gas y petroleo es creciente. Una vulnerabilidad que ya no se puede frenar sin medidas radicales y que de otro modo será aprovechada por la derecha para impulsar la inestabilidad y los conflictos.

La cultura se transforma y la izquierda de intelectuales y profesionales, de organizaciones políticas, se integran al sistema y progresivamente se convierten en neoliberales; al participar a las elecciones entran a un mundo político privatizado y mercantilizado, invierten y buscan ganancias. Los proyectos de cambio pasan a un segundo plano, los lobistas son los primeros intermediarios que buscan a los nuevos gobernantes. Un error de la izquierda institucional subsumida en la cultura política neoliberal es confundir el poder con el Gobierno. Al pensar que llegar al gobierno es haber conseguido el poder y que la distribución de cargos en el ejecutivo consolidará ese poder y control del Estado. La mayoría de los congresistas de la República del Perú están ahí para conseguir obras, hacer negocios, apoyar a sus amigos que tienen empresas contratistas.

Hoy el poder cambio su estrategia y utilizan las guerras híbridas y totales. Como dijimos, no quieren perder el poder. Promueven acciones para generar y promocionar un clima de malestar en la sociedad, destacando entre ellas denuncias de corrupción, promoción de intrigas o divulgación de falsos rumores. Cínicamente desarrollan intensas campañas en defensa del voto, de la libertad de prensa y de los derechos humanos, acompañadas de acusaciones al nuevo ejecutivo de totalitarismo, comunismo, terrorismo. Aprovechan de tres décadas de operaciones de guerra psicológica para crear un clima de inestabilidad. Incluso pueden participar e incentivar en la lucha activa por reivindicaciones políticas y sociales y en la manipulación de colectivos para organizar manifestaciones y protestas violentas, amenazando las instituciones. La consigna es la vacancia, forzar la renuncia del presidente, mediante artimañas, diatribas y exageraciones hasta utilizar las legítimas revueltas callejeras, como ya viene ocurriendo. Mantienen su aspiración a controlar las instituciones, mientras se mantiene la presión en la calle. En la etapa final, bajo ciertas condiciones, pueden llegar a organizar una intervención militar o una guerra civil, buscando el aislamiento internacional del país como ocurrió en Venezuela. En este país existen las condiciones para llegar a una rebelión generalizada, por que ya existían cientos de conflictos sociales pendientes y algunos de urgencia, en relación a la minería, petroleo, agroproducción y derechos postergados u olvidados.

LA IZQUIERDA POPULAR NECESITA PRONUNCIARSE ANTE EL CONTINUISMO NEOLIBERAL

La ideología y los principios, el programa y la ética política, son fundamentales. No basta con hablar de patria y de república, de democracia y reformas, hay que incluir en la agenda política el socialismo como perspectiva. La izquierda prefiere no solo no hablar de ello sino que desprecia estos conceptos públicamente.

Una defensa intransigente de la soberanía popular y del Estado nacional. Renunciar al Perú, disputar el Perú en el imaginario social y dejar que de ello se ocupe la derecha es un error histórico. Los trabajadores no pueden ser clase dirigente de un país si no son capaces de encabezar un proyecto nacional. Lo primero es organizarse para armar un proyecto alternativo de sociedad, conectado a la política real, desde abajo y de modo autodeterminado, sabiendo que la izquierda esta contaminada y que somos una minoría que requerirá de varias generaciones para reestablecerse.

Hacen falta nuevas reformas políticas y económicas, sociales y culturales, pues hasta las reformas parecen revolucionarias ante la inercia. Paralelamente, manejar un nuevo concepto de democracia que haga irreversibles los derechos y libertades públicas, más específicamente impulsar el gobierno democrático de las mayorías. Sin embargo, no se vislumbra ninguna reforma cuando todo merece ser reformado: la minera, agraria, administrativa, tributaria, judicial, política, educativa, en salud, derechos sociales, salarios, etc. Es necesario propiciar los procesos constituyentes de la república, para emprender una batalla por el cambio. La idea de poder constituyente, de autogobierno y soberanía popular son ideas centrales para las clases trabajadoras y el pueblo. Necesitamos un proceso de cambio de régimen y que se tenga otra Constitución. La idea de la República como autogobierno, como soberanía popular tiene una enorme importancia.

Castillo y PL han traicionado a su proyecto y a las expectativas populares de transformación. Desde el momento en que la izquierda acepta participar en elecciones en un régimen político de privatización institucional y mercantilización de la política quedó insertado en un sistema donde el gobierno acepta su incompetencia y se coloca tras los grupos criminales para subsistir. La mayor impostura política de los últimos años. Dos izquierdas neoliberales se enfrentan: la caviar y la de Perú Libre. La primera siempre acepto un neoliberalismo reformado, la otra, forma parte de los sectores que buscan beneficios de un Estado neoliberal y juegan con las aspiraciones antineoliberales de la izquierda popular. La izquierda organizada, electorera, mercantilizada, neoliberal esta en grave crisis. La izquierda popular esta lista para la lucha. Contra el ecocidio, por el bien común, por sus derechos, por el respeto a la propiedad.

Se requiere de una fuerza destituyente que controle milimétricamente las acciones gubernamentales en todos sus niveles, como acciones previas y luego paralelas a la constituyente desde abajo. Que luche contra la política neoliberal concreta: acabar con las concesiones, proteger cabeceras de cuenca, eliminar pasivos ambientales. Una Reforma política, desprivatizar y desmercantilizar la política, desde las campañas, el voto preferencial, los salarios de los gobernantes y congresistas, La Reforma judicial y lucha frontal contra la corrupción Y Restituir y ampliar los derechos sociales, laborales, de salud, educación de calidad. Apoderarse de las tribunas universitarias, de los municipios (casas de la cultura), plazas y otros espacios para debatir y tomar acciones políticas por reformas.

El Perú, sin embargo, es un paraíso de los monopolios. La ortodoxia monetarista plantea que el Estado no controle empresas y precios, los cuales deben ser regulados por el libre mercado

El pueblo peruano toma las calles contra el alza de los carburantes y alimentos. En diversos lugares hay paros de transportistas y agricultores, bloqueos de caminos y pistas, quemas de estaciones de suministro de gasolina o peajes. Los culpables de ello son los grandes monopolios que han financiado al fujimorismo. Las actuales movilizaciones populares contra las subidas de precios deben ser volcadas contra la oligarquía golpista que las origina.

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