El juego de las diferencias: No ilegalizan al ultraderechista Partido Obrero checo
El ultraderechista Partido Obrero puede iniciar los preparativos para el combate por los escaños en el Parlamento Europeo. Por "falta de pruebas", el Tribunal Supremo decidió este miércoles no prohibir su existencia.
El Partido Obrero no será disuelto "como perseguía el Gobierno", dice la sentencia del Tribunal Supremo. Los simpatizantes del Partido Obrero presentes en la sala recibieron el veredicto con aplausos y gritos de gloria dirigidos al líder de la formación, Tomáš Vandas, quien también se mostró muy satisfecho.
El Gobierno denunció que el Partido Obrero está vinculado con movimientos extremistas y se esfuerza por derrocar el régimen democrático en el país. Sin embargo, el presidente de la magistratura, Vojtěch Šimíček, explicó que el Gobierno no fue capaz de presentar pruebas para demostrar los motivos que permitan, según la Constitución y las normas incluidas en acuerdos internacionales, prohibir un partido político.
La oposición y representantes de iniciativas cívicas acusan al Ministerio del Interior de "no elaborar bien la denuncia”. La jurista Klára Kalibová, de la organización Tolerancia y sociedad civil, señala que el Gobierno no usó, por ejemplo, información de los servicios de inteligencia.
“El Gobierno afirmó que el Partido Obrero amenaza los principios democráticos del Estado, pero no presentó ningún análisis de los discursos pronunciados en el pasado por el presidente, los miembros o candidatos del partido en las manifestaciones”, apuntó Kalibová.
El ministro del Interior, Ivan Langer, rechaza haber cometido algún error. Declaró que es importante que el Tribunal Supremo definiera por primera vez los criterios según los cuales decidirá en el futuro sobre la disolución de un partido político.
Por Andrea Fajkusová







