La nueva cortina de hierro (II)

Ochenta años después, el gobierno de Reino Unido prevé ataques contra la profundidad del territorio ruso y denuncia la "invasión rusa" en Ucrania. La historia se repite.
Hace 80 años, el 25 de marzo de 1946, en un discurso que pronunciaba en EEUU, Winston Churchill describía su visión de la situación en Europa: «...ha caído sobre el continente una cortina de hierro...»
Aquel discurso del británico Winston Churchill, coordinado con el presidente estadounidense Harry Truman, marcaba el inicio de la guerra fría contra la Unión Soviética, a penas un año después del fin de la II Guerra Mundial, que había terminado con la victoria de los Aliados (la URSS, EEUU y Gran Bretaña) contra la Alemania nazi. A partir de aquel discurso, en efecto, Europa se mantuvo dividida durante 45 años. Hoy, Europa vuelve a estar dividida por una "cortina de hierro", en cierta medida más peligrosa que la anterior.
En estos días, el mando británico de la OTAN ocupó, en Londres, la estación del metro de Charing Cross para «comprobar su propia capacidad para rechazar una ofensiva rusa simulando el inicio de operaciones de ataque en profundidad contra Rusia». Hasta este momento, Reino Unido ha asignado a Ucrania alrededor de 11 000 millones de libras esterlinas y seguirá entregándole 3 000 millones al año hasta 2031, además de haber entrenado hasta ahora más de 60 000 soldados ucranianos.
Londres ha anunciado además el mayor "paquete" de drones a Ucrania, con la entrega este año de al menos 120 000 drones al régimen de Kiev. Eso quiere decir que la mayoría de los drones que golpean el territorio ruso desde Ucrania no son ucranianos: se trata de drones de ataque suministrados a Kiev por el Reino Unido y otros países de la OTAN, con personal militar entrenado para usarlos y sistemas de guía que los dirigen hacia los blancos en Rusia.
Otro gran proveedor de apoyo militar al régimen de Kiev contra Rusia es la Unión Europea. En casi 4 años la UE ha entregado a Kiev más de 200 000 millones de euros. A esa suma se agrega ahora un «préstamo» de 90 000 millones, para un total de alrededor de 300 000 millones de euros. Hasta el momento, la UE ha entrenado y armado unos 100 000 soldados ucranianos. Además, ha suministrado a Ucrania más de un millón de proyectiles de artillería de gran calibre, las piezas de artillería necesarias para utilizarlos y ha garantizado el entrenamiento del personal para el uso de ese armamento.
Por otro lado, la UE está acelerando el proceso de admisión de Ucrania como país miembro. Es evidente que, con Ucrania como miembro de la UE, el régimen de Kiev reforzaría el papel de avanzada ofensiva de Occidente contra Rusia, papel que ya desempeña junto a Polonia.
Polonia, el aliado modelo de EEUU, ya dedica al sector militar el 5% de su PIB, conforme a los deseos de Washington, y ya está recibiendo 32 aviones de combate F-35A, de fabricación estadounidense, cuya característica descollante es su capacidad de ataque nuclear.
Polonia quiere un papel más activo en la «distribución nuclear de la OTAN» y acogería en su territorio armas nucleares estadounidenses, como las nuevas bombas atómicas B61-12 que EEUU ya ha desplegado en Italia y en otros países europeos. Aviones y pilotos polacos ya participan en los ejercicios de guerra nuclear que la OTAN organiza, bajo las órdenes de EEUU.
Además, una base estadounidense de «defensa contra misiles balísticos» ya está funcionando en la región polaca de Redzikowo. Bajo la denominación "Aegis Ashore" esa base estadounidense en suelo polaco dispone de rampas de lanzamiento vertical que, según su fabricante Lockheed Martin, son capaces de lanzar no sólo misiles antimisiles sino también todo tipo de misiles de ataque, incluyendo los misiles crucero de largo alcance capaces de recibir ojivas convencionales y también nucleares.
Todo eso quiere decir que, como ya ocurrió en tiempos de la guerra fría, Washington ha logrado nuevamente -con la complicidad de las élites europeas- dividir Europa con una nueva "cortina de hierro", poniendo así el continente europeo en la primera línea de la confrontación nuclear con Rusia, e incrementando la influencia y el control de EEUU sobre sus "aliados" europeos.
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