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11/05/2022 :: Argentina, Argentina

La Marcha Federal es profundamente política, para poner un freno a las políticas de miseria

x Carlos Aznárez
Habla uno de los referentes de la Coordinadora por el Cambio Social

Charly Fernández es uno de los referentes del Frente de Organizaciones en Lucha (FOL) y parte de la dirección de la Coordinadora por el Cambio Social que agrupa también al MULCS, Frente Popular Darío Santillán-Corriente Plurinacional, FAR, FOB, OLP-Resistir y Luchar, Igualdad Social y la organización 8 de abril. Con él dialogamos acerca de la Marcha Federal que comenzó este martes y que llegará a Buenos Aires en tres grandes columnas que provienen desde todo el país, desde La Quiaca, en Jujuy hasta Ushuaia, en Tierra del Fuego. Pero también abordamos las necesidades, penurias, y sacrificios que enfrentan los y las más humildes de este país, y que hoy como ayer están representados por las y los piqueteros.

-¿Por qué la necesidad de hacer esta Marcha Federal que reúna a organizaciones sociales de todo el país?

-La movilización tiene una consigna central que es por el trabajo, por aumento salarial, contra la pobreza y contra la inflación, además de repudiar claramente al FMI. Básicamente lo que estamos reclamando es lo que venimos planteando desde hace más de dos años con un conjunto muy amplio de organizaciones sociales y políticas, que es un plan para que realmente miles y miles de argentinos y argentinas dejen de caer en la miseria, en la indigencia y la pobreza todos los días. Hemos entregado una carta al ministro Zabaleta para la creación de más de un millón de puestos de trabajo, pero el gobierno nacional se niega a tener ningún tipo de debate de fondo, estructural, de cómo va a ser la condición de vida de muchos argentinos y argentinas de los barrios populares. Lo único que viene haciendo son distintas medidas paliativas, que desde la Coordinadora entendemos que son parches, que no hacen a la cuestión de fondo. Creemos que solamente la lucha de los sectores desocupados y precarizados no alcanza.

La propuesta de la marcha es que incorpore a otros sectores sociales, a sectores de trabajadores, a sectores ambientalistas, feministas y a distintos compañeros que vienen luchando a lo largo y ancho del país, entendiendo que la vida que vivimos no es digna y que es cada vez más pobre. Así vemos que aumentan los programas sociales pero cada vez alcanza menos para llegar a fin de mes, que muchas familias a lo largo y a lo ancho del país no tienen tierra para producir, no tienen casa para vivir, o que los avances del extractivismo están haciendo estragos en los distintos pueblos del país. Entonces vemos que las condiciones que ha puesto el Fondo Monetario y que este cogobierno entre el FMI y el gobierno nacional están condenando a la pobreza y a la precarización integral de su vida a millones de familias pobres y vulnerables de todo el país.

-Ustedes están como Coordinadora dentro de la Unidad Piquetera. ¿Que representa esa articulación?

La Unidad Piquetera está integrada por distintas organizaciones a nivel nacional, algunas son muy conocidas como el Polo Obrero, el MST, Barrios de Pie-Libres del Sur, el Frente de Lucha Piquetero, que incorpora a compañerxs del MTR Cuba, MTR Votamos Luchar y nosotros desde la Coordinadora por el Cambio Social. Si bien empezamos como una coordinación reivindicativa, por demandas concretas de nuestros sector, que es el más precarizado. Hoy, el sector desocupado como los conocemos de antes, están sumergidos en esta precariedad que a veces se le llama economía popular, economía social y solidaria y que reúne aproximadamente 6 millones de personas en todo el país. Año a año siguen creciendo las condiciones de informalidad que hoy se manifiestan en nuestra clase trabajadora. Realmente, esto ha ido avanzando en maneras de planteos más programáticos, basados en la necesidad de abordar qué es lo que va a pasar con la Argentina, con la riqueza que cada vez está más concentrada. Qué va a pasar con el medio ambiente también. Hemos lanzado iniciativas como la forestación, a modo de paliativos frente a las condiciones de vida objetivas que vivan los pueblos y las clases populares de nuestro país

-Frente a estas demandas que son obviamente reivindicativas pero que tienen un contenido político, la derecha, los sectores del poder, del empresariado, incluso sectores confundidos de la clase media, estigmatizan permanentemente a los piqueteros. Aquí, en Buenos Aires se viene de un acampe de 48hs en el centro de la ciudad, que fue noticia no solamente de Argentina sino en el mundo, por eso se hace necesario ahondar un poco más en cómo se vive esta carencia en los barrios, porque hay toda una falsa idea instalada por los medios, que lxs piqueterxs reclaman de gusto ya que el gobierno les da planes y subsidios.

-Parte de la estrategia que ha adoptado desde los medios de comunicación masivo, desde los sectores de poder, desde la derecha, e incluso desde sectores importantes del gobierno, es la idea de fragmentar y aislar cada vez más la clase trabajadora del país y de alguna manera construir ese enfrentamiento desde el sector popular. Eso se ha notado fuertemente, porque parece que el problema de la Argentina son los planes sociales, cuando en realidad representan apenas el 0.5% del PIB, es prácticamente nada si se lo compara con los subsidios que reciben las grandes empresas que remarcan las tarifas, y ni hablar de quienes no pagan impuestos con rentas extraordinarias, como los sectores del agro, los sectores de la gran burguesía agraria que concentran miles y miles de riquezas usufructuando el suelo nacional. Esos precisamente no quieren pagar impuestos, y pagan muchísimos que en Europa. Realmente eso ha sido un problema, planteamos la Marcha Federal con una idea de que tenga un programa más amplio, que sea comprendido, que cualquier solución que sea por la mejora de los sectores populares de nuestro país se hace trabajando y articulando entre todos los sectores ocupados, desocupados, informales del país, y sectores medios también que están en esa situación, En los barrios se va viviendo el padecimiento principalmente de la inflación y nosotros vemos que las filas en los comedores populares aumentan día a día, que los compañeros que lograron salir de la villa, tienen que volver porque no les alcanza para pagar los alquileres sobre todo en los grandes centros urbanos del país.

Estamos esperando ya cómo será el impacto de la guerra en Europa del Este, del aumento del gas y lo que ya sabemos a nivel mundial que va a suceder. Además, aquí el gobierno dice que va a reducir la tarifa a la energía y ahí va a tener un problema con el FMI. En los barrios populares eso se siente a través de la garrafa de gas, cuando los compañeros no pueden comprarla, aumentan los incendios en los barrios populares porque empiezan a engancharse de la electricidad y a calentar el agua con cables pelados de electricidad o a calentar con esquema eléctrico que generan cortocircuitos, porque se sobrecalientan los cables y muchas veces se incendian las villas y los asentamientos de todo el país, a través de esa forma de calefaccionarse. Y sobre todo se sufre por no poder acceder a los alimentos, el alimento es el gran problema de este tiempo. Nosotros pasamos años anteriores pensando en mejores condiciones de trabajo y ahora hemos tenido que volver a girar a centralmente a cómo vamos a bancar el alimento, donde en muchos sectores sociales que también hoy no viven en las peores condiciones, como sí les pasa a otros compañeros y compañeras que van a las marchas de las organizaciones sociales, pero que también se tienen que acercar a los comedores porque tienen carencias. Lo vemos por ejemplo en comedores nuestros que tenemos en lo que se conoce como la ciudad formal, tenemos comedores en Barracas, comedores en Constitución adonde vienen compañeros y compañeras que incluso nos miraban hasta hace poco, con prejuicios, que nos estigmatizaban como " laneros» o como "bolsoneros", y hoy tienen que venir a la fila del comedor porque no le alcanza el sueldo para pagar el alimento.

Esa es la situación, entendemos que muchas veces los cortes de ruta y los cortes de calles son un problema para sectores laburantes que pierden el presentismo, pero realmente es la única forma que hoy encontramos para que nos escuchen, para instalar nuestros reclamos, y por eso convocamos a todos los sectores sociales a luchar. Sería bueno que otros sectores políticos y sindicales también se acerquen a la Marcha Federal, y por más que no podamos coordinar plenamente se generen espacios unitarios lo más amplios posibles para pensar entre todos que Argentina tiene que tener otra salida que no sea con ajuste ni con represión.

-Otro tema que me parece nodal que es el del extractivismo, loa agronegocios, los agrotóxicos. Últimamente ha habido levantamientos populares por el agua, contra la megaminería, contra el fracking. ¿Cuál es el punto de vista, desde lo que representa la Coordinadora por el Cambio Social, sobre esta problemática que no solamente es argentina sino que es latinoamericana, y que abarca a todo tipo de gobierno?

-Justamente creo que ese es un gran dilema de los próximos años. Desde los sectores del poder o de los grupos "think tank", esos grupos de ideas de los distintos sectores que representan a la burguesía en nuestro país, se pone en el centro de la recuperación económica un modelo meramente extractivista, como es Chubut hoy o Vaca Muerta. Ni hablar de lo que significa el extractivismo de la soja y de los otros modos que saquean al país. Nosotros creemos que tiene que haber otro tipo de vínculo con los recursos naturales y se debe pensar para qué son extraídos esos recursos, para qué tipo de vida y para qué tipo de sociedad y de distribución, en el marco de una planificación más general de cómo se piensa un modelo de país. En realidad, lo único que se piensa es que genere divisas externas que están beneficiando principalmente a los mismos actores que lo extraen y poco queda en nuestro país, generando grandes impactos ambientales, incluso en las economías regionales, en la vida misma de los pueblos.

Nosotros pensamos que no, que esos recursos naturales tienen que estar al servicio del pueblo y no de las grandes empresas. Ahi me parece que hay un gran debate que ni los sectores progresistas, como bien señalabas vos, ni hablar los sectores más neoliberales clásicos, piensan otro modelo productivo. Para nosotros pensar en otro modelo productivo, en otro modelo de sociedad, tiene que discutirse también para qué son los recursos, de qué manera se extraen esos recursos, como van a potenciar y mejorar las comunidades a lo largo y a lo ancho del país y eso me parece que es un desafío. Es un desafío lograr construir una agenda en ese sentido. Vemos que lo de Chubut fue una reacción popular importantísima, donde por lo menos se va generando desde la periferia al centro de las grandes ciudades otro sentido de vida, y que muchas veces en los grandes centros urbanos no sabemos de dónde sale, no sabemos lo que pasa y ni siquiera se prioriza en las agendas de izquierda ni siquiera como de primer orden. Nosotros estamos viendo lo que está pasando en Corrientes, lo que pasó en Chaco, en Formosa y en la Patagonia, con las grandes inundaciones, porque pasamos de incendios a inundaciones en todo el país. Eso está diciendo que el medio ambiente y el mundo donde vivimos necesitan otra organización social. Necesitamos vivir de otra manera, no se puede seguir pensando con la misma lógica que se pensaba en el siglo XX, incluso con la agenda de los sectores populares de izquierda, de emancipación social y política de los pueblos.

Hay que pensar de manera distinta y nosotros hemos planteado estas agendas como la forestación, como hacer centro en los cuidados de los arroyos y la limpieza de los sectores naturales dentro de las comunidades. Ahí está el desafío de los tiempos que vienen. Hay sectores jóvenes que se están movilizando por eso, es una sensibilidad que se ha despertado en al juventud, que tiene que radicalizarse, que tiene que entenderse que en los márgenes del capitalismo no se puede construir una manera de vivir mejor, que no existe un capitalismos humano ni un capitalismos verde, porque lo único que se hace es meter más parches para alargar la agonía. Tenemos que lograr convencer a esos sectores de la juventud que la única forma es construir una sociedad distinta y luchar por otra manera manera de vivir distinta. Creo que ese es un punto muy concreto de diferencias con lo que se llamaron las agendas progresistas de la región que en esta segunda ola ni siquiera viven de la mano de procesos de lucha y organización popular, sino que habitan principalmente en los marcos del sistema, y suspiran con las ventajas electorales. Eso es un gran problema, porque por otro lado la derecha sigue movilizada, avanza con una reacción popular que trata de capitalizar en toda América Latina y nosotros tenemos que pensar que esa agenda no se la podemos regalar, la radicalidad no se la podemos regalar a la derecha, la tenemos que tratar desde los secretos de izquierda, los sectores que pensamos en las agendas populares y construir una radicalidad por el buen vivir, distinto al que tenemos.

-Hay un tema que también es importante en las movilizaciones que se vienen dando en el país a nivel de los piqueteros y piqueteras que es la participación de las mujeres, las doñas de los barrios, que son mayoría en las marchas y acciones de protesta. ¿Cómo ves este paso adelante que han dado las compañeras, que obviamente tiene antecedes desde el «Ni una menos» y todas las luchas que se han dado en este país por la legalización del aborto? Además hay un resurgimiento del feminismo popular, del feminismo de clase, feminismo campesino e indígena que se está manifestando día a día en todo el continente.

-Nosotros venimos analizando y discutiendo con las compañeras y compañeros que todos los procesos que se han dado tanto desde el «Ni una menos», como las luchas por el aborto en Argentina y ni hablar lo que ha sucedido en Chile y en Colombia, muestran un feminismo que empieza a tomar dimensiones latinoamericanos, que es parte de la conflictividad también social permanente, son los últimos grandes estallidos sociales que han habido en nuestro país, que han convocado a una agenda muy grande y con mucha fuerza popular. Eso, inevitablemente ha generado en las organizaciones populares nuevas camadas de compañeras tomando la "sartén por el mango" y agarrando las riendas de la conducciones políticas de nuestros espacios Es un proceso importante porque vamos viendo a través del desarrollo de las comisiones de salud, de género, de migrantes, de distintas experiencias organizativas que hacemos, como las campañeras son quienes conducen estos espacios y que pasaron de organizarse por reivindicaciones mínimas, o acercarse a las organizaciones sociales para satisfacer las comidas, o los problemas que tenían en su propia supervivencia, han ido dando saltos políticos y han encarado luchas generales incluso al interior de los propios barrios, más allá de las propuestas de estructuras de participación política. Para nosotros ese proceso tiene que darse, incluso el debate dentro del feminismo, este feminismo popular comunitario y desde abajo, que no puede ser institucionalizado, ese es un gran debate, de que con un Ministerio esto no se arregla y ha quedado demostrado.. Que lo que debe mantenerse firme es esa mecha popular encendida que siga siendo transversal en cada una de las luchas que vamos dando. Las compañeras han demostrado que han sido vanguardia en conflictividad, vanguardia en plantear agendas y programas que superen los propios corporativismos de los sectores populares. El debate es si eso van hacia un camino de que el sistema lo logre absorber o reabsorber en algunas demandas intermedias y no en cuestiones estructurales de fondo; o si el movimiento feminista que hoy tiene un gran contenido popular y que ha involucrado a un montón de compañeras a dar un paso adelante, logra seguir manteniendo la fuerza el empuje y desborda los márgenes del sistema. Por lo menos desde la Coordinadora las compañeras vienen empujando con la campaña contra las contra las violencias, y por el aborto legal seguro y gratuito, que eso se cumpla a nivel nacional y cada una de las iniciativas que vienen realizando no terminen en vía muerta.

-Para ir cerrando, ciento de miles de personas se movilizan en la Marcha Federal, y después qué? Esto es parte de un plan de lucha que se fijó en un plenario piquetero en plaza de Mayo, pero evidentemente el gobierno no está dando las respuestas que se necesitan, ¿cómo sigue esta pelea?

-Creo que esta Marcha Federal va a ser un desafío, el primer desafío será romper solamente los límites de ser solamente una movilización de organizaciones sociales y lograr convocar a otros sectores. Nos parece que la batalla de fondo es qué va a pasar con los próximos años en el país, si acá se va a lograr instalar una agenda popular, una agenda para la recuperación del empleo, una agenda por el salario, contra la pobreza, contra la precarización de la vida en general, o si esto va a seguir en el mismo curso de ajuste, de un cogobierno con el FMI, de recortes a la seguridad social en general, a la reproducción de la vida en su conjunto.

Esta Marcha Federal puede ser un momento central en lograr ampliar los márgenes de nuestra propia convocatoria, de tratar de empalmar con sectores que no son tan visibles desde la Capital, por ejemplo las luchas regionales ambientales, las luchas feministas en todo los puntos del país, los espacios de los distintos sindicatos que se están organizando también hoy reclamando a sus dirigencias. Se da también en los trabajadores ocupados que están viviendo de mala manera, con malas condiciones, con sus salarios por debajo de la línea de la pobreza. Ahí está el desafío, de tratar nosotros de generar el mayor impacto posible, de romper los márgenes de la convocatoria, y en los próximos años veremos cómo va a decantar esto. Nosotros luchamos para que la salida de esta crisis no sea por derecha y sea por un mejor vivir para todas las clases populares el su conjunto. Evaluaremos cómo serán los pasos, si podemos darle un carácter federal y se nutren con las experiencias a niveles provinciales, y también iremos puntualizando concertadamente la agenda de nuestro sector donde están cerrados los programas sociales, donde hoy el alimento se va deteriorando día a día, donde los proyectos y programas productivos no sirven de nada, porque, aunque los compañeros produzcan no les alcanza para llegar a fin de mes y nuestra agenda propia también estará en ese marco. Lo más importante es que esta marcha es profundamente política y tiene como objetivo poner un freno a estas políticas de recorte, de ajuste y de miseria para el pueblo trabajador. También hemos convocado a organizaciones y colectivos de pueblos originarios que están luchado por la tierra, que ha sufrido represiones en estos últimos días en conflicto con feudos locales en distintos puntos del país y también queremos que se sumen y que sean parte de la convocatoria.

Resumen Latinoamericano

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