La voz y el corazón de los Metrodelegados

Roberto "Beto" Pianelli (1966-2026)
Un mensaje de una amiga me avisó, "hace un ratito falleció Beto Pianelli", quedé como inmovilizado, me costó recuperarme y darle la noticia a mi compañera. Después de mucho tiempo sin vernos habíamos coincidido en la presentación de una investigación sobre Historia Obrera en la legislatura de CABA. Nos abrazamos fraternalmente y me invitó a ir por el sindicato. "Venite, hay un espacio cultural y podes organizar charlas como a vos te gusta". Prometí hacerlo, no pude por problemas de salud y ahora que estoy recuperado su muerte clausuró esa invitación.
A principios de los años 2000 me acerqué a las movidas que los trabajadores del subte hacían para recuperar la jornada de 6hs. por insalubridad, en todas ellas la figura destacada era Pianelli a quién yo no conocía, tampoco al resto de los delegados, aunque si sabía que Beto y varios de ellos provenían del MAS. En un finde largo paralizaron la línea B y en la terminal Lacroze se tiraron a las vías, pasé por ahí y también bajé a las vías, conversé largo tiempo con un compañero uruguayo, creo Fonte de apellido. Finalmente luego de varias idas y vueltas la legislatura de la Ciudad aprobó la Ley que disponía la reducción a 6hs. de la jornada laboral en el subte. Aunque la empresa, en ese momento Metrovías, solo la puso en práctica un año después, en 2003.
El impacto social fue notable, muchos trabajadores terminaron sus estudios, otros iniciaron una segunda carrera, se formaron bandas musicales. Incluso ayudó que la empresa estaba en expansión, se tomaron unos 700 nuevos trabajadores. Todo fortaleció a ese grupo de delegados a tal punto que poco después convocaron a una reunión en el Hotel Bauen, en ese entonces recuperado por las gestión obrera, para discutir las posibilidades de extender la jornada de 6hs. a nivel nacional.
Fue Beto quien coordinó y explicó la razones de la convocatoria, a mi turno intervine rescatando, la experiencia del subte y planteando que la reducción de la jornada, una lucha histórica en el movimiento obrero mundial, si bien era una reforma en los marcos del sistema del capital tenía un fuerte valor estratégico, dada la importación del tiempo de trabajo para la acumulación y reproducción de capitales. Cuando ya me estaba retirando se acercó Fonte y me dijo que querían tener una reunión conmigo. Dos días después nos juntamos con él y Pianelli en el café del Bauen, fue la primera vez que charlé formalmente con Beto.
El explicó detenidamente el proyecto, crear un movimiento nacional que planteara la necesidad de la jornada de 6hs., y que necesitaban elevar el nivel de comprensión de los compañeros sobre el significado del tiempo de trabajo del cual se apropiaba el capital. En concreto, me invitaron a participar del movimiento que se constituiría a esos efectos. Agradecí y acepté. A partir de ese día nos reuníamos semanalmente con Beto, discutíamos como construir el movimiento y la necesidad de tener un proyecto de ley que levantar como bandera convocante.
Sobre lo primero acordamos que el movimiento debía ser amplio compuesto por sindicatos, CCII, activistas... pero también por trabajadores desocupados, artistas, intelectuales... Tan amplio que impactara en la sociedad. En cuanto a la ley dos puntos ocupaban nuestras preocupaciones, como tratar el tema de las hs. ext. y, como yo insistía basado en la experiencia francesa, que la reducción horaria debía ser generalizada no solo centrada en las grandes empresas, se planteaba el problema de la pymes.
Mientras se sucedían los plenarios y Beto y yo iniciamos un periplo de charlas por los barrios de la ciudad primero y luego por el conurbano y grandes ciudades como La Plata, Rosario, Córdoba... Finalmente se acordó realizar un acto de lanzamiento del movimiento en la Federación de Box, previo una conferencia de prensa en el Bauen. Los trabajadores me propusieron como uno de los oradores del acto, lo que fue resistido por algunas agrupaciones de izquierda, aunque finalmente se acordó.
En la mañana del acto me llama el productor del programa que Chiche Gelbung tenía en radio Mitre todas las tardes, le di el celular de Beto para que lo llamaran. Por la tarde esperando el inicio del acto estaba en la puerta de la Federación cuando viene Beto con el celu en la mano y me dice "de la radio", le contesto es para vos yo les di tu número, "no, quieren hablar con el ideólogo, ese sos vos". Ese era Beto.
Sin embargo los partidos de izquierda, que solo participaban en los plenarios, era más lo que trababan que lo que aportaban. Así el movimiento se fue diluyendo sin lograr instalarse.
Por ese entonces 2004-2006 la economía comenzó a recuperarse, el mercado interno se reanimó muchas fábricas comenzaron a levantar sus persianas y se crearon numerosos puestos de trabajo, algo que se con solidaría más adelante. En forma incipiente comenzaba a manifestarse una nueva camada joven de obreros en las fábricas y lugares de trabajo. Beto y su grupo en intercambio con otros vieron la posibilidad de construir un polo clasista que se preparara para capitalizar esa nueva emergencia obrera. Así nació el Movimiento Intersindical Clasista (MIC) de corta existencia ya que una vez más las disputas interpartidarias, las políticas de autoconstrucción por sobre las necesidades de la clase, abortaron la iniciativa.
Luego de estos dos fracasos Beto y su grupo se replegaron sobre lo gremial, fueron tomando cada vez más distancia de la izquierda partidaria -visto desde hoy no les faltaron razones. Las fricciones con la burocracia de la UTA fueron cada vez mayores hasta que se planteó la discusión si conformarse en una seccional propia dentro de la UTA o bien construir su propio sindicato. Esta discusión se zanjó mediante una suerte de plebiscito interno. Los trabajadores del subte votaron por línea y en distintas estaciones (recorrí varias en ese momento) cual era su preferencia. Fue un acto de democracia obrera, creo sin demasiados antecedentes, triunfó mayoritariamente la de construir su propio sindicato. Así nacieron la "Asociación Gremial de los Trabajadores de Subte y Premetro" y la denominación Metrodelegados.
Un par de años después, ya instalados en la actual sede del sindicato les pedí si podíamos realizar allí un taller del EDI, un sábado por la mañana y hasta media tarde. Me dio la llave, "devolvémela el lunes". Ese también era Beto.
Cuando se cumplieron 10 años de la reconquista de la reducción de la jornada organizaron un ciclo de charlas y diversas actividades culturales "Las Horas Ganadas" lo llamaron y me invitaron a participar del panel de cierre, "Vigencia y actualización de la lucha por la seis horas" que compartí con Beto, Segovia y Daniel Ximenez del TEL. Beto y Segovia me dieron el pié para retomar una vieja discusión, porque hicieron centro en lo que llamaron "el eslabón débil de las 6hs". Se referían a que muchos jóvenes trabajadores, ingresados ya con la nueva jornada, sea presionados por necesidades o por el consumismo creciente, no tenían prejuicios al momento de hacer horas extras, sin ver que eso ponía en peligro la conquista que tanto esfuerzo costó.
Me sentí muy gratificado por esa invitación y fue muy emotivo el reencuentro con muchos de los delegados que dieron aquella pelea, que yo solo acompañé.
La lucha contra el asbesto, que enferma y mata, es otro momento de esta secuencia de luchas, en la que Beto brilló con fuerza propia. Tal como quedó expuesto en los videos testimoniales que pasaron en su despedida final. Aplaudidos a cuatro manos entre los que allí estábamos, en medio de la congoja y la tristeza generalizada y compartida.
Formado en las concepciones del marxismo y en la comprensión de una sociedad de clases irreconciliables entre sí, esas concepciones estaban siempre presentes en sus intervenciones, aún en las reivindicaciones más inmediatas, siempre las colocaba en el marco de una sociedad capitalista injusta por naturaleza y en la necesidad de transformarla radicalmente (el diferencial ideológico con otros dirigentes de su misma generación se notaba y mucho). Construido como militante en la corriente morenista del trotskismo nunca se dejó ganar por el estrecho marco nacional, más de una vez citaba discusiones internacionales históricas y con una sonrisa provocadora me decía "pero Uds. los mandelistas en tal oportunidad..."
Su deriva política posterior, que no compartí, en nada empaña su lealtad a la clase, su irrenunciable compromiso solidario y generoso y esa calidad innata de ser amigo de los amigos.
Sus compañeros no lo olvidarán y quienes tuvimos la oportunidad de compartir con él actividades y debates tampoco.
Camarada Beto, que la tierra te sea leve.
huelladelsur.ar







