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Mundo :: 01/03/2006

La suprema tentación -Narración mitológica que circula en los pagos entrerrianos-

Rubén Dri
Sobre las denominadas "papeleras", que dos multinacionales, la española ENCE y la finlandesa Botnia, construyen sobre el río Uruguay frente a la provincia argentina de Entre Ríos, con el vistobueno del gobierno "progresista" del Frente Amplio

Entonces dios creó al hombre y a la mujer con el polvo de la tierra y sopló en sus narices aliento de vida. Luego plantó dios un jardín en un lugar al sudeste del continente sudamericano, llamado Edén y allí colocó al hombre y a la mujer que había formado. En el jardín había toda clase de árboles, una variadísima gama de flores de todos los colores. En él se paseaban animales mansos.

El Edén se encontraba atravesado por un río que en realidad no era río, sino "un cielo azul que viaja, pintor de nubes, camino con sabor a miel de ruana". El río poseía unas hermosas playas de arena sombreadas por frondosos árboles que invitaban a sentarse para charlar y matear a gusto. Sus aguas transparentes y tibias eran un llamado a darse un hermoso chapuzón o a nadar.

Dios les dijo a sus dichosos moradores, el hombre y la mujer, que podían gozar de todos los bienes del Edén, con una sola limitación: "Les estaba absolutamente prohibido introducir cualquier tipo de innovación que implicación la más mínima contaminación del río so pena de convertir el Edén en un lugar de enfermedades, opresión y muerte".

La serpiente yarará Botnia y su compañera Ence eran los animales más astutos y se acercaron a la mujer -menester es aclarar que la mujer en el lenguaje mítico-profético es el pueblo-. Botnia, la serpiente mayor, llevaba la voz cantante. Con voz seductora le dijo a la mujer: "¿Así que dios les prohibió todo tipo de mejora del jardín?". "No, dijo la mujer, eso no es cierto. Dios sólo no prohibió introducir cualquier tipo de innovación que contaminase".

Continuó entonces la serpiente: "Este jardín así como está no podrá solucionar los problemas de alimentación, cultura y habitación de las futuras generaciones. Para ello se necesita introducir industrias que creen trabajo y generen riqueza. Naturalmente que te estoy hablando de industrias no contaminante, como te lo ordenó dios".

Le pareció bien a la mujer la propuesta de la serpiente y se la transmitió al hombre, el cual preguntó a la serpiente qué tipo de industria proponía para el Edén. "Se trata, dijo la taimada, de un mega-emprendimiento, una papelera monumental, la más grande que se pueda pensar, que será el orgullo de todas las generaciones futuras".

Dio el hombre su consentimiento y comenzaron los trabajos de la construcción de lo que la serpiente denominaba "papelera", pero que, en realidad era una "pastera", porque no estaba destinada a la fabricación de papel, sino de la pasta de celulosa con la que se fabrica el papel. El Edén, ubicado, como decíamos en el sudeste de Sudamérica, es decir, en territorio tercermundista, estaba destinado por la serpiente para la fábrica de la pasta de celulosa que se enviaría al centro, donde residía el imperio de la serpiente y allí se fabricaría el papel que luego sería vendido en el Edén.

Resulta que la fabricación de la pasta e celulosa es altamente contaminante. Forma parte de las industrias sucias que la serpiente imperial trasladaba del centro a la periferia, del primer mundo al tercero. La fábrica de papel, en cambio, forma parte de las industrias limpias, cuya contaminación es menor.

Dios tenía la costumbre de bajar del cielo aprovechando el fresco del atardecer y sentarse junto al hombre y la mujer que había creado, a orillas del "cielo azul que viaja" para charlar amenamente y matear de lo lindo. Eran momentos deliciosos los que juntos pasaban de de esa manera.

Pero después que habían dado el consentimiento para la instalación de la pastera, tanto el hombre como la mujer intuían, sentían que algo había cambiado para mal y se atemorizaron no bien sintieron los pasos de dios por el jardín del Edén. Efectivamente, esta vez el ilustre visitante tenía cara de muy pocos amigos.

"¿Qué han hecho con el regalo del jardín del Edén que les hice? Qué hicieron con ese hermoso río sin parangón en la geografía mundial? ¿Cómo es que han dado su aval para la instalación de una pastera altamente contaminante, que hará del río de transparente aguas, una corriente turbia e inmunda?".

Apabullados por tamaña requisitoria, nuestros progenitores intentaron la suprema excusa: "la serpiente-yarará nos aseguró que la papelera no era contaminante". Enfurecido dios inmediatamente replicó: "En primer lugar no se trata de pepelera, sino de pastera, pues no fabricará pasta sino pasta de celulosa, actividad contaminante si la hay". ¿Dónde tienen la cabeza? ¿Tan fácilmente se dejan engañar por la serpiente yarará imperial?"

No quiso escuchar más excusas y lanzó directamente sus maldiciones. Porque se han dejado engañar y, de esa manera, desobedecieron la única orden, que era la de no introducir innovación alguna contaminante, de ahora en más:

1)Sus hijos, nietos, biznieto, hasta la décima generación, estarán condenados a padecer verdaderas epidemias de cáncer.
2) Todo el espacio del jardín del Edén se verá invadido de olores nauseabundos que hará irrespirable la vida a orillas del río color cielo.
3) El río se verá inundado por las maléficas dioxinas, sustancias muy perjudiciales para la vida. Ya no será posible comer pescados del río.
4) Los sembrados se verán regados por lluvias ácidas que liquidarán la agricultura y matarán todo germen de vida.
5) La contaminación hará que el agua potable desaparezca.
6) El engaño de los puestos de trabajo durará poco. Un máximo de dos años. Luego, la desocupación, la desesperanza, la ruina total del jardín del Edén

Buenos Aires, 25 de febrero de 2006

Fuente: La Haine

 

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