Masiva marcha de obreros y agricultores en Tesalónica

Los manifestantes denunciaron que no van a sostener sobre sus espaldas los sacrificios de una economía de guerra ni el proceso de militarización que el Gobierno presenta como 'modernización de la defensa'.
La ciudad de Tesalónica fue escenario este sábado 5 de septiembre de una multitudinaria movilización de obreros y agricultores en una jornada de protesta que coincidió con la inauguración de la Feria Internacional y el discurso del primer ministro. Miles de personas tomaron el centro --desde Torre Blanca hasta la plaza HANTH (Asociación Cristiana de Jóvenes), el monumento a Venizelos y el entorno del puerto-- para exigir mejoras laborales y rechazar que el coste de la vida y los recortes se impongan mientras el ejecutivo impulsa un proceso de militarización.
Los agricultores llegaron con tractores a Torre Blanca. Los sindicatos GSEE y ADEDY se concentraron ante el monumento a Venizelos. PAME y otros colectivos lo hicieron en HANTH y recorrieron el centro hasta el puerto. Los participantes mezclaron las reivindicaciones de salarios, convenios, pensiones y condiciones de trabajo con un mensaje político más duro: Grecia no debe involucrarse en guerras ajenas y las bases militares extranjeras deben salir de Tesalónica y del resto del país.
Los manifestantes denunciaron que no van a sostener sobre sus espaldas los sacrificios de una economía de guerra ni el proceso de militarización que el Gobierno presenta como "modernización de la defensa". Frente a anuncios de grandes contratos de armamento y al recorte del poder adquisitivo --Grecia sigue entre los países de la UE con salarios reales más débiles--, los participantes en la movilización llamaron a priorizar los salarios y los derechos laborales y abogaron por el cierre de bases militares foráneas y la no participación de Grecia en conflictos bélicos.
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La jornada de protesta contó con varias columnas, un dispositivo represivo de más de 3.500 agentes y cortes de tráfico en el centro. El eje más visible para la mayoría de los medios fue el coste de la vida y la crisis agraria. Durante sus discursos, el bloque del sindicato PAME y organizaciones afines, rechazaron que la clase obrera sea la que pague la militarización del país.
Al cierre de la jornada, Tesalónica había vuelto a hacer lo que suele hacer cada septiembre cuando abre la feria: convertir el discurso oficial en escenario de conflicto social. Esta vez, junto a los tractores y el sindicalismo combativo, resonó también la advertencia de que los obreros y los agricultores no están dispuestos a cargar con los costes de la guerra y de una militarización que empeora cada día sus condiciones materiales.
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