A 40 años de la fuga y masacre de Trelew
El recuerdo, ejemplo y los sueños de nuestros compañeros siguen tan vivos como en aquel momento
“Dieciséis rosas rojas / nacidas de madrugada
regresarán cada noche /de la tierra liberada”
Hace cuarenta años nos robaron dieciséis sonrisas. De esas que sobreviven a los peores momentos; de esas que nos dicen que el optimismo revolucionario es lo último que debemos perder.
La alegría de entregar minuto a minuto la vida con la convicción de que no sólo es necesario construir una sociedad justa sino que es absolutamente posible.
El socialismo es aquello por lo que luchaban aquellas dieciséis, treinta mil sonrisas… no hablamos de jóvenes aventureros, románticos sino de compañeros revolucionarios todos, organizados todos. Sabían lo que querían: acabar con un sistema que sólo ofrece muerte, miseria, dolor y marginación de muchos y mucho -demasiado- para unos pocos… no eran aventureros.
Han sabido construir organizaciones político revolucionarias para dar la pelea en todos los frentes que fuera necesario sin fetiches, sin dejar de reflexionar sobre su propia práctica, sin descansar, sin dejar de arriesgar la vida a cada paso, sin desconocer los riesgos que implicaba la bellísima y noble labor del revolucionario que todo lo da y sólo espera alcanzar una vida justa para todos a cambio.
No sólo le debemos a nuestros compañeros un merecido homenaje que reivindique su lucha, que reivindique sus organizaciones, sus proyectos político revolucionarios, sino que le debemos a ellos dieciséis, y a los más treinta mil que deberían estar ahora con nosotros contagiándonos de ese optimismo revolucionario imprescindible para no olvidar ni por un instante que sí se puede… a todos ellos les debemos nuestra lucha y compromiso cotidianos. Sin claudicaciones.
Con la certeza de que la patria socialista por la que peleaban no es una quimera: es urgentemente necesaria.
Nos lo dicen los pibes que nos matan de hambre y que mueren por enfermedades curables todos los días en nuestro país; nos dicen que es urgente, los pibes que nos matan las fuerzas represivas con gatillo fácil o torturas en cárceles y comisarías… ellos nos dicen que es urgente. Julio López y Luciano Arruga también.
Nos dicen que nos debemos esa patria socialista por la que dieron sus vidas tantos compañeros.
A todos ellos y nosotros mismos. A nuestro presente que nos da diariamente motivos para rebelarnos. A nuestra clase que ya no quiere seguir arrastrando las cadenas de la opresión.
El ejemplo de Trelew, que aún sigue vivo, nos ha encomendado la responsabilidad histórica de continuar la tan necesaria tarea de la unidad del campo popular.
No el desacuerdo de las pequeñeces que nos separan sino la unidad por las grandes razones que nos hermanan como pueblo, la unidad que nuestra clase necesita para ser fuerte y pegar como un sólo puño.
La unidad de las organizaciones del campo popular en el grado actual de atomización en que nos encontramos no será tarea sencilla pero sí absolutamente urgente y necesaria.
La senda ya la han trazado con sangre nuestros compañeros en Trelew y no podemos menos que continuar con su ejemplo.
Trelew nos dice que no debemos olvidar que nos han robado a toda una generación de seres nobles, solidarios y sobre todas las cosas, revolucionarios. No olvidar que no era un capitalismo serio por lo que peleaban nuestros compañeros, cada cual a su modo y con su interpretación de la realidad, la sociedad por la que entregaron su vida batallando no era otra cosa que el socialismo.
Para ello, hoy nuestra tarea es levantar decididamente las banderas de la unidad y del anti imperialismo, entendiendo que no es posible ser consecuentemente antiimperialista si no se es anticapitalista.
Hoy, nuestra tarea impostergable es continuar con aquel proyecto político que no es otro más que el de forjar los cimientos sólidamente en la unidad de los que luchamos por el socialismo; tomando el ejemplo de lo más avanzado que nos ha dado nuestra clase en materia de organización y caminar decididamente, sin vacilaciones hacia la revolución socialista.
Cambiemos la historia.
Por ellos. Por nosotros.
Por los que vendrán.
Compañeros:
Clarisa Lea Place
Susana Lesgart
María Angélica Sabelli
Ana María Villarreal de Santucho
Carlos Astudillo
Pedro Bonnet
Eduardo Capello
Alberto del Rey
Mario Emilio Delfino
Alfredo Khon
José Ricardo Mena
Miguel Angel Polti
Mariano Pujadas
Humberto Suárez
Humberto Toschi
Alejandro Ulla
¡PRESENTES! HASTA LA VICTORIA SIEMPRE
"¿Y dónde no la hay esa sangre caída de los 16 fusilados en Trelew?
¿Y no habría que ir a buscarla?
¿Y no se la habría de oír en lo que está diciendo o cantando?
¿No está esa sangre acaso diciendo o cantando?"Juan Gelman, Glorias
FRENTE DE ACCIÓN REVOLUCIONARIA
¡Por la unidad y el socialismo!
-En la Coordinadora Guevarista Internacionalista







