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Chile :: 11/03/2009

Trabajadores llaman a movilización en defensa del empleo.Un aporte para una crítica al trabajo

Colaboradores Anónimos Hommodolars

Si hace unos años el dogma neoliberal se presentaba como el fin de la historia y la victoria del capitalismo provoco una renovación de los sectores críticos llamando al proletariado a olvidarse de transformar sus vidas y aceptar ser consumidores-ciudadanos, siendo acusado de “ideologismo” cualquier crítica al “modelo”, el fastuoso crecimiento macroeconómico sostenido en un capital financiero derivo en la irremediable crisis en tanto el bloque dominante se debatía en la especulación y el aumento de la productividad de mercancías inútiles a modo de mantenernos atados a la disciplina del trabajo. El desgaste de un modo de producción podrido llevo a jugar al casino globalizado con el fin de obtener ganancias sin depender del trabajo, ilusión que rápidamente se extinguió cuando los beneficios de la explotación se hicieron insuficientes para valorizar los capitales en los mercados financieros. Se rompió una burbuja que trato de salvar al capital sin depender directamente de la explotación del trabajo, teoría irrisoria en tanto parecía querer establecerse un capitalismo sin la relación básica que la hace posible, es decir, la relación capital-trabajo. Los apologistas que inflaron dicha postura, llevando consigo entonces el fin de la sociedad de clases y la lucha entre las mismas hoy buscan alguna explicación que sus petrificadas e imaginarias teorizaciones les impiden encontrar.

En nuestro país se trato de impresionar con el discurso oficialista que la economía chilena estaba “blindada” ante la crisis, algo un poco ridículo para una formación social articulada y dependiente de la economía mundial. No pasaron algunas semanas cuando se acepto lo obvio: que había que prepararse para la crisis y se pasó a tomar medidas. Medidas que los capitalistas rápidamente llevaron a cabo. No pasó más de un mes y empezaron los despidos. El mega proyecto de Costanera Center paralizo hasta nuevo aviso, sumado a miles de despidos en el sector bancario (en relación inversamente proporcional a sus ganancias) provocaron el llamado de alerta en los trabajadores.

En dicho contexto es que la coordinadora de la minería pública y privada convoco para este 17 de marzo una jornada de reflexión por medio de asambleas con el fin de prepararse para enfrentar el panorama que se viene este año, esperando convocar a otras organizaciones del movimiento sindical y social. La temática giraría en torno a la defensa del empleo y reformas laborales. Los puntos de movilización estarán ubicados en los campamentos mineros de Antofagasta, Calama, El Salvador, Los Andes y Rancagua.

¿Defender el trabajo?

Consideramos que la defensa del trabajo es una exigencia que de alguna u otra manera es necesaria para la reproducción del capital. En otras palabras, es él quien necesita del trabajo para existir. Lo importante de esta demanda es que, al igual que las mejores condiciones de trabajo, mejor salario, etc.; creemos son puntos de partida que han de volverse luchas que reformulen el vinculo con el capital desde una perspectiva que las considere como necesarias solo en lo temporal inmediato para nuestra sobrevivencia, pero que su “conquista” evite ser provocada en la conciencia como un resultado fijo y no como parte de un proceso. Con esto nos referimos ha de evitar su petrificación en meros derechos “ganados”, sino demostrarse como practicas que exponen al capital dentro de un proceso que en un principio aparece como poder que produce y hace posible la existencia de la sociedad y la “oportunidad” de un bienestar al cual, según sus utilidades, debemos ver si corresponde o no exigirle algo, hasta la progresiva toma de conciencia de la capacidad de que independiente de si este aumenta o no su tasa de ganancia, son nuestras necesidades las capaces de, en tanto practica, en un primer momento limitar la sed de beneficios del capital en pos de nuestros intereses y logrado aquello, avanzar hacia la develación de lo que es: producto humano muerto que controla nuestra vida, pero que para subsistir necesita de nuestras energías. Es decir, la acumulación de practica humana histórica y por tanto, completamente modificable y sobretodo, destruible.

Aquello, claro está, no se consigue en una movilización. Es un proceso que requiere no ser cortado por burocracias o partidos, situación que aboga por la autonomía de los trabajadores en sus luchas a modo de evitar ser neutralizados al conseguir una mera demanda y quedar felices porque lograron doblarle la mano al patrón, cuando de lo que se trata es acabar con las condiciones que hacen posible que cada cierto tiempo tengamos que estar pidiéndole a ese patrón ciertas mejoras o en otras palabras: asumir que no necesitamos al capital para vivir. El resto queda en manos del proletariado, donde desde esta tribuna en tanto proletariados, solo nos limitamos a ofrecer lecturas y estar presentes en la estrategia que nuestra clase llegue a decidir en esta guerra social

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