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Venezuela, Venezuela :: 09/07/2026

Venezuela: de umbrales y solidaridad

Vivian Palmbaum
Se activan las redes de solidaridad con Venezuela. La diplomacia de los pueblos lejos de las especulaciones y cercanas a las necesidades

Apenas hace unas escasas semanas, el 24 de junio, el temblor de la tierra le dio una nueva y más potente estocada a Venezuela. Miles de compatriotas murieron y otros se hallan desaparecidos. La búsqueda incesante no se resigna. El poder que se atrevió a disponer de manera extraterritorial sobre la institucionalidad está ausente frente a semejante necesidad.

La desgraciada situación, nos hizo sospechar de esta nueva calamidad que castiga con saña, (y por momentos tiene tintes conspirativos) que activó las redes de solidaridad. La tierra se hizo eco de otra catástrofe que castiga al país.

De manera inmediata se activó la diplomacia de los pueblos, aquella que en las primeras décadas de este nuevo siglo, fue una propuesta contrahegemónica para la integración de los pueblos de la región. Escasas 48 hs. habían pasado cuando la convocatoria del gobierno bolivariano a voluntarias y voluntarios desbordó en respuestas desde distintas partes de nuestra región para confluir en una Red Humanitaria de Salud.

La solidaridad no se hizo esperar, profesionales de la salud se hicieron eco del llamado de esta iniciativa ciudadana, independiente y sin fines de lucro, para conectar a profesionales de la salud dentro y fuera del país y así brindar apoyo sanitario durante esta emergencia.

Cientos de voluntarias y voluntarios de diferentes profesiones ligadas al campo de la salud se registraron para integrar la red y poder cooperar con quienes están sufriendo. La convocatoria mostró que no hay fronteras para las respuestas frente a las necesidades que urgen.

En pocas horas se organizaron casi 20 grupos, tales como estudiantes de medicina, médicos generales, pediatras, una extensa comunidad de asistencia en salud mental también se organizó, enfermería, medicina interna, médicos de familia, obstetricia y ginecología, cirujanos, y la lista aún es extensa. Se articularon espacios de coordinación y formación para que las respuestas tuvieran una orientación acertada.

El llamamiento mostró que la solidaridad está lejos de las consignas, las pancartas y la retórica de los discursos. Solamente a la Red de Salud Mental se sumaron casi 200 miembros, desde distintos lugares de nuestra América, para asistir en esta catástrofe. Las condiciones de falta de suministro eléctrico y escasas redes de internet, limitaron el acceso más allá de las fronteras.

El 3 de enero de este año el imperio puso en pantalla que ya no hay normas internacionales básicas de convivencia. Se puede secuestrar a un mandatario y su esposa con total impunidad. Una amenaza para toda nuestra región. Así lo vienen ejecutando contra el pueblo cubano, sin miramientos, y cualquier gobierno que no se someta.

Después de Gaza, con un genocidio a cielo abierto, todo es posible si es que tienes el monopolio de la fuerza. Nos convertimos en espectadores y participes involuntarios de la brutalidad sin umbral. Volvimos a la barbarie o quizás siempre estuvimos allí, pero ahora ya no hay velos. La impotencia por momentos parece acogernos como sus fieles discípulos.

Toda suerte de especulaciones se desplegaron para quienes habitan el suelo venezolano y los miles que están en la diáspora. Venezuela es un territorio en disputa. El petróleo está en el centro del ring y el arbitraje lo ocupa un poder despiadado que ha decidido por encima de las voluntades populares que no encuentran mediaciones. Allí se teje una disputa difícil de dirimir.

Quienes migraron dicen que ya no se puede vivir allí, quienes se quedaron tienen voces diversas, más cercanas o más lejanas del gobierno bolivariano, ahora devenido en sometido por EEUU.

Es preciso recordar que la diplomacia de los pueblos se constituyó en el siglo XXI de la mano de los de los procesos de transformación de gobiernos progresistas de esta región, con el objetivo de reinventar un nuevo tipo de relación entre el Estado y la sociedad, y se encuadró dentro del Buen Vivir (Sumak Kawsay o Sumaq Kamaña) como paradigma emergente. Su modelo es el equilibrio entre el ser humano y la madre tierra, impulsando la integración de los pueblos, más ala de los gobiernos, para la cooperación y la coexistencia pacífica, con la finalidad de conseguir una mejor integración económica, social y cultural regional centrada en la soberanía, la no injerencia y la libre autodeterminación de los pueblos.

Los lideres como Hugo Chávez y los mandatarios progresistas en su tiempo lo pusieron en agenda, retomando el paradigma indígena del Buen Vivir y el compromiso con los pueblos, más allá de las fronteras, que llevaron adelante Fidel y el Che. Sus prácticas efectivas a nivel gubernamental duraron lo que los gobiernos progresistas y hoy se han debilitado estas iniciativas en las agendas político partidarias, sin embargo encuentran verdadero sustento en las propuestas colectivas que se organizan lejos de cualquier especulación.

La difusión de estas acciones ciudadanas urge, frente al desánimo que busca instalar los grandes medios de comunicación al servicio de potenciar el individualismo y la desconfianza, necesarios para el sistema inhumano que se intenta instalar.

Esa misma solidaridad es la que se sigue tejiendo entre los pueblos, que con mucha voluntad y limitados recursos responde a las necesidades de los habitantes de Cuba, organiza la solidaridad con el pueblo palestino, y otros pueblos que padecen la opresión y el colonialismo que no cesa de escribirse.

 

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