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Mundo, Argentina, Anti Patriarcado :: 10/03/2026

8M frente a una nueva reacción conservadora

Juliana Díaz Lozano, Keila Lachner
El 8 de marzo, las mujeres y disidencias nos encontramos y nos tomamos un tiempo para reflexionar y debatir acerca de nuestro rol y situación en esta etapa del capitalismo patriarcal

Entonces, hablemos primero del contexto.

Estamos frente a un escenario de aumento permanente de los conflictos bélicos. La guerra Rusia-Ucrania, el avance del genocidio a cielo abierto en Palestina a manos del régimen de Israel, y ahora el reflote del conflicto Irán-EEUU. En América Latina, la violencia se expresa de otras formas, aunque no deja de ser violencia con nombre y apellido: Capitalista Patriarcal y Colonial. Narco Estados que avanzan sobre territorios en donde mujeres y feminidades resisten y combaten el avance de la droga y el modelo de hombre propuesto para nuestros hijos: la pandilla, el cartel, el modelo gangsteril como una de las pocas formas de validar su masculinidad. Distintas formas, único contenido: guerra, violencia y muerte.

Nosotrxs no parimos hijos e hijas para ninguna guerra, en ningún lugar. Ni para ninguna política de administración de la muerte en pos del capital y las luchas geopolíticas actuales. Añadamos que, en ese contexto bélico, uno de los trofeos más valorados por soldados y soldaditos es el cuerpo de las mujeres como territorio de conquista. En su lenguaje, poseer mediante la fuerza a las mujeres "del enemigo", es un signo claro de victoria. Entonces, nuestra lucha es por la vida en toda su extensión.

El contexto a nivel nacional en Argentina impacta directamente en la vida de las mujeres y las personas LGTBIQ+. Por un lado, la situación económica profundiza la feminización de la pobreza. Es claro que el ajuste de la motosierra lo sufrimos todxs. Sin embargo, el impacto no es el mismo. Con profesiones y trabajos históricamente feminizados (como todos los relacionados al cuidado del otro) así como en la vida cotidiana, el impacto de la motosierra no es el mismo. Se estima que 7 de cada 10 mujeres no perciben la cuota alimentaria correspondiente. Todxs somos trabajadores, pero no todxs cumplimos de igual forma con las obligaciones parentales, tanto económicas como de tiempo destinado a los cuidados de las infancias.

Por otro lado, esta reedición de los valores conservadores que es una máquina del tiempo directa a 1900, pretende devolver a la mujer al sitio del que, para la familia capitalista-patriarcal, nunca debió haber salido. La avanzada sobre los derechos conquistados mediante la lucha se da, en esta etapa y por ahora, más en la batalla cultural que en los aspectos legales. La cantidad de discursos circulantes en la sociedad acerca del rol de la mujer es cada vez más numerosa. Basta entrar a instagram o tiktok para encontrarse con una cantidad nada despreciable de videos acerca de cómo ser una buena tradwife (esposa tradicional).

En la casa, pariendo hijos para el varón público que destina su vida a solucionar los peores conflictos del mundo pero que no tiene problemas en mandarlos a la guerra. Cocina, limpieza, crianza y, por supuesto, sexo siempre al pie del deseo del varón tradicional. Este modelo de mujer viene en un pack que incluye, obviamente, un mandato de mujer específico: Argentina es hoy el segundo país con más TCA (trastornos de la conducta alimentaria). Otra vez, las redes sociales funcionando en plena simbiosis con los deseos del capital.

Basta "domar al algoritmo" como dice Ofelia Fernández, para encontrarse con contenido sumamente violento que te dirige hacia la obligación de la delgadez y la belleza impuesta, sin dejar lugar a lo profundamente subjetiva que es la belleza. Quizás a alguien le haya parecido que "lo personal es político" era nada más que una consigna puesta de moda hace unos cuantos años. Sin embargo, es una consigna, sí, que nos lleva a las mujeres directamente a pensarnos en el entramado cultural, social y político que habitamos y, más aún, a cuestionarlo y problematizarlo.

Además hay un ataque sistemático a las disidencias sexuales, desde Davos hasta acá, la reinstauración de la norma cis-heterosexual es promovida desde el poder político y empresarial, con Trump y Milei a la cabeza, y busca calar hondo en las subjetividades populares. La reacción conservadora no tiene solo contenido simbólico, porque las violencias cotidianas crecen y son toleradas, y a veces justificadas, como si la histórica lucha transfeminista no hubiera posicionado con claridad que son violencias sistémicas que buscan sostener la desigualdad en las casas, en los trabajos, en la política, en toda la sociedad.

Pero la sociedad no es una foto, y este momento de reacción conservadora, capitalista, patriarcal, odiante, no debe desanimarnos. Tenemos una historia de luchas ancestrales que nos fortalece. Por ejemplo, este año se cumplen 40 años de los Encuentros Plurinacionales en Argentina, verdadero proceso emblema de nuestros feminismos, que cada año nos fortalecen y nos convierten en un actor político central. Los Encuentros son nuestro inmenso logro colectivo, un ámbito de diversidad pero también de radicalidad, una cocina y usina de nuevas rebeldías, un lugar de aprendizaje, debate y cuerpo en la calle.

Desde esta mirada histórica, recuperar la impronta clasista del 8 de marzo, aquella genealogía de huelgas de mujeres trabajadoras que salían contra las patronales pero también contra los machismos, es clave. No queremos flores, bombones pero tampoco versiones edulcoradas de un día de la mujer sin clase, sin raza, sin historia. Por eso vamos a la huelga transfeminista, tomando en las manos la herramienta de la clase trabajadora, para mostrar que sostenemos la producción de la riqueza pero también sostenemos las vidas.

Frente a estos puntos mencionados, el feminismo no puede ser otra cosa que profundamente anticapitalista, antipatriarcal, diverso y darse a la tarea de incorporar toda otredad sin el signo histórico de amenaza que pesó siempre sobre las otredades. Aunque este año el 8M nos encuentre a la defensiva del avance capitalista-patriarcal, nos seguimos encontrando, nos seguimos pensando y nos seguimos organizando.

Por eso salimos a las calles, contra la opresión y la explotación, contra las derechas de hoy y de siempre, y contra los privilegios masculinos en toda su extensión. No vamos a dar ningún paso atrás, no vamos a callar ni morigerar demandas ni consignas, no hay nada por lo que pedir disculpas. Este 8 y 9 de marzo lxs transfeminismos vamos con todo, somos parte de todas las luchas, y no nos van a poder parar. Y porque, como dice Rita Segato, "la lucha de las mujeres es por toda la humanidad".

huelladelsur.ar

 

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