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01/08/2020 :: EE.UU.

A poco más de 100 días de las elecciones en EEUU

x José R. Oro
Quiénes son los que votan :: La derrota del fascismo, principal y alcanzable objetivo :: El candidato Demócrata, ¿el menos peor?

Quiénes son los que votan

Las elecciones generales en EEUU tendrán lugar el martes 3 de noviembre. El para muchos peor presidente en la historia del país, Donald Trump, tratará de reelegirse frente a un retador que -también para muchos- es gris y bastante inclinado a la derecha dentro del Partido Demócrata, el exvicepresidente de Barack Obama, Joseph Biden. Sobre este tema se ha escrito mucho, y frecuentemente bien.

EEUU es el tercer país más poblado del mundo, con unos 331 millones de habitantes. Probablemente, es uno de los más variopintos desde el punto de vista étnico, racial, religioso, de expresiones de diversidad sexual, político, con apreciables regionalismos y una considerable desigualdad económica y social. Todos estos factores han jugado siempre un papel significativo en las elecciones presidenciales, pero en las del 3 de noviembre se verán exacerbados al máximo, en una nación dividida como nunca antes desde la Guerra Civil.

El voto de las minorías, en especial afroestadounidenses y latinos o hispanos, va a ser decisivo para derrotar o reelegir a Trump frente a un candidato no muy atrayente como Joe Biden. Una opinión muy calificada es la de la joven representante demócrata Alexandria Ocasio-Cortez, uno de los símbolos de la corriente más progresista en el Congreso, quien ha llamado a la movilización del voto latino en los comicios del próximo noviembre.

"Va a ser una elección de participación. El trabajo que necesitamos hacer ahora es convencer a nuestra comunidad para que salga a votar. Se tratará de ver quién tiene los apoyos más entusiastas y qué simpatizantes salen a votar y, por eso, la participación latina es crucial, aquí y en otros estados como Colorado, Arizona o Florida, que tienen poblaciones latinas que van a ser muy importantes para que podamos ganar la Casa Blanca en noviembre", ha dicho la representante de Nueva York.

Lo decisivo será que "esta vez salgan a votar masivamente" las comunidades negra y latina (incluyendo la afrolatina), dijo la joven superestrella de la política progresista estadounidense en entrevista con la agencia EFE y otros medios. Es muy significativo que Ocasio-Cortez haya definido el carácter decisivo de una alta participación de esas comunidades en las elecciones.

Las altas votaciones tienden a favorecer a los candidatos demócratas.

En general, el número de simpatizantes del Partido Demócrata supera a los del Partido Republicano, pero estos últimos han mostrado una mayor disciplina, asisten a votar en un porcentaje significativamente mayor. Otro factor de consideración es que en 2020 no se esperan grandes votaciones de partidos menores, como ocurriera en las elecciones de 1992, cuando Ross Perot, como candidato independiente, alcanzó la extraordinaria cifra de 19 743 821 votos, la inmensa mayoría de simpatizantes republicanos descontentos con el desempeño de Bush padre.

El 3 de noviembre se espera mucha asistencia a las urnas, que podría ser mayor o menor en dependencia de la pandemia. Con votaciones entre 56% y 57% es difícil la relección de Trump.

Con votaciones de 56% a 57%, es muy difícil la relección de Trump, se puede concluir al comparar las votaciones de aquellos estados donde Trump ganó por muy escaso margen en 2016. Una alta participación es determinante; por ello los republicanos se oponen a muerte a formas de voto a distancia.

De acuerdo con datos de la Oficina del Censo (US Census Bureau), de 2018, en algunos grupos étnicos hay una predilección tradicional por un partido u otro. En el camino a las elecciones de noviembre, tal tendencia está muy fuertemente acentuada. Esos grupos humanos han crecido de manera asimétrica y, también, desde 2016 a la fecha se han incorporado millones de votantes jóvenes que recién han alcanzado la edad requerida.

Detalles de la población estadounidense y su orientación electoral. (US Census Bureau, 2018)

Va a haber un voto masivo (en un escenario sin COVID-19 pudiera haber sido un récord absoluto de votantes) de los afroamericanos por Biden y contra Trump.

Cuando hablamos de hispanos o latinos el tema es más espinoso, dado que ese grupo es extraordinariamente diverso en cuanto a origen, cultura, pensamiento político y objetivos. Una de las cuestiones que tiene una mayor importancia para los hispanos es la política migratoria, que los afecta a todos, excepto a los puertorriqueños. Cabe pensar que, por su promoción del muro en la frontera con México -que le acompaña desde su campaña de 2016- y sus frecuentes declaraciones y mensajes despectivos contra los hispanos (en el caso de los boricuas, por la gestión tras el huracán María y otros desastres), Trump será castigado duramente en las urnas por el voto de esa comunidad.

Una parte importante de los latinos de origen cubano, venezolano o nicaragüense votan devorados por un anticomunismo feroz y desinformado, así como bajo una fuerte intimidación de sus "líderes". Esta vez, la enorme población de origen mexicano de Texas y otros estados se va a hacer sentir mucho más en su asistencia a las urnas, tomando en cuenta que Trump les ha llamado, entre otras cosas, "violadores" y "asesinos".

Una apreciable mayoría de los latinos o hispanos van a votar contra Trump, aun cuando Joe Biden no sea un candidato que les motive mucho. Algo muy curioso es que nunca se menciona el voto de los nativos estadounidenses o "indios", a pesar de ser más de 5.2 millones. Esto sucede, primeramente, porque van muy poco a votar (por debajo del 45% de los habilitados para hacerlo), y en segundo lugar porque en muchas "naciones" nativas los jefes son quienes deciden por el candidato que votan los miembros de la comunidad.

Más allá de los detalles y hechos circunstanciales, en las elecciones de noviembre los votantes deciden su voto por un grupo de factores principales y permanentes (aunque más acentuados en los últimos tiempos) en la sociedad estadounidense:

-Desigualdad económica y social cada vez más marcada

-Racismo, brutalidad policial contra las minorías

-Política migratoria

-Política de salud y educación

-El gravísimo problema de las armas, de las que hay más de 200 millones "en la calle"

-Agresiva e irresponsable política exterior, potencialmente conducente serios conflictos internacionales

-Nefasta política ambiental y de defensa de las grandes compañías con una muy alta huella de carbono y responsabilidad en el deterioro ambiental, a la par minimizando o ignorando, e incluso negando, las urgencias que plantea el cambio climático

Muchos otros deben ser tenidos en cuenta, pero harían esta lista innecesariamente larga. En las elecciones que se avecinan, el desastroso manejo de la pandemia por parte de la Administración Trump, con resultados devastadores, será un factor de enorme peso. Igualmente, pesarán el atroz asesinato de George Floyd y sus repercusiones, de gran envergadura social y política, así como la irresponsable e incendiaria respuesta presidencial al movimiento de protesta que generó ese hecho.

El día 3 de noviembre veremos un voto de los ciudadanos de origen europeo (blancos) muy dividido, posiblemente igual o casi igual entre ambos candidatos; un voto afroestadounidense muy mayoritario contra Trump, sobre todo si Biden trae a una vicepresidenta negra, como se espera. La mayoría del voto latino irá a Joe Biden. Los otros sectores sociales, en especial mujeres y los jóvenes, van a votar contra Trump, aunque, al parecer, no de forma aplastante.

Simultáneamente al brote de un fuerte movimiento progresista, también se ha visto el crecimiento de un sector ultraderechista. El pasado 5 de julio, en el muy apacible y rural Connecticut, vi un letrero de grandes dimensiones a la entrada de una granja que decía: "China nos ha declarado la guerra biológica. ¡Destruyamos a China! Solo Trump salva". Hay una exacerbación del fascismo en las calles, probablemente ante la inminencia de la derrota electoral de Donald Trump.

Un conocido terrorista de origen cubano, de 83 años de edad, está organizando "marchitas" a favor de Trump, contra el aborto, atacando al Gobierno bolivariano, repartiendo fotos donde una pandilla de jóvenes negros está golpeando a un anciano blanco, y otras cosas por el estilo. Las aguas oscuras también están desbordadas

El enfrentamiento al fascismo representado por Donald Trump y sus seguidores está en marcha. Incluso, muchas personas para las cuales la palabra "socialismo" -por diluido que sea su conocimiento del tema- es aún anatema, están firmemente contra el fascismo actual y su filosofía del odio. Hasta una parte de los líderes del Partido Republicano se han distanciado de Trump y sus políticas.

En la segunda parte de este artículo abordaremos cómo esta realidad social, demográfica, inherente a la lucha de clases, se manifiesta no solo a nivel federal, sino también en los estados, que son los que deciden con sus "votos electorales", los que cuentan a la hora de escoger al presidente, en un país donde el voto popular no decide.

Se esperan enormes "colas" para votar en muchas áreas urbanas, y Trump está tratando de hacer aún más lento y complicado el proceso de votación para que haya menor asistencia a las urnas. En contraste, la oposición a Trump busca que una alta cifra de personas ejerzan su derecho al voto, algo que caería como una jarra de agua fría sobre las intenciones del actual presidente de tener un segundo periodo en la Casa Blanca.

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La derrota del fascismo, principal y alcanzable objetivo

El fascismo está en la Casa Blanca, y en solo 40 meses directamente en el poder ha hecho un perjuicio muy alto al mundo.

Un presidente y una Administración que han eliminado regulaciones ambientales y retirado al país del Acuerdo de París sobre cambio climático; que han implementado y escalado sanciones a múltiples países, agresiones contra Venezuela, Irán, Siria y Cuba; criminalizado tanto a inmigrantes como a inconformes; tenido una caótica gestión durante la pandemia y una irresponsable y divisiva respuesta al movimiento de protestas contra el racismo y la brutalidad policial, y que han entorpecido la lucha contra las armas de fuego y han hecho la guerra a todo lo que huela a idea progresista.

Donald Trump y sus seguidores llaman constantemente "marxistas" o "comunistas" a sus opositores; "terroristas" a quienes protestaban contra la violencia policial y el racismo en las calles de todo EEUU. Afirman que Joe Biden se ha entregado atado de pies y manos a los sectores de centroizquierda que constituyen el ala liberal-progresista del Partido Demócrata.

Es interesante notar que, en contraste, algunos comentaristas y autores dicen lo opuesto: que la izquierda y centro-izquierda estadounidense se han plegado al establishment del Partido Demócrata. Como siempre, los extremos, de una forma u otra, terminan por tocarse.

Lo que sí debe quedar bien claro es que todos los esfuerzos deben dirigirse hoy a la derrota del fascismo, representado por Donald Trump como candidato a la reelección. La entronización -sin saber cuándo finalizaría- de un Gobierno fascista a orillas del Potomac sería una gravísima amenaza para todo el mundo, incluidos los propios EEUU.

En la tabla se exponen los resultados de las elecciones pasadas (2016) a nivel de estados con los pronósticos actuales para noviembre de 2020, con base en los resultados de encuestas y sus variaciones con respecto a las elecciones del 2016. Datos procesados por el autor usando diferentes fuentes.

Factores de cambio para Trump, respecto a 2016

-Un profundo desgaste de la percepción de Donald Trump por la ciudadanía y las fuerzas políticas de EEUU y el resto del mundo.

-Frecuentes mentiras, expresiones insultantes o faltas de lógica.

-Haber sacado o forzado a renunciar, casi siempre de forma injustificada y abusiva, a cientos de funcionarios de medio o alto rango dentro de la Administración, casi todos con influencia en del voto republicano.

-Dedicarle toda su atención a la reelección, con evidente abandono de sus verdaderas tareas y funciones.

-Desmedido patrocinio a familiares y amigos, incluso violando en muchas ocasiones lo regulado al respecto.

-Irresponsable manejo de la crisis durante la pandemia, en la que ha ignorado constantemente a expertos.

-Contradicciones aparentes con los científicos, gobernadores de estados y otras autoridades, interfiriendo en la batalla epidemiológica.

-Trump dejó pasar mucho tiempo y le dio poca importancia al impacto de la pandemia en EEUU desde los inicios. Después, hizo irresponsables afirmaciones acerca del uso de productos tipo cloroquina, recomendando la ingestión de compuestos químicos tóxicos, minimizando en todo momento la seriedad de la situación, haciendo la guerra a la OMS.

-No usar máscara sistemáticamente y convocar actos públicos masivos (como el de Tulsa, Oklahoma, y otros), sumamente peligrosos en un momento en que EEUU registra astronómicas cifras de fallecidos y contagios de COVID-19.

-Acusaciones sin pruebas a otros países, en particular a China (usando frases como "el virus chino", etc.), sobre la "culpabilidad" por la pandemia.

-Clara prioridad de la economía sobre la vida humana y alta presión por "reabrir" las industrias y negocios en estados donde, claramente, no había condiciones para ello.

-Anuncio a la ONU de que se retiran los EEUU de la Organización Mundial de la Salud, lo que será revertido por el próximo Gobierno. Tal es el nivel de ridículo y lo evidente de buscar un chivo expiatorio de su fracaso.

-El racismo, la brutalidad policial, la venta de armas, las masacres y la enorme influencia de la NRA no han generado un pronunciamiento constructivo del presidente. Este es un factor que, por sí solo, puede ser determinante para una derrota de Trump.

-Fortalecimiento sustancial del ala progresista del Partido Demócrata, lo cual conlleva un mayor hincapié en reformas sociales altamente anheladas por el pueblo. También implica una más alta capacidad de disciplina y movilización de los votantes anti-Trump.

-Alta irresponsabilidad ambiental en favor de compañías, negocios e industrias con una alta huella de carbono. Ha ignorado el cambio climático, abandonado el Acuerdo de Parí, y aprobado proyectos sumamente perjudiciales y controversiales en el campo de la energía.

(Como un factor negativo para la oposición, está que Joe Biden es un candidato de poco atractivo personal y político). Todos estos factores y muchos otros han provocado cambios en la percepción pública y política de Donald Trump y en sus posibilidades para acceder a otro mandato en las elecciones de 2020.

El concepto de "punto de no retorno" y las elecciones de 2020

Esta frase fue utilizada originalmente en la aviación y se refería a que existe un punto álgido a partir del cual volver atrás deja de ser una opción frente a la de seguir adelante.

Hoy día la expresión se ha extendido a muchas otras áreas; por ejemplo, puede existir un punto de no retorno ambiental donde la disrupción de ecosistemas o sistemas climáticos más allá de un punto crítico genere cambios irreversibles y cuyas consecuencias escaparían al control de la humanidad, generando mayores impactos naturales y en la existencia humana.

En el campo de la política, se refiere a la conformación de un bloque de votación o estado de opinión del pueblo en que se observa un claro apoyo a favor o en contra de un candidato, que resulta poco menos que invariable.

En las elecciones de 2020 en EEUU, a mi juicio, se ha llegado a ese "punto de no retorno" en los factores que favorecen la no-reelección de Donald Trump. Está completamente claro que no hay juego ganado antes del out 27, pero solo algunos factores inesperados y poco probables podrían mover la aguja de la escala en dirección contraria; es decir, a favor de la reelección de Trump.

¿Cuáles serían esos factores que pudieran revertir "el punto de no retorno"?

-Un descalabro de Joe Biden en los tres debates presidenciales. Los debates se producirán (hasta este momento, pero puede haber cambios) los días 29 de septiembre y 15 y 22 octubre. También se producirá un único debate entre los compañeros de fórmula que ocuparían la vicepresidencia, en el que Mike Pence tiene pocas probabilidades de éxito ante cualquiera de las posibles candidatas demócratas.

En el caso de los tres debates entre Biden y Trump, debe quedar claro que se enfrentan dos equipos profesionales de la política y la comunicación, y que la muy superior capacidad histriónica de Trump podría ser opacada por su descontrol y su enorme mitomanía en debates que serán vistos por decenas de millones de televidentes y en los que cada palabra dicha va a ser sopesada nanométricamente por los analistas y campañas de ambos candidatos.

-Un gran escándalo público; por ejemplo, la supuesta actuación del hijo de Biden en Ucrania. Pero en ese caso ambos candidatos podrían recibir lodo por igual, incluyendo el ilegal hecho de que Trump usara a una persona que no es miembro del Gobierno, como R. Giuliani, en funciones de "Gobierno privado", y la abierta extorsión al Gobierno de Ucrania para incriminar a Biden por vía de su hijo. Pero siempre existe tal posibilidad, y Trump la busca desesperadamente.

-Una recuperación extraordinaria de la economía y el empleo antes de las elecciones, lo que es sumamente improbable. La pandemia está lejos de ser controlada. Intentos como los que ya se han producido para ocultar o falsificar cifras económicas o de empleo, solo pueden actuar en detrimento de Trump.

-Una gran división dentro del Partido Demócrata, y que una parte de sus seguidores pierda interés en votar. Una alta asistencia a las urnas es esencial para los opositores a la reelección de Trump. La realidad muestra todo lo contrario, el que está dividido es el Partido Republicano, con grupos de alta visibilidad como el Lincoln Project o en torno a líderes reconocidos como la familia Bush, la familia McCain, Mitt Romney, Jeff Flake, y muchos otros.

-Una muy decepcionante elección de su compañera de fórmula por parte de Joe Biden. No parece muy probable. Todas las candidatas que son analizadas tienen un perfil adecuado para el sentir del electorado estadounidense. Algunas de ellas, como Kamala Harris y Susan Rice, son consideradas como potenciales presidenciables en el futuro. La extraordinaria Alexandria Ocasio-Cortez, una fuerza de la naturaleza en el campo de la política progresista, es demasiado joven para aspirar legalmente a la vicepresidencia.

¿Cómo concretar la derrota de Donald Trump?

La unidad de todas las fuerzas antifascistas es requerida, imprescindible. El movimiento progresista y socialista democrático de EEUU es hoy significativamente más numeroso y unido, ha cerrado filas con el resto del Partido Demócrata, como no lo hizo en 2016, cuando Hillary Clinton pensó que podría ganar sin un gran apoyo de ese sector del electorado y lo desdeñó, con los resultados que conocemos y lamentamos.

El Partido Republicano y en especial los partidarios de Donald Trump tienen mucha disciplina y van a ir a votar masivamente, en unas elecciones en las que la asistencia a las urnas puede ser definitoria. Los simpatizantes demócratas y los votantes anti-Trump en general deberán votar sin falta y habrá que crear todas las condiciones para que lo hagan. No se debe olvidar que Trump y quienes lo quieren en el poder van a hacer todo lo necesario para desanimarlos.

EEUU ha cambiado en 2020. Las enormes manifestaciones de repudio a la brutalidad policial así lo demuestran, pero aún el control político del imperialismo sigue entronizado. La tarea hoy es transitar del más abierto fascismo a un Gobierno menos criminal y perjudicial para la humanidad. Otras condiciones que hoy aún no existen, se están formando de una manera mucho más acelerada que lo que muchos esperaban. La fuerte repercusión a escala nacional del asesinato de George Floyd lo mostró.

La derrota de Donald Trump y todo lo que él representa es una tarea cardinal y un objetivo alcanzable. Hay mucha motivación en amplios sectores de la ciudadanía para sacarlo de la Casa Blanca, y el hecho de que esa motivación popular exista es en sí mismo un elemento de cambio progresista. Biden es un personaje gris y derechista, pero en una escala muchísimo menor que Donald Trump y sus secuaces Mike Pompeo, Mauricio Claver-Carone, Marco Rubio, Elliott Abrams y otros. Es una votación entre dos y hay que defender lo menos malo, nunca lo peor.

El próximo 3 de noviembre, la principal tarea y la meta completamente posible son derrotar a la extrema derecha fascista en EEUU.

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