Abbas y Hamas, y su trato con el imperial-sionismo

La presente selección incluye fragmentos de la tesis doctoral del autor, titulada “La Política Exterior de Estados Unidos de América hacia la Causa Palestina (2001-2009). Una Aproximación desde el Sur Geopolítico.” defendida exitosamente el 21 de julio de 2010, y fragmentos de las respuestas dadas a los oponentes en el mismo acto. Fundamentalmente se trata de Hamas y su comportamiento político hasta ese momento, además del comportamiento de la Autoridad de Oslo(Autoridad Palestina) de Ramalah. El propósito es entender el comportamiento actual de ambos polos, para que no caigamos en la trampa del olvido del pasado, la ambigüedad del presente y la perdida del futuro.
La Habana – Cuba, Diciembre 2012.
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La Administración quiso acelerar la extinción de la crisis mediante la fuerza militar y con la ventaja de contar con un actor endógeno, armónico y conforme con su estrategia: la AP, sin tener en cuenta otro actor endógeno decisivo: el pueblo palestino. La Administración pretendió poner fin a la resistencia en Cisjordania en coordinación con Israel y la AP, para intentar aniquilar la resistencia armada en Gazza y facilitar así, las condiciones ante la implementación de la Hoja de Ruta, consolidar el estatus de: Autonomía Civil Administrativa Limitada y liquidar La Causa Palestina, con la participación de palestinos, árabes, europeos, israelíes y la ONU bajo el liderazgo de EEUU.Es decir, el resultado final no hubiera sido un Estado, sino un círculo vicioso de negociaciones sobre el Estado ficticio. (94)
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C. Rice enfatizó: “No habrá un Estado Palestino ni siquiera después de 100 años salvo que la dirigencia palestina, primero y ante todo, combata el terrorismo”.[1] Es decir la AP tenía que combatir y eliminar la resistencia de su propio pueblo, como precio por un Estado que en el mejor caso, dadas las circunstancias y los hechos in situ, no sería más que un ente sietemesino al servicio de los intereses del imperialsionismo en toda la región. Y como la AP de Ramalah no tenía la capacidad de eliminar la resistencia palestina y los neocons soñaban con un siglo americano, dedujimos que el prometido Estado Palestino era pura quimera[2]. (95)
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En el segundo mandato, la secretaria de Estado C. Rice creó un equilibrio en política exterior limitando la preponderancia de la militarización de dicha política en detrimento de la diplomacia. C. Rice dijo “el Estado Palestino constituye un componente de la seguridad nacional de EEUU (…) nuestro objetivo es establecer un acuerdo de paz al finalizar el mandato de La Administración”[3]. Pensamos que las promesas de los imperialistas no se cumplen si no se les obliga a cumplirlas; esa ha sido una máxima histórica en las relaciones internacionales contemporáneas. (96)
La Administración empezó su segundo mandato contando con un escenario palestino favorable a sus proyecciones, debido a la existencia de un liderazgo encabezado por M. Abbas[4] armónico con el pensamiento y la acción del imperialsionismo. Junto a su plan para la democratización del Medio Oriente, EEUU exportó e impuso con la fuerza del capital y las armas[5] nuevos actores políticos elitiarios armónicos con su visión del ‘cambio’ del Oriente Islámico, acorde a los cánones de la guerra preventiva y el caos creativo. En ese proceso, La Administración sometió a los regímenes del Medio Oriente a la extorsión, tentación e intimidación, combinando variantes políticas, económicas y militares, para convertirlos de Estados Fallidos en Estados marionetas[6].
En el caso de Palestina, EEUU impuso a Salam Fallad[7], con su primera misión de participar en la liquidación de Y. Arafat y la destrucción de su influencia financiera, mientras su misión principal fue la de liquidar la resistencia palestina y crear un nuevo régimen palestino dependiente de la entidad sionista. En ese contexto, EEUU insistió en la celebración de elecciones legislativas en los territorios de la AP de Gazza y Cisjordania[8]. Los resultados favorecieron a Hamas, opuesto ideológica y políticamente a los planes de EEUU e Israel en Palestina y con comportamiento social y militar antagónico, hasta ese momento, con los postulados de la política exterior de W. Bush. (96-97)
La conducta de La Administración creó una realidad política y un nuevo desafío adverso a sus intereses. A partir de entonces, La Administración tuvo que tratar con una AP, en lo fáctico, dividida entre dos polos, circunstancialmente en pugna por la cuota de riqueza y poder: la presidencia de M. Abbas (Ramalah) y el gobierno presidido por Hamas (Gazza). Se trata de dos enfoques teóricos y programas políticos contrapuestos: realismo vulgar contra realismo racional. La élite de la AP de Ramalah convirtió su posición política en renta económica, que se tradujo en capital parasitario contractual y en la creación de feudos familiares y se enroló en los planes del imperialisionismo, al estilo de otras élites árabes fieles a sus intereses de clase.
C. Rice se había comprometido con Israel a celebrar una conferencia internacional bajo los auspicios de EEUU y Rusia, una vez culminado el repliegue de las tropas sionistas de la Franja de Gazza[9], con el propósito de normalizar las relaciones entre Israel y los Estados del norte de África y el Golfo Arábigo; considerar el pago de 2.2 mil millones de dólares a Israel para financiar dicha operación y el reasentamiento de los colonos en Galilea y Neqev y poner en marcha la Hoja de Ruta. Entretanto M. Abbas declaró que estaba decidido a poner fin al lanzamiento de cohetes contra objetivos israelíes, al costo que fuera necesario.[10]
El escenario palestino interno se presentó favorable al éxito de la penetración imperialsionista en las instancias de la AP de Ramalah y el pueblo palestino, sometido a una ocupación cuatripartita[11]. La Administración, consciente de que el arreglo de cualquier conflicto es el resultado de la correlación integral de fuerzas beligerantes, orientó sus esfuerzos hacia el manejo de La Causa Palestina. La táctica aplicada en su segundo mandato, evolucionó in situ, en tres carriles complementarios entre sí, apuntando al objetivo estratégico, es decir, desvirtuar La Causa Palestina y convertir a sus defensores en su antítesis. (PAGS 97,98).
Carril Sociocultural y papel de las Organizaciones No Gubernamentales (ONGs)
N. Sharansky propuso construir una sociedad palestina que contara con medios de comunicación, sistema judicial, partidos políticos independientes y ONGs que podrían apoyar un arreglo con Israel: “Si EEUU hace hincapié en la construcción de una sociedad civil palestina (…) dentro de tres años tendríamos una AP totalmente distinta. Con aquellos dirigentes que podrían ser elegidos en ese momento, podríamos discutir cuestiones como el futuro de Jerusalén y los refugiados”.[12]
En ese contexto aparecieron iniciativas que comprometieron los derechos del pueblo palestino. El liderazgo de la AP de Ramalah se acogió a la rendición incondicional ante el Plan Bush, de manera que “Palestina fue asesinada por el arreglo; la patria fue un simple Acuerdo de Oslo (1993) y el Estado fue la Proclamación de la Independencia (1988)”[13], mientras once mil palestinos ‘disfrutan’ de los campos sionistas de concentración y seis millones viven como refugiados.
Simultáneamente el imperialsionismo ha venido librando una guerra cultural permanente contra el pueblo palestino y su causa nacional con el propósito de quebrar su identidad y frustrar la recuperación de sus derechos históricos. El pueblo palestino es una parte inseparable de la nación árabe y de la ‘nación islámica’. Es decir, la cultura del pueblo palestino es esencialmente la cultura árabe-islámica, incluso los comunistas y marxistas leninistas árabes partimos en nuestros análisis de esa educación y cultura con vistas a cambiar las realidades socioeconómicas imperantes.
También hay que señalar que la estrategia del imperialsionismo en el frente cultural concierne a todo el espacio geopolítico árabe-islámico. La guerra cultural contra el pueblo palestino se inscribe en el marco de esa vieja-nueva estrategia. La cultura de un pueblo es su bastión más fuerte en el enfrentamiento a los desafíos que amenazan su ser y existencia. La destrucción de la cultura nacional es una condición imprescindible para quebrar y destruir el ser nacional.
Esta vez se busca eliminar el vector social del Islam, cambiar el Islam o eliminar a ambos, sobre todo si sabemos que los ideólogos del imperialismo, auguran y promueven el choque y la guerra de las civilizaciones de S. Huntington, mientras los nuevos césares, aprovechando la coyuntura internacional actual, caracterizada por un mundo unipolar, la correlación de fuerzas favorable, y la supremacía militar absoluta, reclaman sin pudor revivir las cruzadas contra el “enemigo verde”: El Islam, o cuando menos, consagrar la hipótesis de Parsons: “El camino más eficaz del desarrollo, lo marca la evolución de la sociedad occidental. Por lo tanto, el ámbito de elección de las restantes sociedades, se limitaría a decidir si se occidentalizan o por el contrario si desean mantener en vigor un sistema autóctono que las condena al atraso, o lo que no es mucho mejor, a un panorama de disolución permanente” (Parsons, 1974; 1979). En otras palabras, o nos adaptamos al nuevo status quo o desaparecemos. Es un enfoque puramente apocalíptico.
Bernard Louis, historiador británico, considerado padrino espiritual de los neocons, fue el primero en usar el término ‘choque de civilizaciones’ en 1964 relacionándolo con el conflicto israelo – árabe. Dijo: “Es una hipótesis sencilla: la crisis del Medio Oriente no surge de un conflicto entre Estados sino de un choque de civilizaciones”. O sea, según Bernard, el conflicto no se puede resolver con medios pacíficos, sino militares”. Bernard Louis se ha posicionado como el “Gurú” de los neo conservadores que llevan la batuta intelectual que está detrás de la nueva doctrina de seguridad y la lucha contra el extremismo violento[14].
Es lo que explica la destrucción intencionada del patrimonio cultural y civilizacional de la nación, principalmente en PALESTINA E IRAQ y la campaña virulenta contra el Corán y la tradición del profeta, es decir el Islam, ya que está en circulación por Internet una nueva versión del Corán, que lo desvirtúa y lo tergiversa por completo, y la intención perversa de reelaborar los programas de enseñanza en las escuelas árabes y latinizar el idioma árabe, cambiando su abecedario por letras latinas. La guerra imperialsionista contra la religión islámica y el idioma árabe, traerá como consecuencia, ya visible, el arraigamiento de los sentimientos e identidades cultural y nacional y radicalizará la animosidad contra EE.UU. y Occidente.
La obra ‘Choque de civilizaciones’ constituye un peligro teórico que pretende imponer en lo epistémico una categoría política inexistente en lo objetivo, con el propósito de eliminar la de ‘lucha de clases’ que sí existe en todas las sociedades conocidas. La cultura política de las sociedades tiene contenido material y espiritual emanado de su economía e ideología. La historia humana mostró que ninguna doctrina ideológica puede materializarse mediante la fuerza dura, pues corre el riesgo de convertirse en su antítesis, perdiendo toda validez teórica y práctica.
La inclinación de la administración Bush hacia la combinación de la fuerza dura con la fuerza blanda o de terciopelo tuvo en la teoría de Joseph Nye y el proyecto de RAND, su fundamentación teórica. Nye afirma que esa fuerza depende de la atracción de las ideas y la persuasión en vez del uso de la costosa y rechazada fuerza militar, por ello aboga porque una élite política o un Estado promueva el ‘soft power’ por encargo, ya que es más aceptable para la opinión pública árabe e islámica. Incluso Nye cree en la conveniencia de una “guerra civil ideológica” dentro de esas sociedades. Se le atribuye una frase celebre: “Lenon pudo más que Lenin” al comentar el efecto de su teoría sobre las sociedades de Europa del Este.
RAND coincide plenamente con el profesor Joseph Nye[15] en su teoría sobre la necesidad del empleo del soft power para conseguir los objetivos estratégicos de la política exterior de la Administración. Ese plan busca la destrucción del legado espiritual e ideológico, la cultura, las ideas patrióticas, nacionalistas y antiimperialistas en el mundo árabe-islámico, mediante fórmulas mediatizadas de un ‘Islam Americano’. En ese mismo contexto se inscribe Graham Fuller, autor de ‘The future of political Islam’(Editor: Palgrave Macmillan. May 2004) quien sugiere: “Nada puede mostrar el islamismo en una imagen nada atractiva más que una experiencia fallida en el poder”[16].
El imperialsionismo en Palestina ha causado la destrucción de 532 aldeas palestinas, el cambio de nombres árabes por otros bíblicos de 48 mil sitios en Palestina, la eliminación de la escritura árabe de las señales de viales, el cambio de la topografía, y la destrucción del olivo, árbol simbólico palestino. En la tesis (págs.70-72; 80.82, 93-102) se abordan brevemente las manifestaciones de la guerra cultural contra la causa palestina y el intento de crear el ‘palestino nuevo’.
La política exterior de la Administración contribuyó a la deformación de la cultura política de amplios sectores de las masas populares en Palestina, hecho reflejado en su comportamiento político pasivo y enajenado, contribuyendo a la consolidación de élites políticas palestinas afines al imperialsionismo y su estrategia de dominación regional, cuya visión y comportamiento político-militar parten de un realismo vulgar, capaz de sacrificar los intereses y derechos históricos y nacionales del pueblo palestino, en aras de conservar sus privilegios elitiarios.
La incondicionalidad de esas élites ante el comportamiento del imperialsionismo, imposibilita la consecución de un Estado palestino soberano e independiente, ya que los condicionantes de su creación eliminan, a priori, los atributos de un verdadero Estado. La geofagia y la limpieza étnica del imperialsionismo en Palestina reducen al mínimo el espacio físico-territorial para un Estado Palestino Viable, hecho que convierte esa idea teórica en una metamorfosis política que la anula. (99- 102)
Carril político-securitario-militar
La sustitución de una élite política palestina (Fatah) por otra (Hamas) [17]en el ‘poder’ de la AP no constituyó un cambio esencial en la naturaleza de dicha entidad ni un golpe de Estado contra la institucionalidad, sino una sustitución legal y legítima en el marco del gobierno autónomo, encadenado con el Acuerdo de Oslo. Según la estrategia norteamericana, cualquier proceso o arreglo pacífico del conflicto israelo-palestino, debe de servir a la seguridad estratégica del Estado de Israel, independientemente de quien ocupe la presidencia de la AP.
Sin embargo, EEUU, UE e Israel apoyaron la posición de M. Abbas y apuntalaron el proceso de negociación, ya que la AP se aferró a la estrategia de negociación eterna y la paz como opción estratégica[18]. En cambio, creemos que tanto la resistencia armada como la pacífica, hacen que las soluciones políticas tengan valor y sean viables. Desechar la opción de resistencia armada y adoptar la opción de las soluciones pacíficas como opción estratégica constituye un suicidio político, capitulación y pérdida de los derechos inalienables del pueblo palestino. (105)
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La Administración decidió financiar una fuerza de ‘Contras Palestinos’ con 86 millones de dólares, a propuesta de J. Negroponte, con el objetivo de luchar contra la resistencia palestina y quizás árabe, ya EEUU, Israel, la AP y los reaccionarios árabes quieren la región libre de cualquier tipo de resistencia, especialmente Hizbolah y Hamas. La política de la Administración provocó deformaciones y cambios conceptuales en los principios fundamentales del conflicto imperante en Palestina.
Además de convertir el conflicto árabe-sionista en conflicto israelo-palestino, logró convertir ése, en conflicto palestino-palestino, en aplicación de la doctrina del caos creativo. Creemos que la Administración lo hizo partiendo de su decisión de imponer a la fuerza militar su ingeniería social que propiciaría su dominación del escenario regional, fuente de recursos económicos principales (energéticos, financieros y mercado) recursos políticos (regímenes y élites políticas) y quizás recursos militares (la zona es un gran almacén de armamento de EEUU, pagado por las élites árabes y se ha usado en las guerras de la Administración). (106).
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Dada la polarización político-militar entre las dos partes integrantes de la AP, con el uso de la fuerza militar, Hamas puso fin al poder de la SPP.[19] Un artículo de la revista británica Sunday Times aseguró que “EEUU, Israel y la OLP (AP) han estado conspirando contra los resultados de las elecciones limpias palestinas porque simplemente no les convienen” (…) EEUU está bloqueando a Hamas y por consiguiente ese no tendrá otra opción que resistir política y militarmente (y) aumentar el apoyo popular a su gobierno”.[20]
En el marco de la táctica de asesinatos selectivos del liderazgo histórico palestino, EEUU se involucró en un intento de asesinato del líder de Hamas, Khaled Meshael; el atentado fue planificado en una capital árabe con la participación de expertos de la CIA de EEUU, MOSAD y SHABAK de Israel, los servicios de inteligencia del país anfitrión, la Inteligencia Palestina y la SPP. Mesheil fue objeto de otro fallido atentado sionista en Amman en septiembre de 1997[21].
Basada sobre documentos oficiales, Reuter reveló un nuevo plan de la Administración tendente a derrocar a Hamas: “El plan apoya el objetivo de crear alternativas democráticas a las opciones políticas totalitarias o islámicas extremistas (42millones de USD) se emplearán para promover grupos de monitoreo y periodistas locales que vigilarían las actividades de Hamas (…) se dedicarán 5 millones de USD a escuelas palestinas privadas que presenten un programa de enseñanza alternativo al controlado por Hamas(…) asesoría y entrenamiento estratégico a políticos y partidos seculares que se oponen a los islamistas de Hamas, a cargo del Instituto Republicano Internacional (…) mejoramiento del desempeño electoral y reforma partidista interna, a cargo del Instituto Nacional de la Democracia en coordinación con el Departamento de Estado”[22]. (108-109).
En reacción a la derrota de sus tropas élites en la Franja de Gazza, M. Abbas declaró el estado de emergencia en Cisjordania y promulgó una serie de decretos tendentes, a “destruir el poder judicial y la vida civil a favor de la militarización de la sociedad (…) suspender la Constitución, confiscar las libertades públicas y consagrar una dictadura militar”[23] e imponer las aplicaciones del Estado securitario, para justificar cualquier comportamiento político interior o exterior. Creemos que de esa manera, la AP de Ramalah entró en armonía total con la Administración que había hecho lo mismo en EEUU desde el 11 de septiembre de 2001. Así la AP se identificó plenamente con EEUU e Israel, creando una base sólida para su alianza en la lucha contra el ‘terrorismo palestino’ complicando el escenario conflictual en Palestina. (109).
Hamas, desde una posición de fuerza en Gazza intentó consolidar su status como interlocutor válido en el proceso de negociación en marcha por lo que manifestó su disposición a dialogar con Estados Unidos. R. Satlov opinó: “La situación derivada de los sucesos de Gazza constituye un gran revés (…) EEUU e Israel deben trabajar conjuntamente y mejor para enfrentar los nuevos desafíos (…) y lo mejor que puedan hacer es manejar el conflicto (…) y propiciar las condiciones para el día en que haya una solución final”[24]. Satlov, reconoció así el verdadero papel que ‘ambas potencias’ desempeñaron en el conflicto interno palestino.
La Administración, en concertación con M. Abbas e Israel puso en marcha su plan[25] concebido, a priori, para derrocar el gobierno deHamas y movilizó además a la UE, los regímenes árabes reaccionarios y otros sectores del espectro político palestino, para presionar aHamas: campaña propagandística, presiones financieras y hostigamiento militar[26]. Pensamos que el fracaso de la guerra de EEUU e Israel contra el Líbano; los reveses de la guerra imperialista en Iraq y Afganistán y la polarización político-militar entre Gazza y Ramalah, configuraron un escenario desfavorable a la estrategia de la Administración en el Medio Oriente, por lo que acudió a escalar la guerra contra Gazza con el propósito de quebrar la resistencia en la región. Aun así, la Administración no descartó la posibilidad de contactar y negociar, bajo condiciones, con Hamas en Gazza. (110).
De la defensa
Hamas ha evolucionado en su comportamiento político en la sociedad palestina bajo ocupación militar sionista transitando de la prédica a la beneficencia y el Yihad, llegando al gobierno y la política. …No obstante, Hamas plantea que “combate por la liberación de Palestina (…) la reforma (…) el alivio a las condiciones agotadoras creadas por la ocupación sionista ¡y de ninguna forma instaurar un Estado islámico!”[27]
Es cierto que Hamas pertenece de hecho al llamado ‘Islam Político’ (El término se atribuye al líder del nazismo, Adolfo Hitler, quien lo usó por primera vez en su encuentro con el entonces Muftí de Palestina, Amin Alhusainí. Hitler le dijo: “No les temo ni a los judíos ni a los comunistas; sí le temo al Islam Político”. Fuente: Adduyni Husam, “Movimientos del Islam Político y la Filosofía de Gobierno”, publicado el 13 de abril de 2010 en http://www.asharqalarabi.org.uk/mu-sa1/b-mushacat-3891.htm) y lucha por espacios en el ámbito palestino.
El profesor Rached Alghannuchi, presidente del Movimiento del Despertar Islámico Tunecino (reconoce el Islam Político), aconseja a los partidos islámicos que participan en las elecciones parlamentarias en los países árabes a “no sobrepasar el límite del 30% de los escaños, porque los regímenes árabes todavía no están listos para un gobierno de los islámicos”[28].
Otros criterios apuntan a que los propios partidos islámicos inclusive Hamas, no están listos para gobernar y ello se debe a que no diferencian entre ‘Islam cultural’ e ‘Islam Político’ o que su ideología les impide tratar la política con pragmatismo y flexibilidad, que podría negociar sus principios.
El profesor Jamal Albanna, uno de los grandes pensadores islámicos racionalistas y autor de “El Islam es una religión y una nación; No es una religión y un Estado” (Editora Shorouk. El Cairo, 2008) cree que “el problema de los partidos islámicos radica en que buscan darle un carácter institucional a la religión; no son modernistas y adoptan visiones tradicionales (…) no acompañan los requerimientos de la contemporaneidad y se aferran a dogmatismo ideológico perteneciente a determinadas épocas”[29].
En cuanto a la composición orgánica de Hamas, encontramos que todos los sectores de la sociedad palestina están representadas en su seno: intelectuales, clero, pequeña burguesía, asociaciones femeninas, hombres de negocios, los campesinos…etc. aunque su liderazgo representa principalmente a la burguesía comercial y compradora (clientelar). Su proyecto es una economía capitalista caracterizada por una intervención importante del Estado.
Sobre la evaluación de la actuación de Hamas
En el caso de Hamas, como un nuevo actor en el contexto islamico, cobra validez la máxima de Wolfgang Von Gotha (1749 – 1832): “La teoría es gris, verde es el árbol de la vida”.
A mi juicio, Hamas, en su afán de convertirse en el actor principal y casi único en los territorios ocupados de Gazza y Cisjordania, ya que originalmente pretendía sustituir a la OLP, cometió dos errores estratégicos que afectaron su imagen y legitimidad interna y propiciaron cierto reacomodo de su rumbo político en detrimento de su estrategia fundacional:
El primero: la participación en las elecciones legislativas de la AP, bajo condiciones de ocupación militar extranjera, como respuesta al plan de reforma y democratización impulsado por la administración W. Bush. Hamas ganó la mayoría de las elecciones municipales y legislativas sobre la base de un programa político opuesto al plan norteamericano y la ocupación sionista y formó un gobierno de autonomía.
Esos hechos, independientemente de las intenciones y justificaciones, implicaron que Hamas haya reconocido, de hecho, el Acuerdo de Oslo de 1993, contra el cual venía luchando, y abandonado gradualmente la lucha armada por la liberación nacional.
Ello constituye una violación flagrante de su propia carta fundacional que prohíbe radicalmente el concepto de arreglo político y de la concesión de cualquier parte de la tierra palestina a cualquiera. Es decir, Hamas dio un paso grave hacia el reconocimiento de Israel, el Acuerdo de Oslo y todo el proceso de normalización de relaciones con el enemigo histórico de la causa palestina.
El segundo: su involucramiento en una guerra fratricida que derivó en la división política, además de geográfica, de los territorios ocupados en 1967. Así, Hamas se igualó en pensamiento y comportamiento con la AP, su adversario desde 1993. Las consecuencias de esa acción han sido catastróficas para la Causa Palestina. En la Tesis abundan los detalles.
EEUU y sus aliados, para reconocer a Hamas como actor en el marco de las estructuras de la AP, exigió tres condiciones, a mi juicio, suicidas para Hamas: reconocer la legitimidad del Estado de Israel; renunciar a la lucha armada y acatar todos los acuerdos firmados por la AP desde 1993. El margen de maniobra fue muy reducido y EEUU puso en marcha su plan de derrocar a Hamas y poner fin definitivo a la resistencia palestina en Cisjordania y Gazza, que culminó en la guerra de 2008-2009.
A partir de entonces, Hamas procedió a aplicar medidas dentro de la Franja de Gazza que afectan directamente a la Causa Palestina, entre otras, restringir y limitar las acciones de la resistencia contra la ocupación militar sionista; detener a guerrilleros en misiones combativas; monopolizar los espacios públicos y tratar de imponer su percepción de lo que sería la ley islámica en Gazza. Prácticamente se ha enemistado con todas las organizaciones palestinas.
Se ha creado un ambiento sociopolítico desfavorable al gobierno de Hamas, que sufre además de un bloqueo férreo en Gazza, incluso con un muro subterráneo de 10 Km. en la frontero con Egipto (30 m de profundidad y medio metro de espesor de acero suministrado por EEUU) para luchar contra los túneles populares y la resistencia.
Existen comunicaciones secretas entre la administración norteamericana y Hamas desde el segundo mandato de Bush. Actualmente la administración Obama tiene canales de contacto con la dirigencia de Hamas en el exterior. Incluso, Los interlocutores norteamericanos, oficiales y no oficiales, le pidieron a Hamas no hacer declaraciones a la prensa sobre los encuentros que se celebran entre ambas partes para evitar las presiones del Lobby sionista en EEUU sobre la Administración, que ha decidido tratar con el Movimiento tanto si está en el gobierno de la AP como si está ajena al mismo.
Se prevé que una personalidad académica norteamericana de origen palestino (de Gazza) supervise los contactos bilaterales. Se ha efectuado un encuentro en Damasco entre Khaled Meshael y una delegación del CNI (Consejo de los Intereses Nacionales) de EEUU, que aglutina a ex diplomáticos que apoyan la Causa Palestina como una causa humanitaria y se oponen al comportamiento de los grupos sionistas de presión.
Es decir, existe la voluntad y la disposición bilateral de establecer contactos y dialogar sobre la situación del arreglo político propuesto por la Administración. Si tomamos en cuenta la naturaleza de clases del liderazgo de Hamas, su ideología y su comportamiento político actual, podríamos estar en presencia de un proceso de reproducción de la experiencia de la OLP, que terminó sucumbiendo ante los planes de EEUU y sus aliados, o consagrar la división definitiva entre Cisjordania y Gazza, y así tendríamos dos ‘Estados viables’ que se reunificarían bajo la voluntad de EEUU y sus intereses. En este caso, parafraseando a FCR, quisiera estar absolutamente equivocado.
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¿Cómo va a evolucionar Hamas? Nadie lo puede asegurar y prefiero no hacer conjeturas prematuras. No hay garantías absolutamente seguras en cuanto a la evolución de una sociedad humana determinada se refiere. Nos habían inculcado que el socialismo era irreversible y ser comunista es alcanzar la máxima categoría de revolucionario.
Teóricamente debería ser, pero la política es lo que es de facto. El derrumbe de la URSS, el desmoronamiento del PCUS y una serie de partidos comunistas y la advertencia hecha por Fidel Castro en el aula magna de la Universidad de La Habana en noviembre del 2005, presentan las premisas reales para no juzgar, a priori, el futuro de Hamas y los demás movimientos nacionalistas islámicos en su lucha por la liberación y emancipación de sus pueblos.
Existe un referente histórico real que podría compararse con la situación de Hamas. El caso de Indonesia: “El primer movimiento anticolonialista fue “Sarakat Al Islam” (Unión Islámica) un grupo islamista creado en 1920 para combatir la ocupación holandesa. En ese contexto V. I. Lenin envió a Indonesia un comunista holandés, Henk Sneevliet, quien decidió trabajar con ellos (y) llegó a transformar ese movimiento en un movimiento comunista, que más tarde se convirtió en el Partido Comunista de Indonesia, el segundo en orden de importancia en toda Asia”[30].
También existe la posibilidad de que Hamas se convierta en su contrario. En definitiva, como dijera K. Marx, “todos los movimientos políticos del Oriente nacerán con ropaje de religión”.







