Afganistán: Karzai, los demás señores de la guerra y el Talibán. Por qué se aplazaron las elecciones

Hace poco se aplazaron las elecciones parlamentarias por tercera vez. Las explicaciones contradictorias del gobierno del títere yanqui Hamid Karzai y sus amos yanquis han suscitado dudas acerca de las causas de los aplazamientos. Estados Unidos presionó muchísimo por celebrar elecciones en el Irak ocupado y, hasta ahora, en el Afganistán ocupado. Lo que los yanquis definen como democracia en un país bajo su dominación son elecciones "pluripartidistas". No importa que los partidos sean lacayos ni que lleven años oprimiendo al pueblo, pues ésos son requisitos para tener "legitimidad’ a los ojos de los yanquis y para que éstos dé su "aval" para que un país celebre elecciones. Tal es lo que quieren decir los yanquis cuando hablan de exportar la democracia.
La votación el año pasado en Afganistán que por magia puso a Karzai, el consentido yanqui, en la presidencia fue una farsa, pues el fraude no conoció límite alguno. Es más, la ocupación yanqui no ha mejorado la situación de la población.
La manifestación más clara de eso es la situación de las mujeres. Éstas están bajo enormes presiones para permanecer en casa, no participar en la vida política y social y someterse a la dominación masculina. Aún es común el suicidio por autoinmolación. En los últimos meses, al menos 52 mujeres de la provincia de Herat se inmolaron, en muchos casos para escapar de los abusos del matrimonio. Según médicos y funcionarios, en el último año al menos 184 mujeres que se presentaron en el hospital regional de provincia se habían prendido fuego y 60 de ellas murieron. Es probable que sea mucho mayor el número de suicidios por autoinmolación y tentativas de suicidarse, pues sólo se registran las víctimas que se presentan en los hospitales. Hace poco, se dieron dos casos de ejecuciones de mujeres a pedradas (por "adulterio"). El más reciente es de una mujer llamada Amina, de 29 años, de la provincia de Badakhshan, en el noreste del país. Está al alza la compraventa de mujeres y niñas. Estos crímenes ilustran cómo la ocupación ha conservado y fortalecido las relaciones feudales y son típicos de la "democracia" que la ocupación yanqui ha traído.
Los medios informativos estadounidenses y occidentales describen las elecciones parlamentarias como otro paso en "la marcha hacia la democracia" del país, pero no son sino otro paso para legitimar la ocupación y el engendro del gobierno títere... y los problemas que encierran su celebración revelan el trabajo que le está costando a los ocupantes formar un gobierno lacayo estable. En el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza en enero de 2005, el ministro del Exterior de Afganistán, Abdullah Abdullah, opinó sobre las elecciones: "Aunque no se celebren a tiempo debido los preparativos técnicos, que son necesarios, se llevarán a cabo a uno o dos meses de la fecha original, en el verano. Eso estará bien y la ciudadanía lo aceptará". Originalmente, el plan era celebrar las elecciones parlamentarias al mismo tiempo que las presidenciales. Después de demoras, se celebraron las presidenciales en octubre de 2004 y las parlamentarias se aplazaron a marzo de 2005. Luego, decidieron aplazarlas dos meses más. Por fin, tras la visita de la secre de Estado yanqui, Condoleeza Rice, las autoridades anunciaron su celebración para septiembre.
Oficialmente se aplazaron porque el aumento del cultivo de amapola (materia prima del opio) y la "seguridad’ eran los principales obstáculos. Luego, dijeron que caía el cultivo de amapola este año, pero de todos modos aplazaron las elecciones. El opio siempre era un pretexto, aunque efectivamente es un problema en el país. La amapola es el cultivo número uno del país. La economía depende muchísimo de la producción de opio y heroína, que representaron el 60% del PIB del país en 2004. Esta dependencia está creciendo dramáticamente. El 87% del opio del mundo proviene de Afganistán. La mayoría de la heroína que se vende en las calles de Europa y una parte de la que se vende en Estados Unidos es de origen afgano. La narcopolítica del gobierno estadounidense es tan antigua que el narcotráfico de la CIA que importó el polvo de la muerte del sur de Asia a los ghettos de Estados Unidos durante la guerra de Vietnam. En los años 1980, el narcotráfico de la CIA en América Central costeó la guerra secreta contra el gobierno sandinista de Nicaragua. El observador objetivo puede preguntarse si Estados Unidos de veras considera como problema el cultivo del opio en Afganistán. La noción públicamente propagada de que se puede eliminar la dependencia económica del opio en unos meses (a tiempo para las elecciones) da a entender que a Estados Unidos le vale un comino la situación.
El pretexto de la "seguridad’ también es mentira. De hecho, el gobierno tiene que alcanzar un acuerdo con los talibanes, los reaccionarios fundamentalistas islámicos que subieron al Poder con el apoyo yanqui en los años 1990 y a los cuales quitó la invasión yanqui de 2002. El 26 de marzo, Kabul En Línea informó: "Al insinuar que se permitiría que los líderes talibanes moderados se postularan en las elecciones parlamentarios, el presidente Karzai dijo que pronto se les invitaría a algunos de ellos a charlas con el ex rey Zahir Shah". Karzai ha intentado esto antes. A comienzos de abril, se extendió la oferta al alto líder talibán mulla Omar y al jefe del Partido Islámico, Bulbudin Hekmatyar, el tristemente célebre fundamentalista que recibió más de la mitad del dinero y armas que Estados Unidos suministró durante la guerra contra la Unión Soviética. Esto salió a la luz el 9 de mayo cuando una "comisión independiente" encabezada por Seghabatolh Mahaddedi (un mujaidín veterano que fue primer presidente del gobierno islámico antes del Talibán) les ofreció amnistía a los dos hombres, "a cambio de deponer las armas, respetar la constitución y obedecer al gobierno".
No obstante, el vocero talibán Abdol Latif Hakimi rechazó la oferta casi en el acto. Según Reuters, dijo: "No necesitamos ninguna garantía de seguridad’ y que a órdenes de Omar, "hemos aumentado los ataques a los soldados estadounidenses en las últimas semanas y seguiremos haciéndolo".
Los ataques a los soldados estadounidenses y gubernamentales efectivamente han aumentado en las últimas semanas. También están en ascenso las manifestaciones y movimientos populares en diferentes partes del país, lo que refleja la oposición popular y la inquietud ante la ocupación y el gobierno lacayo y los demás señores de la guerra. Las fuerzas reaccionarias tales como los talibanes tienen una buena situación de que sacar provecho y en que aumentar su actividad en un tiempo de calma relativa debido al excepcional frío del invierno.
El pretexto de la "seguridad’ de Karzai oculta otra agenda política. Desde la invasión se ha librado una lucha por el poder entre las fuerzas que colaboraron con Estados Unidos para echar al Talibán y ocupar al país. Karzai ha sido el consentido del occidente y de Estados Unidos. En los últimos tres años, con la ayuda de Estados Unidos, Karzai ha venido tratado de poner bajo su control y de la dirección yanqui a más fuerzas o de plano echarlas del poder. Tras las elecciones presidenciales, se apuesta a afianzar su poder y reducir lo más que sea posible el poder de los demás señores de la guerra en el parlamento. Ya ha obligado a algunos señores de la guerra a reconocer su autoridad. Por ejemplo, tras una ronda de choques armados, Karzai obligó a Ismail Khan a abandonar su puesto como gobernador de la provincia de Herat y a aceptar un puesto ministerial. Burhanuddin Rabbani, otro presidente del gobierno islámico antes del Talibán y prominente integrante de la poderosa Alianza del Norte, optó por aliarse con Karzai. Antes de las elecciones presidenciales, destituyeron al general Qassim Fahim de la vicepresidencia. Hace poco, el poderoso señor de la guerra uzbeko, Rashid Doustum, aceptó con renuencia dejar el puesto de gobernador de provincia y ser jefe de las fuerzas armadas federales.
En cierta medida, Karzai ha estado usando a los talibanes como garrote para meter en cintura a los demás señores de la guerra. De otro lado le encantaría incluir a los talibanes en su gobierno, pues con ellos puede fortalecer el predominio de la nacionalidad pashta en el gobierno, pues los talibanes y Hekmatyar son pashtos. La mayoría de los demás señores de la guerra de fuera del gobierno y muchos de aquellos que ahora están en él son de otras nacionalidades, principalmente tadzhikíes, uzbekos y hazaras. La dominación pashta ha sido fuente de roces desde la retirada soviética. La reaccionaria clase feudal de la población pashta quiere conservar su dominación tradicional, pero otros elementos feudales reaccionarios quieren compartir el poder o gobernar en su respectiva parte del país. Estos conflictos étnicos no tiene relación alguna con los intereses del pueblo ni del país, son simplemente manifestaciones de intereses de clases reaccionarias. Karzai le dijo a Hekmatyar que le tiene un "lugar reservado" en las próximas elecciones. O sea, tendrá garantizada una candidatura al parlamento pero no tendrá garantizado en curul en el parlamento.
A pesar de los conflictos, se está perfilando rápidamente la integración de algunas fuerzas talibanes en el gobierno de Karzai, en parte porque no existe ninguna diferencia de importancia entre el gobierno títere de Karzai y el Talibán. Ambos bandos obedecen a los intereses de los reaccionarios terratenientes, señores de la guerra, líderes tribales e imperialismo. Estados Unidos nunca objetó la participación del Talibán como tal sino sus alianzas con Al Qaeda. Justo antes del 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos le dio 400 millones de dólares al Talibán para reforzar su aparato represivo y generar estabilidad con el propósito de asegurar que la petrolera norteamericana Unocal pudiera tender el oleoducto de Asia central por Afganistán al mar Ãndico, entre otras cosas. Hoy, el gobierno de Karzai representa los intereses de los principales reaccionarios del país, entre ellos los talibanes y Hekmatyar y los intereses de los ocupantes yanquis. Un artículo de semanario Omid señala que la única diferencia entre el gobierno de Karzai y los talibanes es que ahora se les está pidiendo a éstos que "moderen" su posición: ¡cambiar las pijamas y turbantes por sacos y corbatas!
El verdadero motivo del aplazamiento de las elecciones es la necesidad de fortalecer y consolidar la posición de Karzai, que quiere decir la posición de Estados Unidos, que necesita tiempo para elaborar un plan largoplacista y asegurar una estabilidad que le convenga. Es probable que el anuncio del aplazamiento tras la visita de Rice se debe a que Estados Unidos les dio orientación y recomendaciones, y a que tiene que ver más con la política del gobierno yanqui que con el opio o la "seguridad’ en el país. Tal es el verdadero rostro de la "marcha hacia la democracia" de Estados Unidos: se planea y se lleva a cabo todo de acuerdo a los intereses de los ocupantes estadounidenses.
30 de mayo de 2005. Servicio Noticioso Un Mundo Que Ganar.







