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11/08/2010 :: Mundo

Agosto Negro: Jamil Al-Amin (H. Rap Brown) contra la tiranía y la opresión

x Amig@s de Mumia
Un preso político que personifica varias etapas y facetas de la lucha

por Carolina Saldaña

A la vez que George Jackson, W.L. Nolen, Hugo Yogi Pinell y muchos otros compañeros lucharon para formar un movimiento revolucionario dentro de las prisiones, el Movimiento de Liberación Negra asumió muchas diferentes formas y se peleó en distintos niveles en las calles de los Estados Unidos.

Las luchas que sacudieron los cimientos de la nación hace cuatro décadas se reflejan en los presos políticos que quedan castigados en prisión hoy en día. Todos han sido criminalizados por su actividad política. La mayoría han sido activistas de los Panteras Negras; ciudadanos de la República de Nueva África; guerrilleros del Ejército de Liberación Negra; o integrantes de la organización anti-sistémica MOVE. Algunos han participado en más de uno de estos grupos.

Pero también hay presos políticos musulmanes detenidos en la ola de terror anti-islámica actual, igual que compañeros que han participado en formaciones anteriores, tales como la Organización de Unidad Afro-Americana, fundada por Malcolm X; el Movimiento de Acción Revolucionaria (RAM), el Comité Coordinadora Estudiantil No-Violento (SNCC) y organizaciones locales.

En su lucha por la libertad, un factor que une a todos estos presos es el reclamo del derecho a la auto-defensa, que sea a través de la palabra, la organización o las armas. Y lo que es imperdonable para el Estado es que estos presos han ejercido este derecho para proteger a su pueblo, sus movimientos, sus comunidades y sus propias vidas. Cuando los llamados “padres fundadores” de Estados Unidos afirmaron en la Segunda Enmienda a la Constitución “el derecho de las personas a tener y portar armas, así como a mantener una milicia”, ellos NUNCA pretendieron que esto fuera un derecho de los esclavos o de los hijos e hijas de esclavos.

Un preso político que personifica varias etapas y facetas de la lucha es Jamil Al-Amin, detenido el 21 de marzo del 2000, por un ejército de alrededor de 150 agentes de la FBI y policías, con la ayuda de perros rastreadores y un helicóptero guiado por radar infrarrojo en un bosque en las afueras del pueblo de Whitehall, condado de Lowndes, Alabama. Lo acusaron de disparar, cinco días antes, a dos ayudantes del sheriff, quienes pretendieron ejecutar una orden de detención por delitos menores resultantes de una infracción de tránsito el 31 de mayo de 1999 en Atlanta, Georgia. Uno de los ayudantes murió y el otro fue herido.

Durante 25 años, Jamil Al-Amin había sido clérigo musulmán y respetado líder de una comunidad en Atlanta devastada por la pobreza y la venta de droga, donde el imam se opuso al narcotráfico, la brutalidad policiaca y los abusos de los caseros. Tanto musulmanes como no musulmanes le dan crédito por mejorar la calidad de vida en esta comunidad. Ha sido una voz por la paz y también por el principio islámico de resistir a la tiranía y la opresión. Siempre ha afirmado el derecho de la gente a la auto-defensa.

Dice Mumia Abu-Jamal: “El imam Jamil ha vivido una buena vida de servicio a su comunidad espiritual y étnica. Merece con creces el apoyo total a los esfuerzos para liberarlo para que pueda regresar a su comunidad”.

En el juicio de Al-Amin, celebrado a principios de 2002 en medio de la paranoia y fervor anti-islámico después del ataque contra las Torres Gemelas, la cobertura mediática fue especialmente prejuiciada. Comenta Mumia que “cuando el miedo y el odio penetran la consciencia, la lógica casi nunca persiste”.

Lo mismo se puede decir del trato a otros presos musulmanes como Richard Mafundi Lake, acusado de escribir propaganda “anti-americana” en un pizarrón durante septiembre de 2001, cuando estaba explicando la demanda de reparaciones por la esclavitud. También tenemos el ejemplo de Patrice Lumumba Ford, quien esencialmente está en prisión por oponerse a la guerra en Afganistán; fue tachado de terrorista talibán por haber pedido una visa para visitar el país bajo ataque militar. El preso ecologista Daniel McGowan ha denunciado que la población musulmana es de 65 a 70% de la total en un “pequeño Guantánamo” donde él se encuentra ––la nueva Unidad para el Manejo de Comunicaciones (CMU por sus siglas en inglés), dentro de la prisión súpermax de Marion, Illinois. La existencia de la CMU es una “secreta abierta”; ni siquiera aparece en el directorio de la prisión. En esta unidad experimental, las prácticas de aislamiento, comunicaciones severamente restringidas y privación sensorial no se aplican a presos considerados de alto riesgo, sino a personas que “podrían representar un problema de seguridad”. http://supportdaniel.org/blog/?p=37

Pero Jamil al-Amin no sólo fue criminalizado en las cortes y en la prensa por su trayectoria como imam. Su pasado en el movimiento de los años ’60 tuvo mucho que ver con su condena a cadena perpetua. En aquel entonces, todavía no había tomado su nombre islámico. Era simplemente H. Rap Brown.

Fue precisamente en el condado de Lowndes, entre otros lugares, donde el joven Rap trabajó con Kwame Ture (aún conocido como Stokely Carmichael) en SNCC en apoyo a la gente negra que reclamaba su derecho a votar. En vista de los asesinatos, bombardeos, incendios y golpizas perpetrados por el Ku Klux Klan y policías locales en contra del movimiento pacifista liderado por el Dr. Martin Luther King, algunos de los integrantes de SNCC, incluso Carmichael y Brown, plantearon la demanda del Poder Negro e insistieron en la necesidad de la auto-defensa.

No eran los primeros en el Movimiento de Derechos Civiles que pensaban que la defensa armada era necesaria. En los años ’50 Robert Williams organizó un escuadrón para defender al movimiento en Monroe, Carolina del Norte, y en 1962 publicó su libro Negros con Armas desde el exilio en Cuba. De la misma manera, unos ciudadanos, principalmente veteranos de la Segunda Guerra Mundial y de la Guerra en Corea, organizaron los Diácanos por la Defensa (Deacons for Defense) para proteger al movimiento y la comunidad negra de Jonesboro, Luisiana, en 1964; un poco después, unas 21 agrupaciones de esta organización se formaron en los estados de Luisiana, Misisipi y Alabama.

Ante la violencia del KKK contra votantes negros en Alabama, H. Rap Brown y Stokely Carmichael trabajaron con campesinos y aparceros locales para formar la Organización Pro Libertad del Condado de Lowndes. Ahí la población era 97% negra pero el poder estuvo en manos de los blancos. El símbolo de la supremacía blanca, tanto en este condado como en todas partes del Sur, era el gallo blanco. En cambio, la nueva organización adoptó el Pantera Negra como su símbolo. Después, Huey P. Newton y Bobby Seale le pidieron permiso para usar este símbolo para el partido que ellos fundaron en Oakland, California en 1966.

Desde 1964 hasta 1968, las comunidades negras en muchas partes de Estados Unidos estaban en llamas cada verano. Y durante varias de estas rebeliones, H. Rap Brown fue detenido por “incitar un motín”. Es bien conocido por gritar “¡Los negros construimos este país y si no hay cambio, lo vamos a quemar!” y por denunciar que “la violencia es tan americana como el pay de cerezo”. Al no comparecer en la corte para enfrentar cargos en Cambridge, Maryland, el se volvió objetivo de una cacería nacional conducida por el FBI. En 1968, cuando SNCC y los Panteras Negras se unieron durante unos meses, Brown fue nombrado Ministro de Justicia del partido Panteras Negras. Fue encarcelado por un dudoso robo en Nueva York desde 1971-1975 y durante estos años se convirtió al islam suní y cambió su nombre a Jamil-al Amin.

Después de su condena, el imam fue mantenido en aislamiento durante seis años en la prisión de máxima seguridad Reidsville, en el estado de Georgia. Aunque no tiene cargos federales, fue trasladado al penal considerado el peor “Guantánamo” dentro de Estados Unidos ––ADX Florence en Colorado––, a petición de las autoridades de Georgia, quienes alegaron que sus prisiones no eran suficientes seguras para mantenerlo ahí. Ahí también se encuentra el Dr. Mutulu Shakur.

Desde que la primera unidad de control se estableció en el penal Marion en 1972, seguido por la conversión de la prisión entera en una súpermax en 1983, estas unidades se han incorporado en las prisiones estatales a través de Estados Unidos, utilizando la más alta tecnología electrónica, como en Pelican Bay en California donde se encuentra Hugo Pinell y SCI Greene en Pensylvania donde se encuentra Mumia Abu-Jamal y Russell Maroon Shoats. Aunque los presos políticos son un pequeño porcentaje de todos los presos en Estados Unidos, son un alto porcentaje en las unidades de control. En el súpermax ADX Florence, el aislamiento se endurece con la privación sensorial, la extrema violencia de los guardias, experimentos de privación de sueño y otras prácticas de modificación de comportamiento.

En una entrevista con J.R. Valrey de Block Report Radio un poco después del traslado de Jamil al-Amin a ADX Florence, su esposa y abogada Karima Al-Amin reportó que sólo pudo hablar con su esposo a través de un plexiglás en una cabina pero que se veía bien a pesar de la tortura que sufre diariamente.

Jamil Al-Amin hizo los siguientes comentarios en una entrevista grabada en video antes de su encarcelamiento:

––Mirando hacia atrás ¿valió la pena todo esa lucha, todo ese dolor?

––Creo que tenemos que analizar la lucha como un proceso en curso. Si pensamos que la lucha empezó en los ’50, podríamos razonar que terminó en los ’60. Esto no es el caso. Cuando el primer africano se rebeló contra ser esclavizado, él presentó una alternativa a la esclavitud que ha servido para construir otra historia. Lo que vimos en los ’50s y los ’60s era movimiento. Y hubo muchos movimientos antes ––el movimiento abolicionista, el movimiento contra la esclavitud, el movimiento de Niagra, el movimiento de derechos civiles, el movimiento por la libertad de expresión. Pero la lucha es un proceso en curso. Hoy en día hay lucha, aunque esté a otro nivel.

––¿Qué es lo que ves hoy en día?

––Hay más componentes alineados para participar en la lucha hoy que en los ’60.

––¿Pero no ves nada análogo al partido Panteras Negras o a SNCC?

––Esas organizaciones cumplieron su propósito, pero otras organizaciones van a nacer, organizaciones de activistas, y el activismo será más intenso en muchos casos. Porque tenemos que entender que SNCC evolucionó hasta cierto punto y luego aparecieron los Panteras Negras. Pero los Panteras no representaban el final. Después de ellos vino el Ejército de Liberación Negra. Lo que pasó es que no existía una verdadera base para sostener la acción militar. ¿Pero qué es lo que sucede hoy? Hay una actitud militarista entre los jóvenes. Aunque la energía está mal dirigida y muchos condenamos el fratricidio que está sucediendo ¿de qué otra manera se entrena un ejército en este país?

––¿Entonces consideras lo que sucede en los centros urbanos como algo constructivo y positivo?

––No, no es constructivo y positivo, pero es algo que siempre es el preludio a la lucha armada en cualquier país. Siempre ha sido el caso.

Afirma el imam que lo que hace falta es otra consciencia y otro compromiso. Para él, esta nueva consciencia se encuentra en el Islam.

http://www.youtube.com/watch?v=Ji_GNrCHnak&feature=related

http://www.thetalkingdrum.com/jamil.html

Envíale una carta o tarjeta a:

Jamil Al-Amin
Reg. 99974-555
U.S.P. ADMAX
PO Box 8500
Florence, CO, 81226

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