Medio Oriente :: 12/11/2013
Algunos países agresores pretenden recomponer las relaciones con Siria
El Gobierno sirio lejos de entusiasmarse se ha mostrado sin ningún tipo de interés de aceptar las disculpas de la monarquía del país gasífero

El gobierno de Qatar liderado por el emir Tamim bin Hamad al Zani comenzó a enviar señales a Damasco sobre su intención de modificar su política agresora para establecer nuevos vínculos con el Gobierno sirio del Presidente Bashar Al-Assad.
Hace más de dos años el Gobierno qatarí impulsó una política de confrontación directa en conjunto con Turquía y la Hermandad Musulmana contra el pueblo sirio. De ese modo fue uno de los principales financistas de los grupos mercenarios enrolados en el Ejército Sirio Libre (ESL). Esta tesitura de la monarquía y sus aliados estaba sujeta a un plan ambicioso de constituirse como el principal polo de influencia en la región. Pero el retiro del apoyo de Estados Unidos y la alianza de Arabia Saudita con el Estado sionista de Israel, sumado al fortalecimiento del eje de la resistencia –Siria, Irán y Hezbolláh-, han llevado a Doha y a Ankara a revisar su política hostil.
La liberación de los nueve rehenes libaneses, realizada en parte con la mediación qatarí, fue el comienzo de una serie de mensajes de cambio de actitud para restaurar las relaciones bilaterales con Siria. Según distintos medios de información Qatar ha utilizado varios canales de contacto a través de los cuales ha realizado varias ofertas a Siria, donde los principales elementos volcados son cese de la campaña mediática de la cadena Al Yazira contra el Estado sirio y comprometerse a financiar el proceso de reconstrucción de Siria. Además, de interceder sobre varios grupos mercenarios para garantizar su presencia en Ginebra II.
Pero el Gobierno sirio lejos de entusiasmarse con la recomposición de las relaciones con Qatar se ha mostrado sin ningún tipo de interés de aceptar las disculpas de la monarquía del país gasífero. En ese sentido el Presidente Bashar Al-Assad cree que el daño causado por Qatar es irreparable en el corto plazo, ya que fue uno de los principales responsables del derramamiento de sangre en su país, que le costó la vida a decenas de miles de ciudadanos sirios y la destrucción de varias ciudades.
La imposibilidad de derrocar a Al-Assad luego de dos años de guerra impuesta a través de miles de mercenarios extranjeros, está comenzando a repercutir en varios países agresores, que además de Qatar, se refleja en Turquía que comenzó a cerra su frontera a los mercenarios y de Kuwait que pretende restablecer relaciones diplomáticas con el Estado sirio.







