Chile :: 15/12/2013
Ante las elecciones de hoy en Chile
Abstención electoral,¡la verdadera mayoría!

La posición política del MIR en las recientes elecciones fue la abstención y el voto nulo, la misma definición hemos adoptado frente al balotaje. Es una decisión correcta que nos permitirá construir una oposición popular al neoliberalismo y socavar la política dominante que no da respuesta a las necesidades de cambios democráticos reales.Hace trece años las dos expresiones neoliberales no pueden ganar el gobierno en primera vuelta, lo que revela el hastío de la población frente al abuso de poder y la corrupción política. A esto se suma, el acondicionamiento de la población de optar como único método de superación política la alternancia entre la concertación y la alianza. Esta lógica de “participación democrática”, ha invisibilizado la construcción de una izquierda con fuerza propia, que se constituya en oposición política y luego en alternativa que surja de su unidad programática.El 51% de las personas habilitadas para votar no lo hicieron en esta oportunidad, lo que confirma un alto rechazo a la institucionalidad vigente, nunca antes vista en una elección presidencial, muy similar a la abstención de las municipales.El 46% de los votos que obtuvo la nueva mayoría representa sólo el 23% del padrón electoral real, en el caso de la alianza sólo un 12,5%.En consecuencia, la gobernabilidad del país se sustenta en menos de un tercio del electorado nacional, situación que no es tan evidente para la mayoría de la población, pues la abstención no es considerada en la contabilización final. Al igual que en elecciones anteriores, el sistema binominal cumplió un rol determinante para las coaliciones. Ambos sectores lograron otra vez, una sobre-representación parlamentaria. La nueva mayoría obtuvo 68 diputados, lo que en un sistema proporcional serían sólo 57. La Alianza en cambio, habría obtenido 43 diputados y no los 48 que logró. El bloque en el poder no alterará la esencia del binominal, pues les ha permitido copar todos los cargos parlamentarios sin contrapeso alguno.En las dos últimas elecciones presidenciales, el duopolio político ha fabricado algunos candidatos con la finalidad que se consoliden como sucesión natural de la alianza y/o la concertación. Tal es el caso, delos candidatos Marco Enriquez-Ominami y Franco Parisi, ambos sostenedores de la economía de mercado, quienes constituyen, juntos o por separados, la tercera fuerza electoral del padrón que asiste a votar, lo que es un triunfo más para el bloque dominante. La denominada “bancada estudiantil”, no fue considerada como alternativa política por los electores de su propia generación, pues justamente la mayor abstención del país se dio en ese tramo etario.Fue el padrón antiguo (votación cautiva) y el sistema binominal los que permitieron que esta camada de jóvenes ex-opositores a Bachelet, hayan llegado al parlamento, pero con el más alto cuestionamiento por cooptación política que aceptaron. Al igual que la situación surgida en el proceso de primarias, donde se conoció la afiliación fraudulenta de miles de militantes a partidos políticos que han sido gobierno, hoy esa ilegitimidad se traslada al actual proceso electoral, quedando en evidencia el dolo cometido en la falsificación de firmas, constituyéndose con ello, uno de los mayores fraudes electorales en la conquista de la presidencia del país.Durante el proceso electoral, surgieron algunos sectores señalando que la Asamblea Constituyente es el mecanismo de tránsito hacia una situación democrática en nuestro país, consideramos que es un camino correcto a construir. La Asamblea Constituyente es una construcción política de organización, movilización y alianzas, donde se expresa la verdadera mayoría de la sociedad.
En tal sentido si se quiere terminar con la constitución antidemocrática la tarea está planteada. Todos los partidos y candidatos que han agitado esa idea como una necesidad, deben volcar sus esfuerzos a construir la fuerza social y política para la democratización de la sociedad. Veremos después del proceso electoral quienes usaron el discurso para atraer votos y quienes queremos verdaderamente la democracia en Chile.Los porcentajes de votación que han mostrado los sectores triunfantes en la primera vuelta, y los que mostrará también el futuro gobierno,serán absolutamente mentirosos.
De mantenerse en la segunda vuelta una situación de rechazo generalizado de la población por no votar, la élite política que continuará con la conducción del país, lo hará sin el respaldo de la mayoría de los ciudadanos, en consecuencia,el futuro gobierno será electo con el porcentaje más bajo de sufragios desde el retorno a la democracia tutelada en 1990.La política dominante está desprestigiada y no logra movilizar las conciencias de millones de personas. Los que han ganado nuevas posiciones durante estos años en los gobiernos neoliberales, aún pueden usufructuar de ello, porque el rechazo al tipo de gobernabilidad no logra tener todavía un cauce por donde se expresen todas las potencialidades de cambios democráticos. Sólo desde los trabajadores y pueblos de Chile vendrá la democracia en donde nuestros derechos económicos, políticos y sociales logren rango constitucional.







