Apuntes y reflexiones para el diálogo revolucionario

Preliminar
El proceso revolucionario venezolano ha venido generando un conjunto de propuestas-alternativas como respuesta a la crisis estructural de la sociedad capitalista, tanto en el ámbito nacional como en el internacional, que han despertado el interés de diversas variantes progresistas del mundo popular y revolucionario. Y se erige en estos momentos como una importante referencia de transformación social para muchos movimientos revolucionarios a nivel global, lo que constituye una enorme responsabilidad para quienes desde dentro del proceso, participan en la elaboración de las estrategias, que permitan por un lado defender lo poco que se ha avanzado y por otro garantizar la profundización de la revolución. Dicha responsabilidad debe ser asumida con una implacable radicalidad critica frente a este fenómeno social, ya que de lo contrario solo se le hará el juego a las posiciones acomodaticias que pretenden congelar el proceso de transformación, convirtiéndolo en una estafa mas a las aspiraciones de cambio real que vienen demandando los sectores populares, verdaderos fabricantes de las posibilidades que nos trajeron hasta esta oportunidad histórica en Venezuela.
Ya es un lugar común en los conversatorios populares venezolanos el sentimiento de preocupación, respecto del actual estado de cosas bolivarianas, que poco a poco a pasado de ser una mera corriente de opinión a tener expresiones de movilización popular, en defensa de derechos que la burocracia bolivariana ha venido violentando. Si hacemos nuestros ejercicios de acercamiento comprensivo desde lo que denominamos pensamiento critico, podremos detectar una serie de desviaciones, contradicciones y traiciones dentro del proceso, que nos llevara necesariamente a reconocer, que si bien vivimos un momento histórico de gran dinamismo revolucionario tanto en los idearios que van emergiendo como en los aspectos constructivos de nueva sociedad que vienen impulsando los distintos movimientos populares en estos años, no es menos cierto que el proceso político venezolano adolece de un gran numero de deficiencias, que lo amenazan estratégicamente.
Dentro del conjunto de fuerzas sociales-políticas que conforman el abanico revolucionario venezolano encontramos una gran disparidad de criterios, respecto de cuales deben ser las tareas que se deben abordar, para consolidar un referente popular, que asuma la direccionalidad estratégica del proceso y que impulse el combate abierto a las posiciones vacilantes, burocráticas y entreguistas, que pretenden domesticar la potencia revolucionaria que encarna el pueblo en estos momentos. No ha sido fácil avanzar hacia la conformación de ese necesario espacio de articulación popular que nos permita ordenar la intensa actividad revolucionaria que vienen desarrollando los actores populares en este periodo. En la medida en que los movimientos sociales-políticos populares logren encontrar los cauces adecuados para consolidarse como los verdaderos conductores de la transformación en marcha, mas claro será el panorama de la Revolución Bolivariana, con esto queremos señalar que es responsabilidad de los propios movimientos sociales-políticos populares el garantizarse el espacio que les corresponde como dirección revolucionaria.
Sin pretender agotar el tema sobre las distintas y graves contradicciones que amenazan el proceso de construcción revolucionaria en Venezuela, queremos señalar algunas, que consideramos más evidentes e inquietantes.
Paradojas: discurso v/s praxis
Las diferentes vertientes teóricas e ideológicas que constituyen los núcleos duros del pensamiento revolucionario bolivariano oficial, dan cuenta de una grave disociación histórico-concreta, que difícilmente permite implementar el proyecto que dicen perseguir, esto se ve claramente al observar las matrices conceptuales que ostentan los discursos de los lideres políticos oficiales dentro del proceso, partiendo de la visión que el propio máximo líder ha venido expresando desde el comienzo y que ha sufrido múltiples modificaciones coyunturales, lo cual según algunos bien intencionados expresaría una visión dialéctica de la construcción revolucionaria que tendría como justificación el dinamismo histórico que caracteriza su acción política, pero mas allá de pretender enjuiciar la debilidad o fortaleza del pensamiento político del comandante Chávez habría que preguntarse por la coherencia que este encarna a la hora de analizar las concreciones practicas de dicho liderazgo ideológico, en este sentido no podemos soslayar el férreo control que el discurso hegemonizante del líder tiene sobre los diversos componentes socio-políticos -oficiales o no- y esto destacando además que dentro de todo el conjunto de factores que apoyan el proceso, sigue siendo el discurso de Chávez el único capaz de convocar y movilizar la voluntad política de los diversos actores socio-políticos populares.
Reconociendo la dificultad que implica intentar hacer ejercicios psicoanalíticos del fenómeno Líder Chávez nos podemos arriesgar a decir que Chávez representa mas que al ser humano Hugo Chávez en la conciencia colectiva de los sectores sociales, ya que se ha producido una suerte de síntesis simbólica(aupada por una diversidad de factores culturales y políticos interesados) entre el mito Bolívar y el hombre en transición a mito Chávez, depositario de un mandato trascendental de la conciencia colectiva del pueblo(niño desamparado) venezolano, que paradójicamente a pesar de ser quien a permitido a través de su movilización consciente y revolucionaria, la generación de todos los escenarios requeridos para la viabilizacion y defensa del proceso actual, su protagonismo es invisibilizado por este mito fuerza, que poco a poco se va convirtiendo en una tiranía simbólica, que es aprovechada por los grupos de poder enquistados en los espacios de dirección burocrática de la revolución.
Desde el pensamiento critico debemos hacer enormes esfuerzos por descifrar correctamente la funcionalidad histórica que este mito-fuerza presta a la causa revolucionaria, para no fracturar los débiles niveles de unidad que dicho fenómeno garantiza, pero además impulsar los necesarios niveles de soberanía cognoscitiva por parte de los actores revolucionarios de los movimientos autónomos, que poco a poco deben ir superando el atraso ideológico que representa el hecho de ser meros espectadores del proceso de construcción teórica que requiere la revolución. El pensamiento bolivariano convertido en teoría política estratégica por parte de la oficialidad gubernamental esta constituido por una serie de corrientes de pensamiento fosilizadas, que no permiten entender las actuales dinámicas histórico-subjetivas que impulsaran las revoluciones venideras. Esta puede ser una de las causas fundamentales de la disociación entre el discurso revolucionario (amparado en códigos a-históricos) de muchos de los líderes políticos oficiales y los resultados concretos de la ejecución de sus acciones.
Participación v/s Representación
Una de las ofertas políticas mas publicitadas por los lideres oficiales de la revolución, ha sido el dar respuesta a una de las contradicciones fundamentales del modelo político anterior, que basaba el consenso socio-político necesario a la reproducción del sistema de dominación, en los esquemas clásicos de representatividad electoral, que sufrían al momento de las insurgencias populares(1989) y cívico militar(1992) una profunda bancarrota estratégica, para garantizar los mínimos niveles de gobernabilidad que la sociedad capitalista venezolana exigía, frente a este hecho se abrió un intenso proceso de discusión en los distintos espacios de reflexión política que anteceden al actual proceso y poco a poco se fueron perfilando las distintas alternativas a aplicar, para transformar las estructuras que sostienen al estado democrático burgués venezolano.
Se manejaban diversas estrategias, que siendo necesariamente reduccionistas podemos enmarcar en intrasitemicas y antisistemicas, las primeras a saber expresan a todas aquellas formulas de superación de la crisis del sistema de representación, llevando a cabo las necesarias reformas institucionales, que según la posición ideológica se creían necesarias, en este sector encontramos a las diversas corrientes de pensamiento que apuntan a garantizar una especie de transición política a estados ideales de gobernabilidad, que no fracturaran los consensos sociales necesarios para ejecutar sus proyectos específicos, en este contexto de virtual dialogo intrasistemico se logra imponer la tesis bolivariana de impulsar un proceso de reforma basada en la convocatoria del constituyente originario, para la elaboración de una nueva carta de navegación constitucional, que logra movilizar a la mayoría de los actores involucrados en el debate político nacional, abriendo un cause insospechado de participación popular en todo el país.
Este primer gran momento participativo, que si bien generó una expectativa inédita de protagonismo popular, tiene como déficit el haber quedado atrapado en una especie de neo-constitucionalismo, que no logro reflejar, el alto grado de madurez que alcanzaron los colectivos comunitarios, en la elaboración de propuestas de nueva sociedad, tan demandadas aun hoy por aquellos.
Que no se nos acuse de pesimistas, por el hecho de hacer una lectura menos triunfalista del proceso constituyente pasado, solo queremos señalar fríamente que el proceso(constituyente) revolucionario, no puede ser reducido a un acto de votación coyuntural, por mas progresista que sea ese acto o el contenido del texto en cuestión, en ese preci(o)so momento se debieron abrir todos los espacios de cabildeo popular, donde el factor central fuese precisamente el protagonismo de las comunidades, en el diseño de todas las políticas publicas, que debían ser implementadas para superar los graves problemas sociales que generaron la movilización radical de la sociedad venezolana y que siguen estando presentes aun hoy a seis años de iniciado el proceso de construcción revolucionaria.
¿Podemos explicar el fracaso de un número importante de programas aplicados por la dirigencia bolivariana hasta este momento, por el solo factor de ineficacia burocrática o de desidia funcionaria? Algunos estamos convencidos de que el elemento central del fracaso o la baja efectividad de dichas políticas se debe, mas bien, a la sistemática exclusión de la que han sido victimas los actores sociales que deberían ser los beneficiados por dichos planes en el propio diseño y ejecución de los mismos y esto se debe fundamentalmente a la lógica que ha imperado desde el comienzo del proceso y que tiene que ver con una radical desconfianza en la capacidad de las comunidades, para participar en la toma de decisiones estratégicas dentro del proceso político en curso. Se ha instalado una concepción tecnocratica en amplios sectores de la oficialidad bolivariana, demás está señalar que esto se debe en gran parte a un problema de cultura política arraigado en la conciencia de quienes liderizan el actual modelo y que solo cambiará producto de la lucha sostenida de quienes se siguen sintiendo excluidos de la verdadera participación.
Otro ámbito de la contradicción que existe entre lo que se dice y lo que se hace en torno a la participación es en las coyunturas electorales, donde aparece claramente este fenómeno de la vieja cultura política que impera actualmente y que reviste una grave amenaza a la legitimidad de las dirigencias. Si bien es cierto que uno de los fundamentos o justificaciones comúnmente esgrimidos por la oficialidad bolivariana para explicar la necesidad de irrespetar permanentemente la voluntad de las comunidades, a elegir directamente a sus lideres políticos, es el necesario perfil de revolucionarios a toda prueba y leales al proceso, que deben poseer los candidatos, no lo es menos el hecho de que se han producido graves errores por parte de la propia dirigencia oficial a la hora de seleccionar dichos candidatos, solo baste recordar el estrepitoso derrumbe que sufrió el pacto político original del proceso, en donde importantes figuras vendidas como revolucionarios a toda prueba, terminaron formando parte de los mas importantes planes conspirativos ejecutados hasta el momento, a la luz de estos y otros antecedentes, son muchas las interrogantes sin respuesta que fundamentan mas aun la necesidad de impulsar un proceso de selección desde las bases, de las figuras publicas, depositarias del mandato popular, que sean expresión real de los intereses de las comunidades en lucha, ya que de lo contrario el marco de gobernabilidad estará siempre sujeto a las negociaciones de pasillos entre los actores que se eligen por obra y gracia de quienes vienen imposibilitando el protagonismo popular real, factor fundamental para impulsar el proceso hacia derroteros verdaderamente revolucionarios.
Gobernabilidad burocrático-bolivariana v/s gobernabilidad revolucionario-bolivariana
Las confrontaciones sociales que se vienen observando a lo interno del proceso, en los últimos meses tienen elementos de origen común, que nos indican que existen ciertas contradicciones fundamentales dentro de la sociedad venezolana que están totalmente vigentes y que no han logrado ser superadas pese a los esfuerzos hechos por amplios sectores del pueblo, para buscarles solución. La naturaleza de las movilizaciones y protestas protagonizadas por diversos sectores populares hablan de un descontento histórico, que parecían haber quedado en un letargo mientras se desplegaban las capacidades de la revolución bolivariana para darles repuesta. El conflicto por la tierra y la defensa de los derechos humanos de los sectores campesinos(FCEZ), la lucha contra las transnacionales y la defensa del derecho al trabajo y construir una vida digna que vienen desarrollando las comunidades mineras del estado bolívar(FMBR), la defensa del hábitat y de los derechos ancestrales que vienen impulsando las comunidades indígenas en el país que chocan en muchos casos con las negociaciones hechas por el estado bolivariano con las transnacionales, la acción directa que han ejecutado ciertos sectores obreros y que apunta no a una suerte de capitalismo popular sino a la destrucción real de las estructuras capitalistas que operan al amparo de políticas publicas que contradicen las tesis de un socialismo del siglo XXI.
La lucha por la implementación de un sistema publico de comunicaciones y por el derecho a comunicarse libremente que vienen desarrollando las comunidades de distintos puntos del país (ANMCLA, RED) o la histórica lucha que vienen desarrollando diversas comunidades organizadas en los comités de tierra urbana(CTU) por el derecho a vivienda digna y un hábitat que garantice el optimo desarrollo del ser humano, son todas expresiones que poco a poco comienzan a chocar con el modo en que se han estado tomando las decisiones en los distintos ámbitos que tiene que ver con la vida de las comunidades. Si a estos conflictos le sumamos aspectos que implican la direccionalidad estratégica del modelo productivo en donde también se evidencian ciertas contradicciones con respecto a la inspiración antiimperialista y anticapitalista del discurso oficial, pero que en la practica manifiestan graves señales de continuismo cuarto-republicano, como es le caso de toda la política petrolera y la firma de acuerdos que ya estaban contemplados en la agenda Venezuela de Caldera, estamos frente a un preocupante cuadro de situaciones que deben ser abordadas con la madurez y sabiduría que las propias comunidades han utilizado a la hora defender los logros de esta joven revolución, con esto queremos decir que no se trata de iniciar un proceso de radicalización artificial del proceso en una dirección que no esta clara en estos momentos, pero si advertir que ya paso el tiempo de la condescendencia, con ciertos factores a lo interno del proceso, que claramente están jugando un papel reaccionario a la transformación que la sociedad venezolana requiere.
Otro aspecto que queremos mencionar en este punto y que esta provocando igual nivel de preocupación entre las comunidades, es el de la corrupción, sabemos lo delicado del tema y por eso es que debemos ser muy cuidadosos a la hora de señalar responsables en este sentido. Es mucho el ruido generado desde los sectores de derecha interesados en desprestigiar las instancias de gobierno y por ello hacemos un llamado a los sectores que manejan información fidedigna, a socializar los datos que estén en sus manos, ya que arrojar bolas infundadas no contribuye a tomar las medidas, que indudablemente se deben poner en practica, para desenmascarar a aquellos que se estarían enriqueciendo a costa de la esperanza de un pueblo. Quizás el aspecto que fundamenta las inquietudes populares respecto de los manejos que se le dan a los recursos de todos los venezolanos, es el bajo nivel de contraloría social efectiva que esta operando en estos momentos, esto es una expresión mas del alto grado de centralización de las decisiones de que adolece la Revolución Bolivariana, conocemos de cerca el fenómeno de autonomización que existe por parte de la burocracia en el uso de los dineros públicos y la poca capacidad que ha tenido el movimiento popular, para hacer seguimiento a los distintos planes y programas implementados hasta ahora. Existen casos de amplia difusión publica , en donde las denuncias de manejos reñidos con el interés social, no ha arrojado los resultados que las comunidades esperaban, porque no solo se trata de la apropiación indebida de recursos, sino la mala utilización de estos, considerando las dramáticas condiciones en que se encuentran la distintas comunidades populares, no podemos aceptar el despilfarro del producto nacional, fuente fundamental para impulsar un proyecto de país en donde la riqueza comience a ser efectivamente de todos y no de los que siempre han usufructuado de esta, con nuevos socios que pudieran estar apareciendo desde las instancias oficiales.
Esta claro a esta altura que existen actores interesados en pactar la revolución a espaldas de las comunidades y que han logrado importantes cuotas de poder dentro del establishment bolivariano, no reconocer este hecho evidente implica pensar que las movilizaciones populares en curso obedecen a intereses ajenos a los de la revolución y por lo tanto se puede comenzar a producir una satanización de la legitima protesta popular, como ha venido ocurriendo en cierta medida con los casos del carbón en perija, con la protesta de los mineros en Guayana o los caso de represión en contra de las tomas de tierra ejecutadas por los campesino en algunos estados del país, en donde diversos voceros oficiales han tratado de desprestigiar a los sectores que vienen impulsando esas luchas. En la medida en que se sigan tomando las decisiones de la misma forma en que se ha venido haciendo, los conflictos se agudizaran y en un escenario de enfrentamiento abierto en contra de la burocracia oficial, se corre el grave peligro de hacer fracasar lo poco que se ha logrado avanzar en la transformación de las estructuras de dominación capitalistas vigentes aun en el país.
Entre los fenómenos que denotan situaciones profundamente antipopulares presentes en el proceso, esta el que tiene que ver con los grados de impunidad que se observan en todos los ámbitos, que involucran a factores reaccionarios de la derecha política y económica, enemigos declarados de la revolución bolivariana y permanentes conspiradores vinculados al imperio. Existen múltiples casos en los que se han producido virtuales perdonazos a los actores pro-imperialistas que han ejecutado un sinnúmero de acciones criminales, sin que se produzcan las contundentes reacciones por parte de los entes oficiales, para garantizar la aplicación de las leyes. La incertidumbre y frustración que esto ha venido produciendo en las bases populares, parece no importarles a los dirigentes bolivarianos, mas preocupados de mantener un falso clima de gobernabilidad hacia la derecha que en establecer los correctivos que permitan neutralizar la capacidad de los conspiradores para generar nuevas acciones de sabotaje, esta situación dista mucho de la actitud asumida desde algunas altas esferas del poder bolivariano, cuando se producen acciones por parte de los movimientos populares, donde se aprecia en muchos casos un desprecio por los derechos de las mayorías, que son vistas como sujetos de segunda clase, contradiciendo abiertamente el discurso del comandante Chávez quien en reiteradas oportunidades ha señalado la importancia fundamental de empoderar al pueblo en este proceso de transformación.
Poco a poco se comienzan a expresar las grave deficiencias que el proceso político contiene en los aspectos que a la necesaria gobernabilidad se refiere, no es sustentable un esquema de gobernabilidad que niega el protagonismo estratégico de las comunidades en lucha histórica contra la opresión y la miseria provocada por el sistema capitalista global y criollo, esta mas que demostrado que no son los factores, que han detentado el poder político y económico en este país , quienes garantizaran la estabilidad política, que una verdadera revolución requiere y es por eso que se hace cada vez mas urgente pasar del actual esquema de gobernabilidad burocrática al de gobernabilidad revolucionaria, en donde el actor central sean las comunidades en lucha abierta contra el capitalismo y sus lacayos.
Luchas sectoriales y Organización revolucionaria
Para finalizar queremos señalar nuestra profunda preocupación respecto del estado del movimiento revolucionario de base en nuestro país. Si bien se vienen haciendo importantes esfuerzos desde las distintas expresiones políticas de los movimientos territoriales populares, por avanzar en la consolidación de sus referentes organizativos, que permitan mejores niveles de articulación estratégica de las luchas, debemos acelerar el paso, ya que la confrontación dispersa contra los factores reaccionarios dentro del proceso sean estos institucionales o no crearía un escenario muy peligroso, para consolidar la dirección revolucionaria en manos de las comunidades, no debemos olvidar que el factor central en este momento debe ser la unidad revolucionaria, que impida la desbandada que podría generar un momento de confrontación a gran escala como el que se puede presentar, en ese sentido, es necesario diseñar un plan de defensa integral del proceso, para atacar en todos los frentes a los aliados del imperio sean estos de color rojo, azul, blanco, verde o de cualquier otro.
Sin intención de cuestionar los esfuerzos organizativos, que se vienen impulsando desde diversos frentes de lucha social, queremos señalar la importancia histórica que reviste el hecho de que en la medida que esos referentes, reproduzcan las dinámicas de exclusión burocrática que forman parte de la vieja cultura política, y no sean expresión real de los procesos desde los cuales surgen, en donde se garanticen todos los elementos que constituyen el verdadero protagonismo de las comunidades en lucha, se podrían estar generando estructuras reproductoras de la dominación actual y al poco tiempo, harían fracasar esos importantes esfuerzos.
Vivimos momentos decisivos para el avance o estancamiento revolucionario en el país y uno de los elementos primordiales, que garantizaría consolidar y profundizar la revolución es indudablemente el más amplio y profundo protagonismo popular, en todas las áreas de la transformación social, ya que es ese precisamente el factor, que ha sido burlado por ciertos sectores de la dirigencia bolivariana hasta este momento.
Caracas, septiembre 2005
gruposaccionpopular@gmail.com







