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01/05/2020 :: Cuba

Aquel primero de mayo de libertad

x Elier Ramírez Cañedo
Primero de mayo de 1959 en Cuba. Hablan Fidel, Raúl, el Che y Camilo

Sin duda, la celebración del primero de mayo en Cuba, adquiriría una connotación y singularidad diferente a partir de 1959. A pesar de la larga tradición conmemorativa del Día Internacional de los trabajadores en la Isla, que se remonta a finales del siglo XIX, no sería hasta la llegada al poder de una verdadera revolución, que los obreros cubanos saldrían por primera vez a las calles, no a exigir demandas de mejoras salariales y otros derechos y reivindicaciones, sino para manifestar su respaldo al gobierno revolucionario y a las transformaciones sociales en curso.

A partir de ese momento elprimero de mayo se convertiría en una fiesta no solo para la clase obrera, sino para todo el pueblo cubano, algo también distintivo con relación al mundo. Es una fecha además para expresar nuestra solidaridad con las causas y luchas de otros pueblos, y denunciar la política agresiva del imperialismo estadounidense contra Cuba y otros países.

Aquel primero de mayo del año 1959, la participación del pueblo a lo largo y ancho de toda la Isla sería impresionante en cuanto a masividad, colorido y entusiasmo, muestra palpable de cómo el proceso revolucionario había prendido en el alma de las cubanas y cubanos.

Nota manuscrita del Comandante Raúl Castro sobre el desfile por primera vez de las milicias, 1 de mayo de 1959.

Fue también la primera vez que desfilaron unidos, las fuerzas armadas revolucionarias y los trabajadores. El Comandante en Jefe, Fidel Castro, se encontraba fuera del país, en una importante gira internacional que lo había llevado a Estados Unidos, Canadá y Argentina; luego se extendería hasta Uruguay y Brasil.

El 28 de abril de 1959, mientras Fidel viajaba hacia Buenos Aires para participar en la Conferencia del Comité de los 21, las estaciones receptoras y trasmisoras de Boyeros lograron establecer contacto con el avión “Libertad” mientras este sobrevolaba el archipiélago cubano. La emisora Radio Rebelde, trasmitió el acto periodístico sui generis que fue introducido por el locutor Eddy Martin. Fidel además de responder varias preguntas de los periodistas cubanos que viajaban en el avión, aprovechó la oportunidad para trasmitir un mensaje al pueblo cubano en vísperas de la celebración del 1ro. de mayo:

“Desde aquí, con tres días de anticipación, quiero expresar nuestra simpatía y solidaridad con los trabajadores de Cuba, y esperamos que ese día se reúnan allí también no solo los trabajadores, sino que se reúna todo el pueblo, porque el Día de los Trabajadores debe ser el día de todo el pueblo, como el Día del Campesino debe ser el día de todo el pueblo, como el Día de los Estudiantes, de los profesionales, de cada uno de los sectores que integran nuestra patria, debe ser el día de todo el pueblo, puesto que esta obra grande que nuestra patria se ha propuesto realizar y que está realizando por encima de todos los obstáculos, es una obra de toda la nación, de todos los que verdaderamente sienten por ella y están dispuestos a poner sus intereses personales y sus intereses de sector, por debajo de los supremos intereses de la nación.

El triunfo de nuestra Revolución será el triunfo de todos, como el fracaso de nuestra Revolución será el fracaso de todos”.

Frente a la Plaza Cívica, hoy Plaza de la Revolución, desfilarían —en una marcha nunca antes vista en Cuba— durante 14 horas obreros, campesinos, estudiantes, las fuerzas armadas, profesionales, el pueblo en sentido general, desde las 10:00 a.m. hasta las primeras horas de la madrugada del día 2 de mayo cuando haría el resumen del acto el Comandante Raúl Castro. En Camagüey haría uso de la palabra el Comandante Camilo Cienfuegos y en Santiago de Cuba el Comandante Ernesto Che Guevara.

Las tres intervenciones fueron un llamado a la unidad como principal garantía para el avance del proceso revolucionario y salirle al paso a todo intento de sembrar cizañas y divergencias entre las fuerzas revolucionarias, haciéndose eco de las campañas enemigas, entre ellas la de incentivar el “fantasma del comunismo” ante cada medida que beneficiaba al pueblo.

En 1959 todavía el anticomunismo, que había sido inoculado hasta el cansancio por el régimen neocolonial y la propaganda yanqui, estaba a flor de piel, de ahí que los enemigos de la Revolución comenzaran desde los primeros meses del triunfo revolucionario a explotar estos prejuicios para azuzar miedos, dividir y frenar un curso más radical de los cambios que ocurrían en Cuba.

No pasaría mucho tiempo, en ese propio año 1959, para que estallaran las conspiraciones internas de los “moderados” que querían Revolución, pero no tanta. La mayoría de los representantes de esta tendencia serían barridos por el pueblo, ese pueblo que Fidel había definido muy bien en La Historia me Absolverá, en definitiva el verdadero protagonista de la revolución, y con el cual los líderes de la generación del centenario habían echado rodilla en tierra.

Raúl insistió en sus palabras en que no bastaba con predicar la unidad, era necesario materializarla en la práctica.

“Es cierto que en todas las tribunas ─señaló Raúl─, sobre todo en esta tribuna proletaria, que hoy es tribuna del pueblo de Cuba, mucho hablamos de la unidad y a veces nos preguntamos, observando algunos casos aislados, si esa unidad se practica con la misma fuerza que se predica. Y no podemos negar que hoy el espíritu unitario es más fuerte que nunca. No podemos negar que paso a paso esa palabra fácil de pronunciar y difícil de lograr ha ido cobrando cada vez más terreno. Pero tampoco podemos negar que hay quienes hablan de unidad aquí en una tribuna y en la práctica por ambición o por ideología política equivocada practican la desunión, entre el pueblo de Cuba. A esos casos hay que salirles al paso firmemente. Ya pasó la época en que en las tribunas públicas se decía una cosa y en la realidad se hacía otra. Este ya no es el pueblo en el que vivían unos politiqueros que cuando las elecciones estaban próximas en una tribuna ofrecían de todo, después no conquistaban nada para beneficio del pueblo sino para su propio bolsillo. Hay que tener en cuenta que este pueblo ya no es tan manso para que con pretextos ya gastados por el uso pretendan dividirlo, con los resultados negativos que toda división trae aparejada.

(…)

Y este tema, tan importante, que tanta importancia tiene para nuestra Revolución debiera quedar de una vez y por todas, completamente definido. O nos unimos y nos enfrentamos unidos a todos los enemigos de nuestra Revolución o por pretextos mal intencionados o políticamente equivocados nos dividimos cada uno por nuestra parte y nos quedaremos a merced de los poderosos enemigos que tiene la Revolución. Sobre todo, fuera de Cuba. ¿Qué quieren ustedes, unirse o dividirse? (GRITOS DE ¡UNIDAD!) Luego, hablamos de unidad y vienen aquellos de los que aquí suelen hablar de unidad, entonces en la retaguardia como pudiéramos llamarle, utilizando los pretextos tradicionales, unas veces obrando con la mejor intención del mundo, pero ocasionándole a la patria uno de sus daños más terribles.

Otras veces, muy intencionadamente, por temor ante los prejuicios existentes ante el monstruo producto de la propaganda interesada no logramos avanzar, no logramos cuajarla, no logramos consolidarla.

El otro día en la propia central de la CTC, decíamos en un discurso que existen campañas, y que antes de hablar de ese tema advertía que para ir a un combate, en la guerra, sentíamos la necesidad de un arrojo temerario, pero que para pararse en tribunas como ésta y decir verdades como templos no era necesario el aplomo temerario de los días de la guerra, sino el valor moral y la convicción sincera de nuestras ideas. Hecha la aclaración, íbamos de frente para hablar del tema que más suele utilizarse para dividirnos, y es el tema del anti-comunismo. Preparan, a base de propaganda, un estado falso de opinión. Recalcan sobre el mismo tema, para después terminar acusando de comunista al gobierno, acusando de comunistas a varios jefes rebeldes, no sólo pretendiendo entronizar la división en la clase obrera, en los estudiantes, en los jóvenes, sino también en nuestro propio Ejército Rebelde. Para eso hacen la campaña.

(…)

Y esa campaña, conjuntamente con otras que se esgrimen, suelen esgrimirse utilizando prejuicios en unos casos, intencionadamente en otros, como les decía, constituyendo en el fondo, la raíz de la división o los pretextos para dividir que encuentran los enemigos de la Revolución. Piense cualquiera, como quiera pensar políticamente, profese la fe religiosa que desee profesar, pero vamos a hacernos una pregunta: la división del pueblo de Cuba, ¿a quién beneficia? (GRITOS DE: A LOS ENEMIGOS). A los enemigos de la Revolución. ¿Por qué vamos a hacer, lo que a los enemigos de la Revolución beneficia? Eso es sencillamente ponerse la soga al cuello”.

También se refirió Raúl a los prejuicios y la discriminación por el color de la piel como un factor de desunión que había que superar:

“Nuestra Revolución como ya planteara valientemente en una oportunidad el compañero Fidel Castro, proclamando la igualdad de todos los cubanos sin distinción de razas o colores, y el derecho de todos los cubanos a trabajar a vivir y a superarse y a convivir en esta bella isla como hermanos que somos. Nuestra Revolución dará la última carga que es necesaria para limpiar ese funesto prejuicio de la discriminación racial. (APLAUSOS). Tan importante a la Revolución es la unidad de todo el pueblo, como a la nación lo es la integración de todos los cubanos, empezando porque todos tengan las mismas facilidades dentro de un verdadero ulano de igualdad. Nuestra revolución no puede transigir esta vez con el mezquino sectarismo, herencia maldita de la colonia, ni con los prejuicios que como mal ejemplo de una nación extranjera directamente vemos proyectados en nuestra patria. "Cubano", dijo Martí, "es más que negro, es más que blanco". Y aquí todos somos cubanos. (APLAUSOS)”.

Más avanzada su intervención el joven Comandante Raúl explicó que las horas de lucha y sacrificio no habían terminado, pues aun la disyuntiva de ¿yugo o estrella?, planteada por José Martí en el siglo XIX era una realidad. La historia posterior y el batallar que ha tenido que librar el pueblo cubano para mantener la soberanía e independencia alcanzada en 1959 fue la prueba más fehaciente de cuanta claridad y visión política había en aquellas palabras. Todavía hoy conservan total validez:

“Muchas, veces, cuando hablamos de sacrificio, no es por patrioterismo, es porque tal vez sea una necesidad del pueblo de Cuba en estos momentos cuando tiene un dilema. Allá está lejana una estrella que señala el porvenir y la felicidad de los cubanos. Llegar a aquella estrella es duro, es difícil hay que sacrificarse, tal vez nuestro pueblo tendría nuevamente, que sangrar. Quedarse aquí, es estar como hasta ahora hemos vivido. Allá tenemos una estrella. Para llegar a ella hay que sacrificarse. Aquí tenemos un yugo. Para llegar a él lo único que hay que hacer es someterse nuevamente. ¿Qué quieren ustedes, cubanos? ¿El yugo o la estrella? (APLAUSOS Y GRITOS DE: LA ESTRELLA, LA ESTRELLA).

(…)

A medida que avancemos, habrá nuevas oposiciones o más enconada será la lucha. La Revolución y en esto hay que estar muy claro, no puede detenerse. Si la Revolución se detiene, la Revolución muere. Detener la Revolución es aceptar el yugo. No aceptar esa detención de la Revolución, seguir o haciéndola avanzar, quiere decir ir detrás de la estrella, representa todos esos sacrificios”.

En Camagüey en un acto también memorable por el día de los trabajadores, el Comandante Camilo Cienfuegos expresaría:

“Esta unidad que hemos visto aquí hoy y que la estamos viendo a diario en toda nuestra Patria, hay que mantenerla a toda costa. Todos los obreros, todos los trabajadores, todas las distintas partes del pueblo, deben unirse cada día más. Es la unidad el triunfo. En la unidad está la verdadera consolidación de la Revolución y de la libertad que hoy disfrutamos.

Trabajadores, ustedes deben estar conscientes del momento que vivimos que son muchos los enemigos que están escondidos y esperan el momento de atacarnos: no se dividan. No podemos dividirnos, Ejército, pueblo y obreros debemos estar cada día más unidos”.

A su vez Camilo aprovechó su intervención para aclarar determinados comentarios negativos que habían circulado en esa provincia y que además de inciertos podían ser nocivos para la unidad:

“Hoy quiero aprovechar este primer viaje a esta provincia de Camagüey para aclarar algunos conceptos equivocados. (…)

Yo, para esta provincia de Camagüey y para todos los camagüeyanos, para los hijos de esta brava provincia no guardo rencor, no guardo odio y solo guardo consideración, cariño y respeto. Venimos a esta provincia porque en esta provincia en los 31 difíciles días que atravesó la columna invasora Antonio Maceo para llegar a la provincia de Las Villas, se vio y se conoció el temple y el valor de los hombres del Ejército Revolucionario, de hombres que a pesar del hambre, a pesar de estar perseguidos, a pesar de tener los pies hinchados y llevar 20 días con el agua y el fango a la cintura, solamente veían dos caminos: o el camino de la muerte o el camino de la libertad.

Dijimos que solo uno o dos individuos responsables del Movimiento nos dejaron abandonados. En ningún momento juzgamos a toda la provincia por la acción de estos individuos. Queremos recordar a alguien que todos ustedes conocen: Alfredito Álvarez. Y si algo no se había dicho en público, yo lo quiero decir hoy para que todos los camagüeyanos, todos los cubanos, estén cada día más orgullosos de ese gran hombre, de ese patriota, de ese gran cubano que fue Alfredito. Gracias a él la columna Antonio Maceo logró llegar hasta el río San Pedro. Alfredo salió con nosotros desde la misma Sierra Maestra. (…)

No podíamos nosotros expresarnos en forma general de los camagüeyanos. No podíamos hacerlo porque en nuestra columna hubo muchos camagüeyanos que hoy siguen prestando grandes servicios a la Patria, grandes servicios a la Revolución”.

Por su parte, el Che al hablar en Santiago de Cuba, además de referirse a los beneficios sociales que había traído la Revolución y los retos futuros, hizo especial énfasis en la idea de prestarle mayor atención a la unidad frente a un enemigo que no dejaba de estar al acecho, fustigó las campañas que utilizaban el fantasma del comunismo para crear confusión y división en las filas revolucionarias, así como cualquier asomo de sectarismo:

“Por eso, compañeros, no hay nunca que pensar que el enemigo está dormido, hay que estar vigilantes. ¿Por qué tiene esta fuerza significativa el acto de esta tarde? Porque significa sobre todas las cosas la unidad del pueblo cubano, la unidad completa del pueblo cubano. Eso es lo que tenemos que defender, es preciso que nuestras voces martillen una y otra vez sobre la palabra “unidad”. Hay mucha gente que no le da la importancia merecida; sin embargo, ustedes tienen que ir observando la acción del enemigo para ver que ellos si le dan importancia y que siempre lo que tratan de hacer es destruir la unidad, porque saben que una vez destruida la unidad seremos débiles y seremos presas fáciles de sus designios, que son volvernos a aquella época que terminó el 1ro. de Enero. Ustedes saben muy bien, porque todos ustedes lo han sentido alguna vez, han sentido la insinuación vil del garrotero que le dice al campesino que si no hubiera asociaciones campesinas él no podría prestar el dinero, el dinero a garrote, el dinero que aún necesita el campesino para levantar sus cosechas; entonces hace pensar al campesino si esa asociación no sería contraproducente a sus intereses. Ustedes lo saben bien, porque hay quien dice que el negro no puede ir a determinados lugares, que el negro no tiene capacidad, que el negro es bajo, que el negro es bebedor (Aplausos), y no analizan que el negro está hoy desgraciadamente en una situación social inferior a la del blanco porque todavía en Cuba no acabó la esclavitud hasta el 1ro.
de enero de 1959.

No han visto esos otros que dicen que la Revolución pertenece a ese mismo movimiento al cual yo pertenezco, al 26 de Julio, y sectarizan la Revolución y hacen la Revolución de un grupo que fue el mayoritario, que estuvo a la cabeza de todos pero que no fue el único, compañeros, porque hubo otros. Y hay otros que dicen que no se puede ir aliado con los comunistas y empiezan a martillar con la palabra comunista y a sacar el anticomunismo, que es el mismo anticomunismo de Trujillo y de Somoza en Nicaragua, el anticomunismo negativo que es nada más que un arma para amedrentar al pueblo. Nosotros debemos salir a la lucha resueltamente cada vez que se hable en cualquier sentido contra la unidad. No puede haber otra cosa que la unidad de todo el pueblo si queremos ganar la gran batalla que se avecina. La gran batalla pacífica de la construcción de un país industrial y próspero o lo gran batalla defensiva contra los que quieren ahogar nuestra Revolución en sangre.
¡Tenemos que ganar las dos batallas, compañeros¡ (Aplausos)

¿Por qué este pueblo está hoy unido y permanece unido después de la Revolución, después de la insurrección armada que terminara el 1ro. de enero? Porque tiene un gobierno que está dando una a una las leyes revolucionarias necesarias para mejorar el estándar económico de este pueblo. Porque han salido ya la Ley de la Rebaja de Alquileres, la Ley de las Tarifas Eléctricas, la Ley de la Reducción de las Tarifas Telefónicas, la ley que acabó con la discriminación en las playas convirtiendo en playas públicas a todas las del territorio nacional, porque están saliendo constantemente nuevas leyes que van a dar beneficio a toda la nación y a diversos sectores obreros que se van incorporando, todos los sectores del trabajo, todos los sectores de la nación cubana, a esta Revolución que tiene su más grande meta en convertirnos en un país industrial. Sin embargo, no quiero decirles a ustedes que ya está completa la Revolución, que no hacen falta más leyes revolucionarias.

(…)

Nosotros lo hemos dicho una y mil veces y lo repetimos ahora, que la base esencial de este gobierno y los únicos con quienes ha acordado compromisos que no se pueden romper son las clases campesina y obrera (Aplausos) Y la ley más importante de este período de nuestra historia, la ley que va a cambiar el panorama económico del país y que hará cambiar también el panorama social es la Reforma Agraria. Pero la Reforma Agraria puede convertirse a veces en una palabra, y esto lo recuerdo porque hojeando la plataforma política de todos los partidos que han existido en otras épocas y la plataforma política de casi todos los partidos de América, siempre están escritas en alguna forma las palabras reforma agraria.

Lo que debe caracterizar a esta Reforma Agraria es que se va a hacer, es que todo el Gobierno, todo el pueblo de Cuba está dispuesto a hacerla (Aplausos)”.

Días después, se demostraría nuevamente que las palabras de los nuevos y verdaderos líderes se correspondía con los hechos y su actuación, el 17 de mayo se firmaría la Ley de Reforma Agraria, lo que constituiría un baño de agua fría no solo para el gobierno de Estados Unidos, sino para aquellos que a lo interno de Cuba soñaban y defendían un curso moderado de la Revolución.

Transcurridos más de 60 años de aquel histórico 1ro. de mayo de 1959, sigue vigente el llamado a la unidad —en su amplísima, rica y singular diversidad— del pueblo cubano en torno a su Revolución, sus líderes, su historia, sus valores, sus sueños de justicia para Cuba y para el mundo, con la vista siempre puesta en la estrella solitaria, aquella que sigue enfrentada a un yugo que no deja de pretender desunirnos y regresarnos a un pasado ignominioso.

Hace 20 años, en otro memorable y masivo acto del primero de mayo en la Plaza de la Revolución, el Comandante en Jefe, Fidel Castro, una vez más dejaba trazada la ruta en su concepto de Revolución, concepto que hay que interpretar, pero sobre todas las cosas incorporar a nuestra conducta diaria.

Debido a la terrible pandemia que hoy azota a la humanidad, este 1ro. de mayo el pueblo cubano no podrá salir a las calles a celebrar y a manifestar su respaldo a la Revolución, pero lo haremos desde nuestro hogar, cumpliendo con la principal misión que hoy nos toca de enfrentar el virus y proteger la vida humana. Al igual que aplaudimos a nuestros valerosos médicos, lo haremos entonces también por el día internacional de los trabajadores, cantaremos nuestro himno nacional y la bandera de la estrella solitaria no dejará de ondear y engalanar nuestras casas y edificios.

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