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James Petras :: 25/12/2006

Argentina: Una navidad con comida, juguetes y muertos

James Petras - La Haine
Pablo y Diego corrían por la avenida, pasando mucha gente que entraba y salía corriendo de supermercados y negocios de electrónica. Una columna de jóvenes iba por la calle cantando:

Ya se acerca nochebuena
Ya se acerca navidad
Pero el pueblo esta en la calle
Y el gobierno ya se va

Pablo agarró el brazo de Diego y apuntó hacia una calle estrecha:

-Por ahí, -gritó.

Se dieron vuelta abruptamente y comenzaron a correr lo más rápido que les permitía la brevedad de sus piernitas.

Pablo había pasado durante meses por delante de una tienda de juguetes al volver de la escuela, deteniéndose a mirar un inmenso volquete rojo con su cabezal basculante. Incluso trató de arrastrar a su madre al negocio al acompañarla a hacer sus compras del sábado por la mañana. No sirvió para nada. Siempre la misma respuesta:

-Hoy no, no hay plata. Otro día, cuando tenga trabajo.

Pero hoy, el 20 de diciembre, todo iba a cambiar. Su padre, su mamá y sus hermanos mayores habían salido con bolsas.

-Papá Noel vino temprano este año, -le dijo su hermana.

-¡Dile que me traiga el camión rojo! -le gritó Pablo, pero ella ya había partido.

Pablo se juntó con Diego y caminaron, pasando los neumáticos en llamas y las esquirlas de vidrio. Diego apuntó hacia su amigo Gustavo que iba en una bicicleta nueva.

-¿De dónde la sacaste?

-Mi papá me la dio ayer por la noche..

Se fue zigzagueando entre los despojos desparramados por la calle.

Pablo asió el brazo de Diego.

-¡Vamos a buscarnos nuestros regalos de Navidad! -¿Dónde? -Diego lo miró incrédulo.

-A la tienda de juguetes, -gritó Pablo.

Al acercarse al negocio vieron a un grupo de jóvenes rompiendo vidrieras y corriendo.

-Ahí es.

Pablo metió la mano por la vidriera destrozada. Agarró el volquete rojo mientras Diego atrapaba un tren eléctrico.

Oyeron gritos desde el interior de la tienda y comenzaron a correr. Sonó un tiro. Pablo abrazó su volquete y se agachó. Diego estaba en el suelo, sangrando. Pablo corrió hasta la esquina y pidió ayuda. Cuando llegó la ambulancia Diego estaba muerto. Seguía aferrado firmemente a la locomotora.

Cuando Pablo llegó a su casa, había sacos con comestibles y una tira de asado, pero todos estaban agitados.

-Tu papá está en el hospital y arrestaron a tu hermano, -sollozó su madre.

-¡Mataron a Diego! -exclamó Pablo.

El día de Navidad hubo más carne y regalos que en cualquiera Navidad anterior, pero también más tristeza: Claudio, su padre, estaba en el hospital, su hermano Mario en la cárcel, y Diego muerto.

Por toda la villa circulaba un olor poco usual a asado y se veía el extraño espectáculo de niños con bicicletas, y corriendo con zapatillas Nike nuevas. Pero el silencio dominaba en las casas y entre los niños en la calle.

Pablo jugaba solo.

24 de diciembre del 2001
Artículo original: http://petras.lahaine.org/articulo.php?p=75
Traducido por La Haine


 

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