Bolivia: Mesa retrocede y suaviza el dieselazo

En un mensaje a la Nación emitido la noche de este miércoles, el Presidente Mesa, anunció que mediante Decreto Supremo, dispuso la rebaja del precio del diesel a 3.74 bolivianos el litro. El 30 de diciembre pasado, el precio de dicho carburante fue fijado en 3.98 bolivianos el litro. Con la medida anunciada por el Presidente, el precio de este carburante se equipara al de la gasolina.
"Entendí que se ha generado un impacto social muy fuerte sobre todo por el aumento del precio del diesel, un impacto social en las tarifas de transporte que afectan al conjunto de ciudadanos más pobres y también al sistema productivo porque encarece los costos de producción", dijo el atribulado Presidente.
La decisión presidencial fue recibida con recelo por los dirigentes cívicos y empresariales de Santa Cruz, que exigen, al igual que los sectores sociales y laborales, la anulación total del alza del diesel y la gasolina, y no sólo la reducción del alza de precios.
El dirigente de la Central Obrera Boliviana (COB), Jaime Solares, dijo que la disminución del precio del diesel en 24 centavos era "una burla al pueblo" ya que no atendía el reclamo ciudadano de lograr el congelamiento de los precios al nivel anterior al 30 de diciembre.
"El pueblo seguirá movilizándose hasta eliminar el gasolinazo y el diselazo", dijo Solares, que esta noche encabezó una marcha de protesta de la COB en las principales calles de La Paz.
Hasta el cierre de este reporte (21:00 horas), se mantenían inalterables las huelgas de hambre que llevan adelante casi un centenar de dirigentes vecinales, cívicos y estudiantiles de la ciudad oriental de Santa Cruz, donde el diesel es fundamental en las labores agrícolas y productivas. También persistía en su huelga de hambre el líder de los campesinos del Altiplano, el "Mallku" Felipe Quispe, así como los bloqueos de campesinos cocaleros en la zona subtropical de La Paz.
La pasada semana, el gobierno de Mesa había accedido a terminar el contrato de la compañía de servicio de agua de capitales franceses, propiciando su próxima salida de La Paz y El Alto, con lo que frenó parcialmente la protesta de las juntas de vecinos y trabajadores.







