Chile: Memoria institucionalizada y Memoria critica. Sobre el once

Hipótesis ficticias sobre un momento de la historia que aparece como destrucción de la propia historia. La memoria integrada a la institucionalidad de la realidad y la memoria critica como punto de partida de una nueva realidad. Cinco puntos y uno aparte sobre treinta y dos años de dictadura del mercado y una historia de lucha de clases.
Punto uno: La memoria
La memoria aparece como una categoría de comprensión de la realidad actual. Como tal, es disputada por sectores, llegando el ultimo tiempo a una especie de acuerdo en el aceptar una memoria acorde con lo instituido, que sea legitimación de lo dado.
Punto dos: La memoria consensuada
Esta memoria actúa como imágenes cargadas de significación que muestran el 11 de septiembre como quiebre en la institucionalidad y rearme de la misma. Se acaba una historia y comienza otra. La política de exterminio aparece como eliminación física, excluyendo lo que simbólicamente esas eliminaciones representaban: núcleos de deseos de modos de vida distintas reunidas colectivamente en torno a un proyecto de sociedad.
Punto Tres: La memoria Sin critica
Roto el nexo entre los cuerpos como lugares de la resistencia, la memoria institucionalizada construye un origen de la historia donde los espacios para la critica son espacios de integración de la misma. El campo político como espacio de discusión de un proyecto colectivo de la construcción material de la sociedad queda desgarrado a ilusiones de ser parte de un modelo que logra finalmente arrebatar lo poco de autodeterminación que en décadas había tibiamente aflorado en las clases explotadas no solo de su producto, sino de su propio destino.
Punto Cuatro: La memoria y la ilusión del proyecto popular
La memoria dice que hubo un gobierno popular y que este resulto inviable. La memoria quiere comprender el 11 de septiembre de 1973 como el fin de un proyecto que su mismo desenlace explica su error de existir. Aquí hay una clausura de la aparición de nuevos sujetos que deseen poner la existencia por sobre el mercado. Las instituciones nos recalcan que eso seria volver a un callejón sin salida. Un callejón que lleva al inicio de esta nueva historia que a su vez, es el fin de la historia
Punto Cinco: La memoria critica
La construcción de una memoria critica, una que quiere comprender el golpe de estado como un momento de la lucha de clases, es la memoria que se intenta excluir. La recomposición del capital administrado por el estado, a un capital que tiene como único limite sus propias contradicciones materiales y existenciales (nivel psíquico de los sujetos) necesita también de un simulacro en las conciencias que apela a una naturaleza humana que mas que explicar un sistema social, construye sus objetos y una mirada sobre el mundo.
En esta mirada sobre el mundo, la apelación del control de las vidas por quienes viven es integrada como reivindicación material que perpetua en el consumismo y las deudas una esclavitud que en el reconocimiento del sistema hacia nosotros como agentes útiles para su progreso, adormece el sufrimiento y neutraliza la construcción de imágenes del deseo de manejar nuestra vida por la materialización de las imágenes que nos presentan el la posibilidad realizada de las energías humanas como única orientación posible de las mismas
Punto Aparte: La memoria institucionalizada y la institución de la realidad
La memoria institucionalizada recuerda el 11 a los caídos como victimas, no como luchadores. La construcción de una memoria critica aparece como necesaria, que vea en los caídos una consecuencia lógica de cuando el capital se ve en fase de reestructuración o destrucción, que nos haga conmemorar el 11 de septiembre como una fecha que si bien crea una nueva historia, esta es creación humana y por tanto es destruible y re significable. La fecha como tal es recreación de protesta y recuerdo. Protesta callejera que materializa un repudio al sistema y recuerdo de los errores en un momento de la lucha de clases, el homenaje a quienes perecieron y la vigencia de la critica como espacio que construya un modo de vida producto del imaginario de clase y capaz de expandirse por el tejido social.
Y negarse por todos los medios a una memoria que construye una realidad donde la critica se consumo y fracaso y dio como resultado el exterminio. Una memoria donde el 11 es origen de la estructura actual, y que esa nueva historia iniciada ese día es ilusión de cohesión de un destino de la existencia humana que no es tal. Que esa fecha no sea la demostración por parte del capital que su dominio es imposible de contrarrestar. Sino que sea memoria que cuando los que controlan la vida por el dinero también se han visto en aprietos y han exteriorizado su maquinaria. Y que por tanto, la realidad es una construcción basada en la lucha entre explotados y explotadores, una lucha que no debe dejarse por mas que nos bombardeen con imágenes que nos digan que esa lucha ya fue perdida.
(15.9.05)







