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Chile :: 22/12/2004

Chile: Tomás Moulian, el PC y el capitalismo

Clase Contra Clase
¿Prepararse para la reforma o para la revolución? Es una reflexión necesaria. Tomás Moulian, como candidato de del PC, plantea con claridad que de lo que se trata es de reformar el capitalismo

"Las relaciones de producción de la sociedad capitalista se acercan cada vez más a las relaciones de producción de la sociedad socialista. Pero, por otra parte, sus relaciones jurídicas y políticas levantaron entre la sociedad capitalista y socialista un muro cada vez más alto. El muro no es derribado, sino más bien es fortalecido y consolidado por el desarrollo de las reformas sociales y el proceso democrático. Sólo el martillazo de la revolución, es decir, la conquista del poder político por el proletariado, puede derribar este muro".
(Rosa Luxemburgo)

¿Prepararse para la reforma o para la revolución? Es una reflexión necesaria. Tomás Moulian, como candidato de del PC, plantea con claridad que de lo que se trata es de reformar el capitalismo. En El Siglo del 19 al 25 de noviembre afirmó: "Ya que no podemos eliminar el capitalismo, tenemos que crearle grietas. Y esto es lo que llamamos democratización del mercado, la creación de cooperativas, de empresas de trabajadores fomentadas desde el Estado, la organización de los consumidores, en lucha contra los abusos de las grandes empresas". Y más adelante: "Esto se traduce en un Estado más potente en su capacidad reguladora. Significa contenciones a la concentración económica del capital y de la propiedad, leyes laborales que permitan que los trabajadores luchen por mejores ingresos".

Podemos recordar una vez más al gran revolucionaria Rosa Luxemburgo: "Sabemos que el Estado imperante no es la "sociedad’ (...) Es el representante de la sociedad capitalista. Es un Estado clasista. Por tanto, sus reformas no son la aplicación del "control social", es decir, el control de la sociedad que decide libremente su propio proceso laboral. Son formas de control aplicadas por la organización clasista del capital a la producción del capital. Las llamadas reformas sociales son promulgadas en beneficio del capital".

Esto es una verdad por la que el marxismo revolucionario combate siempre. Una verdad que no tiene que ver con condiciones o situaciones políticas determinadas, con relaciones de fuerzas. Las relaciones de fuerzas sólo nos permiten decir si efectivamente podremos avanzar a la liquidación de la sociedad capitalista basada en la explotación del trabajador por el capitalista. ¿Pero esta posibilidad se dará por algún conjuro que se sabrá pronunciar acertadamente? No. ¿Se dará cuando haya más acciones de la lucha de clases empujada por los ataques patronales? Tampoco. Porque esas mayores acciones de la lucha de clases necesitarán de una clase trabajadora educada por años en la necesidad de conquistarse una política de clase independiente que enfrente a los patrones en todas sus variantes, las que se presentan como amigos del pueblo y las que son francamente sus enemigas. Esta es parte de las tareas de un partido revolucionario.

La política del PC en boca de su candidato Moulian a través de su medio de prensa, va en sentido contrario. ¿Piensan los militantes revolucionarios honestos del PC que con esta política se avanzará hacia la revolución?

Pero no sólo se quedó en plantear estas políticas de reforma y no de revolución. En un reportaje del diario Financiero, Moulian afirmó: "-¿Pero le molestan las transnacionales? - No me molestan las transnacionales; las transnacionales son un hecho, pero me gustaría que en las relaciones con ellas estuviese garantizado el interés nacional (...) -¿Qué piensa de la propiedad privada? - La propiedad privada tiene que existir. Lo importante es tener claro el fin de la economía". (Diario Financiero, 19/11). Mucho se podría decir sobre estas declaraciones. Sorprende que plantee simplemente que las transnacionales son "un hecho" quien escribió contra la naturalización que produce el capitalismo. Pero dejémoslo ahí. Las palabras sobran para quienes luchamos por la revolución socialista de los trabajadores.

Pero no se trata sólo de discursos teóricos. En un terreno más concreto, de la política, el PC plantea su remanida política de buscar alianzas con sectores de la burguesía. En su diario en internet denuncia la "destrucción de la micro, pequeña y mediana industria" (Mundo Posible, 23/11).

Y más concretamente aún, en un medio que no se puede decir sea hostil a las organizaciones de izquierda ni al PC, se escribió que "el candidato del PC afirmó que un eventual apoyo de su sector a la precandidata concertacionista M. Bachelet en caso de una segunda vuelta "habrá que pensarlo" en su momento" (Prensa Latina, 26/11). Lo mismo que declaró más ambivalentemente en el programa Infidentes del Canal 13 del día 1/12.

No se trata esto de discutir si ahora es "posible" la revolución que termine con la explotación de los trabajadores por los patrones, luchando por un gobierno de los trabajadores basado en sus organismos de democracia directa de los trabajadores. Se trata de cuestionarse, los militantes revolucionarios honestos del PC, si es posible preparar la lucha revolucionaria formando a la clase trabajadora en la estrategia de reformar al capitalismo y hacer alianzas con sectores de la burguesía. O si, por el contrario, es necesario ir formando militantes revolucionarios que luchen por construir en el seno de los explotados y oprimidos una política para la lucha por la revolución socialista de los trabajadores. Desde ahora mismo, porque la revolución es el resultado de años y años de lucha y militancia, no un breve y repentino período de tiempo de estallido de las luchas del pueblo trabajador.

 

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