Colombia: Ejército contra la restitución de tierras

“En nombre del grupo Anti-Restitución de tierras en la Costa Caribe, le informa a todos los vallenatos que a partir de este momento los siguientes periodistas (sapos), son declarados objetivos militar y tienen 24 horas para salir de la ciudad. Debe quedar claro que si siguen metiendo sus narices en los casos de restitución de tierras y víctimas serán ustedes las próximas”. Estas son las palabras de odio hacia quienes cubren los temas que tienen que ver con la restitución de tierras a los campesinos, que por décadas han sufrido la violencia que aún persiste en Colombia.
Esta vez, la amenaza originada en Valledupar, capital del departamento del Cesar, ha elevado las alarmas de defensa de la libertad de prensa y de los derechos humanos. Organismos como la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), la Federación Colombiana de Periodismo y Andiarios, en reunión con el Ministerio del Interior, la Procuraduría, la Defensoría del Pueblo, la Policía Nacional y la Unidad Nacional de Protección (UNP), han decidido rechazar y agilizar las investigaciones para determinar qué grupo ilegal es el responsable de las amenazas a los periodistas.
Pero estos hechos contra la prensa no sólo serán solucionados a partir de decretos oficiales y persecuciones ineficaces. En Colombia, y debido a la gran demanda de tierras, que representa uno de los principales motivos de violencia entre varios sectores del país, existe una falla en la conciencia de la memoria colectiva e histórica de la sociedad. Durante décadas se ha atacado al campesino, al periodista y a los movimientos sociales que defienden los derechos de quienes viven en el campo y que han perdido sus tierras por culpa del desplazamiento forzado.
En este caso, los mal llamados ejércitos anti-restitución, no son nada más que los mismos cuerpos paramilitares que, amparados bajo la protección de mafias y políticos con altos poderes -y a pesar de una falsa desmovilización mediática- aún existen en algunos departamentos de Colombia, y ven como una gran amenaza a quienes trabajan por la entrega de tierras a sus legítimos dueños.
Sectores de derecha, entre ellos el expresidente Álvaro Uribe y su exministro Fernando Londoño, y reconocidos ganaderos como José Félix Lafaurie, han sido acérrimos críticos al proceso de restitución de tierras que lleva el gobierno actual y han visto como una amenaza a sus intereses que el tema de la tierra sea tratado en los diálogos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en La Habana, ya que, según ellos, lo único que se pretende es entregarle más tierras a la insurgencia, desconociendo así el derecho de millones de víctimas y desplazados que tiene el país.
Colombia está ubicada en los primeros lugares del mundo en amenaza a la libertad de prensa y en desplazamiento forzoso. Pero muchos colombianos, esos mismos que sufren el debacle del sistema actual por miedo a “meter las narices” están distraídos en entretenimiento banal, y desconocen su propia historia. Ven de reojo su propia tierra que ha quedado en el olvido.
Nota
Durante 2013, la crisis del agro colombiano ha demostrado la incapacidad del gobierno para afrontar los temas urgentes del campesinado en el país; sumado a esto, el impacto negativo de las políticas implementadas en el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, la deuda con los bancos y los precios de venta de los productos. Hace un par de meses fue el paro de los cafeteros y otros gremios agrarios, en esta ocasión, el paro de cultivadores de papa y cultivos de clima frío en el departamento de Boyacá.
“Lo que sembramos lo sacamos a vender a unos bajos costos de producción, debido a la cantidad de comida que entra importada. La idea del paro es proponer una nueva política agropecuaria que no afecte la economía de los pueblos” afirmó a medios nacionales César Pachón, secretario del Comité por la Dignidad Papera, la Soberanía Nacional y Alimentaria.
Según Juan Camilo Restrepo, ministro de Agricultura, el gobierno colombiano es respetuoso con la protesta social, pero mientras desde esa cartera se afirma esto, miles de campesinos, que han bloqueado las principales vías de Boyacá, son reprimidos violentamente por parte del Escuadrón Móvil Anti Disturbios. Se repite, así, la historia libertaria e independista de hace 200 años en el Puente de Boyacá: campesinos (patriotas) resistiendo y combatiendo frente la policía y el gobierno neoliberal (realistas).
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