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Colombia :: 16/12/2004

Colombia: Las FARC resisten bien a una ambiciosa ofensiva gubernamental que pretende destruirlas

Miguel Urbano Rodrigues
El estado mayor del Ejército de Colombia, trabajando en cooperación con el Pentágono partió del presupuesto de que, cerrando gradualmente el anillo del cerco, obligaría a las fuerzas de las FARC a concentrarse en un espacio cada vez mas reducido. El Ejército estaría entonces en condiciones favorables para proceder a su aniquilación. El ambicioso Plan Patriota no está sin embargo a producir los resultados previstos. Camina hacia el fracaso. El Ejército, desorientado, acumula frustraciones

No lejos de la frontera venezolana, las Fuerzas Armadas de Colombia están involucradas en una ambiciosa ofensiva. El presidente Álvaro Uribe, principal aliado de los EE.UU. en América Latina no oculta que el objetivo estratégico es la aniquilación de las FARC-EP.

George Bush en su reciente encuentro en Cartagena de Indias con el colega colombiano renovó los compromisos de ayuda económica y prometió reforzar el apoyo militar.

Lo que está ocurriendo en el gran país andino (1.138.000 km2 y 44 millones de habitantes) es acompañado con mucha atención en el Continente Americano, pero casi ignorado en Europa.

El Ejercito colombiano es actualmente el más poderoso de América Latina (280.000 a 300.000 hombres) y el mejor equipado, disponiendo de armas sofisticadas que los EE.UU. solamente proporcionan a Israel.

El Plan Patriota, en ejecución en el ámbito del Plan Colombia, parte del principio de que actuando las FARC en todo el territorio nacional (18.000 guerrilleros luchan en 60 frentes) interesa al gobierno tomar la ofensiva en las regiones donde ellas se encuentran mas implantadas entre el pueblo.

El esfuerzo militar se concentra así en los Departamentos del Guaviare, del Meta, del Caquetá y del Putumayo, en la zona amazónica del sureste del país.

Mas de 20.000 hombres de tropas de elite fueron movilizadas para una gigantesca operación de cerco, apoyada por 86 helicópteros. Campamentos móviles surgieron en la selva y 15 helipuertos construidos para el efecto proporcionan un máximo de eficacia a esa fuerza de choque.

El estado mayor del Ejército de Colombia, trabajando en cooperación con el Pentágono partió del presupuesto de que, cerrando gradualmente el anillo del cerco, obligaría a las fuerzas de las FARC a concentrarse en un espacio cada vez mas reducido. El Ejército estaría entonces en condiciones favorables para proceder a su aniquilación.

De acuerdo con el organigrama, en Bogotá y Washington se admitía que en la fase final serian libertados muchos de los prisioneros en poder de la organización revolucionaria, incluyendo los tres agentes de la CIA capturados al ser derrumbado el avión espía en que viajaban. No se descartaba la posibilidad de capturar o matar a algún miembro del Secretariado o del Estado Mayor de las FARC.

El ambicioso plan no está sin embargo a producir los resultados previstos. Camina hacia el fracaso.

Las FARC, una vez más, demostraron la capacidad estratégica que hizo de ellas una organización revolucionaria que, por la imaginación y la tenacidad trae a la memoria las hazañas de los combatientes de Vietnam.

Antes del inicio de la ofensiva la desconcentración ya era una realidad. En túneles abiertos en lugares de difícil acceso habían sido instalados grandes almacenes para acumulación de armas, ropas, medicinas, combustible y alimentos. Cuadros seleccionados para el efecto fueron entrenados durante ocho meses en el manejo de explosivos, preparándose para misiones especiales.

Las formaciones tradicionales de la guerrilla fueron desechas. Como era necesario evitar que los aviones espías identificasen grupos numerosos de combatientes, las FARC optaron en los Frentes de aquella zona por la desconcentración. Desaparecieron súbitamente en los departamentos del sureste.

Un comandante amigo con el cual mantuve, hace pocos días, en algún lugar, una prolongada conversación, me informó que la dilución de las FARC en la selva amazónica coincidió con el aparecimiento de un gran número de «unidades tácticas de combate». Cada una tiene cinco elementos y actúa con autonomía. Mezclados con los campesinos, esos hombres (y mujeres) no pueden ser identificados por los aviones que espían de los cielos, sobre el tapiz verde de la selva amazónica. Cuando es necesario atingir un objetivo en la gran floresta, dos o tres «unidades» atacan simultáneamente al enemigo en un golpe fulminante, separándose después.

El Ejército, desorientado, acumula frustraciones. El anillo del cerco tiene ahora 40 Km. de diámetro en una área del Meta y Caquetá en donde se localizaba la antigua zona desmilitarizada.

Conozco la región lo que me permite imaginar el escenario donde los elementos de las «unidades tácticas», desplazando-se como hormigas en el bosque constituyen una fuerza de batalla prácticamente invisible.

Simultáneamente, las FARC, para reducir la presión a que están sometidas, intensificaron sus ataques de flagelación en Departamentos muy poblados, como Antioquia y en el Medio Magdalena, incluso en el Chocó, en el Pacifico, causando enormes perdidas al Ejército colombiano.

"Si en este momento dispusiéramos de misiles, la situación en el terreno seria muy diferente - informó el comandante amigo - . Pero son demasiado caros para nosotros. En la frontera de Afganistán un misil Stinger es negociado por 15 000 dólares y un fusil común por 400. En nuestras fronteras los traficantes de armas piden 180 000 dólares por un misil de modelo anticuado y 4500 a 5000 por un fusil. No olvides esa evidencia. Si las FARC fueran la narcoguerrilla como proclaman el imperialismo yanqui y sus aliados europeos, impresionando a millones de personas, no nos faltarían armas adecuadas para enfrentar los helicópteros. Ahora bien, su ausencia es la mejor prueba de que no tenemos los millones que nos atribuyen y somos calumniados."

La complicidad de Uribe con los Paramilitares

Mientras el Ejército persigue fantasmas en la amazonía colombiana y en las sabanas ganaderas del Caquetá, Uribe, el aliado neonazi de George Bush, monta en Bogotá la gran farsa de la reintegración en la sociedad de los paramilitares.

En primer lugar solamente un porcentaje pequeño de los paramilitares entregó sus armas, renunciando oficialmente a sus actividades de delincuentes. Muchos siguen en actividad en varios Departamentos, asesinando campesinos, robando, íntimamente relacionados con los carteles de la droga.

Fue de humor negro el discurso de Salvatore Mancuso, el sucesor de Carlos Castaño en la dirección de las llamadas "Auto Defensas Unidas de Colombia";AUC:

"Con el alma plena de humildad - así habló el mafioso promovido a héroe al entregar su fusil - pido perdón al pueblo de Colombia y a las naciones del mundo, entre ellas los Estados Unidos, si, por acción o omisión, los ofendí".

El mismo gobierno que se niega a negociar con las FARC el canje de prisioneros y pone a premio la cabeza de los principales comandantes de la organización trató de buscar lo que llama «una salida digna» para los paramilitares, ocultando sus crímenes en una neblina impenetrable. Aún mas, garantizó su impunidad total a través de una «suspensión condicional de penas», conocida como «Alternatividad Penal», oficialmente designada por «Ley de justicia y reparación». Una comedia siniestra.

Ese mismo gobierno, que dialoga amistosamente con el jefe de una organización responsable de la matanza de decenas de miles de campesinos se prepara para entregar a los EE.UU., en el ámbito de un acuerdo de extradición, a Simón Trinidad, el comandante de las FARC detenido en Quito, Ecuador, durante una operación montada por la CIA con la complicidad de los servicios secretos ecuatorianos y colombianos.

Es oportuno transcribir aquí palabras de un comunicado en que el Estado Mayor del Bloque Caribe, de las FARC-EP define bien la escoria humana que integra los bandos de Castaño y Mancuso:

"El paramilitarismo es una estrategia de contra-insurrección del Estado cuyo blanco principal es la población civil. Es una estrategia desalmada, erigida sobre un presupuesto absurdo y cruel: sus promotores creen que promoviendo la delocalización de los campesinos a través de matanzas, incendios y terror lograran el objetivo de derrotar la guerrilla, porque según su perversa lógica estarían así impidiendo su abastecimiento logístico y la incorporación de jóvenes en sus filas".

La conexión entre paramilitares y Ejército ya no puede ser ocultada desde que algunos generales, como Jaime Alberto Uscategui, responsable de la matanza del Meta, han reconocido no solamente sus crímenes como la evidencia: el paramilitarismo es el brazo de las Fuerzas Armadas para la ejecución de las tareas más sucias.

El general Farouk Yañez, autor de la matanza de 600 campesinos en el Magdalena Medio, sugirió que el paramilitarismo debería estructurarse como «fuerza irregular para realizar aquello que el Ejército no podría hacer abiertamente.»

Entre más de veinte generales que mantuvieron contactos con bandos de paramilitares es público el involucramniento de Ramírez Quintero, Rito Alejo del Río, Carreño Sandoval, Herrera Verbel, René Pedraza y Carlos Ospina, quien es el comandante en Jefe de las Fuerzas Militares, nombrado por Uribe.

Las FARC-EP: 40 años de lucha por la paz

Difícilmente hubo en el siglo XX una institución revolucionaria tan calumniada como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejercito del Pueblo.

Creadas en 1964 por un grupo de guerrilleros comunistas en las montañas de su país, ellas crecieron en luchas épicas, sobreviviendo a cercos y ofensivas casi permanentes.

El núcleo inicial de 46 hombres y dos mujeres se transformo en estas cuatro décadas en un guerrilla –partido que se asume como marxista-leninista. Sus columnas, compañías, escuadras y unidades tácticas luchan hoy en 60 Frentes, agrupadas en diferentes Bloques, integrando un Ejercito popular de 18 000 combatientes.

Construí relaciones de amistad fraternal con algunos camaradas de esa guerrilla heroica. Confraternicé durante tres semanas en campamentos de la selva amazónica con esa gente. Son de respeto y admiración los sentimientos que las FARC me inspiran.

Creó que el comandante Raúl Reyes expresa bien en palabras muy sencillas el pensamiento de sus compañeros al escribir:

«Las FARC-EP ratifican ante los pueblos del mundo su invariable compromiso de lucha política revolucionaria en defensa de los intereses de la clase trabajadora, de los desposeídos, los marginados, los excluidos de nuestra patria; por el respeto de nuestra soberanía en lucha por la segunda independencia , bajo el liderazgo de una nueva dirección estatal y gobernativa, libre de los vicios de la politiquería, de la corrupción, del engaño y la mentira, donde prevalezcan la honradez y la decencia en el manejo del dinero del pueblo y la dignidad frente al imperio». (1)

(1) En «Resistencia», revista de la Comisión Internacional de las FARC-EP, Mayo de 2004

Fuente: ANNCOL - Agencia de Noticias Nueva Colombia

 

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