Cómo el patriarcado y el capitalismo refuerzan en forma conjunta la opresión de las mujeres
La revuelta contra la opresión o la explotación sufrida no desemboca ipso facto en el cuestionamiento del patriarcado
La opresión de las mujeres viene desde muy lejos, ya que preexiste al capitalismo, que es también un sistema opresivo, pero más global. Llamamos «patriarcado» a la opresión que la mujer, por el solo hecho de serlo, sufre por parte de los hombres. Esta opresión se reproduce de múltiples formas, más allá del aspecto estrictamente económico: por el lenguaje, la filiación, los estereotipos, las religiones, la cultura... Esta opresión adopta formas muy diferentes según el lugar donde se viva, sea en el Norte, sea en el Sur, en un medio urbano o en un medio rural.
La revuelta contra la opresión o la explotación sufrida no desemboca ipso facto en el cuestionamiento del patriarcado (la clase obrera oprimida no decide tampoco ipso facto de acabar con el capitalismo y, sin embargo, es más «fácil» reaccionar ante la opresión del patrón que ante la del compañero).







