Continúan en Beirut las protestas masivas contra el gobierno pro estadounidense

Manifestantes del Frente de Resistencia libanés, liderado por Hezbollah, acamparon el sábado en el centro de Beirut en el segundo día de protestas para lograr la renuncia del Gobierno apoyado por Estados Unidos.
Cientos de miles de personas habían pasado la segunda noche consecutiva frente al Palacio de Gobierno libanés. Los manifestantes montaron carpas cerca de la céntrica plaza Mártires de Beirut y en las calles que desembocan en las oficinas centrales del Ejecutivo, donde alrededor de un millón de partidarios de la oposición protestaron el viernes para pedir su dimisión.
Paralelo a ello, decenas de efectivos del ejército y la policía custodian las vías y aplicaron medidas represivas especiales que incluyen barreras y alambradas.
No han ocurrido enfrentamientos violentos entre las masivas fuerzas opositoras y los pocos seguidores del jefe del ejecutivo, quien aseguró que permanecerá al frente del gobierno a pesar de las protestas, que podrían adquirir otras características esta semana.
Los manifestantes pasan la noche en carpas, unas 500 según la televisión, algunas de las cuales fueron instaladas a menos de 100 metros de la sede del Gobierno, que está protegida por unidades antiguerrilleras del Ejército.
Para mantener el clima animoso en la plaza central de Beirut, los organizadores de la protesta, que comenzó el viernes, instalaron baños químicos, cisternas de agua y envían regularmente botellas de agua potable y comida.
"Vete Siniora, queremos un gobierno libanés, libre, nacional y árabe", "no queremos un gabinete de ladrones, fuera", son algunas de las consignas más escuchadas en el centro de la capital libanesa, donde decidieron acampar la mayoría de los manifestantes.
Las fuerzas opositoras encabezadas por Hezbollah, el movimiento chiíta Amal y la Corriente Cristiana Libre, dirigida esta última por Michel Aoun, piden que Siniora salga del poder al considerarlo representante de los intereses occidentales. Un miembro de Hezbollah anunció para los próximos días nuevas medidas, de no cumplirse las exigencias de los manifestantes.
"Me quedaré mientras sea primer ministro por el deseo de la mayoría", aseguró sin sonrojarse el jefe del ejecutivo. Siniora recibió el apoyo de países conocidos por su cercanía al régimen de EE.UU., como Egipto, Jordania y Arabia Saudita, además del secretario general de la Liga Arabe, Amr Mussa.
En una especia de desafío, integrantes del gobierno, diputados, familiares y allegados a Pierre Gemayel, ministro de industrias muerto en un reciente atentado, celebraron, en un país de mayoría musulmana, una misa.
Entretanto, el ex comandante del Servicio de Información del ejército del régimen israelí general Aarón Zehevi Farkash, institución a la que la mayoría de las fuentes confiables acusan de ser responsable del asesinato de Gemayel, alertó sobre la posibilidad de la guerra en el Líbano si Siniora abandona el poder e indicó que su gobierno no debe intervenir en esa crisis.
Fuentes coincidentes comentaron que las tropas del régimen de Israel entregaron hoy a las Fuerzas Provisionales de la ONU el último poblado libanés, Ghayar, ocupado durante la guerra de julio y agosto pasado.







